María de la Cruz, vecina de Jalapa, viuda de Bernabé de Casasola, dio en arrendamiento a Bernardo Velázquez, dueño de recua, vecino de Jalapa, 6 bestias mulares, las 5 de carga con sus aparejos y una silla, por tiempo de ocho meses, al precio de 12 pesos mensuales.
RECUAS
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Juan Díaz de la Cueva, vecino de Jalapa, vende a Lorenzo Romero Jurado, dueño de recua, vecino de este pueblo, un solar ubicado en la Calle Real que va para la Veracruz, linda con casas de Gaspar de Torres; y por los lados, con las dos calles que dividen la principal, en que está una casa que hoy posee Lorenzo Romero, libre de empeño, hipoteca y enajenación, por el precio de 75 pesos de oro común.
Juan Luis, español, residente al presente en Jalapa, mayordomo de la recua de Juan Martín de Salamanca; y los mulatos libres Gaspar de Robles y Juan Gutiérrez, criados del servicio de la referida recua, se obligaron a pagar a Juan Martín de Salamanca 55 pesos de oro común, por otros tantos que se comprometió a pagar de una causa criminal para sacarlos de la cárcel pública, los cuales desquitarán con servicio personal.
Alonso Ruiz, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Tomás de Soto, de la misma vecindad, 224 pesos y 4 tomines de oro común, por otros tantos que por él recibió en la nueva Veracruz, de los fletes de su recua, para fin del mes de octubre de 1618, todos juntos en una paga.
Ante el Capitán Juan de Vargas, Alcalde Mayor de Jalapa, Esteban Pascual, mulato libre, criollo de la ciudad de Oaxaca, se asentó a servicio y soldada con Francisco de Pro, vecino de Jalapa, dueño de sus recuas, para pagarle 83 pesos de oro común que salió a pagar en su nombre a Don Alonso de Quiroz, a razón de cuatro pesos mensuales hasta desquitar los dichos pesos.
Melchor del Moral, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a Melchor Benítez, portugués, Mayordomo de una recua de sesenta mulas y cuatro negros, para que haga los fletamientos, coja y despida a los mozos, recobre los cualesquier mulas de su propiedad, generalmente para todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que pueda recibir y cobrar los maravedís, pesos de oro, plata, joyas, esclavos, mercaderías, derechos y acciones, y otros bienes que le fueren debidos, y de lo que recibiere, pueda dar las cartas de pago, finiquito y lasto que convengan.
El Capitán Miguel Pinto de Mota, mercader de negros, vende a Juan García Encalado, vecino de la ciudad de Cholula, dueño de su recua, un negro llamado Manuel, de 25 años de edad, de nación Angola, bozal, sujeto a servidumbre, con las tachas y enfermedades que tuviere, por el precio de 400 pesos de oro común.
Melchor Felipe del Moral, vecino de Jalapa, dueño de su recua, se obligó a dar a 57 novillos cerreros a Miguel Arias, dueño de sus carros, vecino de la ciudad de México, para mediados del mes de septiembre del presente año, de no hacerlo, le pagará 10 pesos por cada novillo, en virtud de haber recibido 57 bueyes mansos del susodicho.
Manuel Rodríguez de Maya, dueño de sus recuas, dio su poder cumplido a su hijo Gonzalo de Córdova[Gonzalo de Córdoba], administrador de sus recuas, para que en su nombre y a su dita y crédito pueda comprar un negro, bozal o ladino, dos cargas de cacao de Maracayo [Maracaibo] o Caracas, a los precios que hallare y a ciertos plazos.
Nicolás de Pro, dueño de recua, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a Felipe y Gregoria González, vecinos de esta provincia para que lo puedan obligar como su fiador en el arrendamiento que pretenden de la Venta y tierras de la Hoya.