Don Cayetano Guerrero, vecino de México y dueño de recua, otorga poder especial a don José de Ugarte, vecino del pueblo de Jalapa, para que en esta jurisdicción demande y reciba de cualquier sirviente las cantidades que le adeuden, por razón de hurtos, averías o muerte en sus recuas.
RECUAS
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Don José de Castro, dueño de recua y vecino del pueblo de Jalapa, otorga poder general a don José de Ugarte, vecino de este pueblo, para que pida, demande, reciba y cobre a cualquier persona, todas las cantidades de pesos, oro, plata y joyas que le deban, y para representarlo en todos sus pleitos, civiles y criminales.
Tomás de Soto, dueño de su recua, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Pedro Mateo, vecino de esta provincia, 737 pesos de oro común, precio de 11 bestias mulares, en esta manera: 142 pesos y medio dos meses después de la fecha de esta escritura, y los 594 y 4 tomines de hoy en dos años corridos.
Francisco de Pro, vecino de Jalapa, declaró que debe a Francisco Luis, vecino de este pueblo, 6 000 pesos de oro común, precio de una recua y cinco esclavos negros; y su compañero de obligación, Jerónimo de la Vega, vecino de Los Ángeles, únicamente debe al referido Francisco Luis, 5000 pesos de una recua y tres negros esclavos.
Vicente Lorenzo, vecino de Jalapa, dueño de su recua, se obligó a pagar a Diego López Maldonado, residente al presente en este pueblo, 153 pesos de oro común, precio de tres mulas y un macho cerreros, tres a 40 pesos y otra en 33 pesos, en esta manera: 51 pesos ocho meses después de la fecha de esta escritura; 51 pesos más en otros ocho meses; y los 51 pesos restantes de allí en otros ocho meses.
Vicente Alemán, vecino de la nueva ciudad de la Veracruz y residente en el ingenio de azúcar nombrado San Miguel Almolonga, en esta provincia, dio su poder cumplido a Cristóbal Martín, vecino de Los Ángeles, dueño de su recua, para que pueda comprar en su nombre la cantidad de oro y plata labrada hasta por un valor de 2 000 pesos de oro común.
Bernardo de Arcia, vecino de Huejotzingo, mayordomo de la recua de Bartolomé de Uribe, que de presente va cargada para la ciudad de México, dijo que hallándose en la Venta de Los Naranjos, cuatro indios de su servicio hirieron a Juan López, indio de la recua de Alonso Núñez de la Cerda; intervino la Justicia de Jalapa, y para evitar mayores problemas, haciendo de deuda ajena suya propia, se obligó a pagar al referido Alonso Núñez, 65 pesos de oro común que su criado Juan López le debe, sólo en caso de que muera por las heridas recibidas, y a darle un indio cargador para el avío de su recua, de no hacerlo, le pagará todos los gastos y menoscabos que tuviere.
Alonso Ruiz, vecino de Jalapa, dueño de su recua, se obligó a pagar a Diego López Maldonado, de la misma vecindad, 140 pesos de oro común, por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, 12 días después de la fecha de esta escritura en la ciudad de México.
Alonso de Neira Claver, vecino de Jalapa, dio en empeño a Juan de la Gala Moreno, dueño de recua, vecino de Jalapa, un esclavo negro, criollo, nombrado Luis de Córdoba, de 34 años de edad, para que le ayude y sirva en la recua, por razón de haberle prestado 500 pesos de oro común.
Lucas Pérez, de color loro, libre, natural de la ciudad de Santiago de Guatemala, residente en este pueblo, arriero, se obligó a pagar a Pedro [Miguel] Moreno, vecino de la ciudad de Los Angeles, dueño de recua, 85 pesos de oro común por otros tantos que le prestó en reales, los cuales le desquitará sirviéndole en su recua como cargador, a razón de 10 pesos mensuales.