Andrés de Bustillos, vecino de Jalapa, vende al Capitán Don Lorenzo Romero Jurado, dueño de recua y vecino de Jalapa, un esclavo negro nacido en su casa, nombrado Andrés, hijo de María de la O, mulata, su esclava, de 22 años de edad, poco más o menos, por el precio de 300 pesos de oro común, sin asegurarlo de vicio, defecto, enfermedad pública ni secreta.
RECUAS
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Juan Esteban, negro libre de más de 30 años de edad, criollo de la provincia de Jalapa, dijo que habiendo trabajado en la recua de Gonzalo de Córdoba, vecino de Jalapa, ganando un salario de 9 pesos de oro común mensuales, le quedó a deber 81 pesos de oro común; los cuales salió a pagar en su nombre Francisco Alonso, dueño de su recua; por lo tanto, ahora Juan Esteban se obligó a pagar al dicho Francisco Alonso los referidos 81 pesos, con su servicio personal en su recua, a razón de 9 pesos cada mes, y le ha de dar de comer y caballería en qué andar.
Ana Gómez, con licencia de su esposo Sebastián de Acosta, vecinos de Naolinco, hizo cuentas con Pedro de la Mota, de la misma vecindad, sobre los fletamientos de una recua de 40 mulas que recibió al morir el primer marido de Ana Gómez; y habiéndose hecho los cargos y admitido los descargos, la susodicha se quedó con treinta mulas aparejadas de reata abajo, seis de caballerías, un negro nombrado Pablo, de nación Angola, y con la obligación de pagar a Don Diego de Rojas, vecino de Jalapa, 180 pesos de oro común del resto de una escritura de 270 pesos que se comprometió a pagar Pedro de la Mota; los cuales, Ana Gómez y Sebastián de Acosta, se obligaron a pagar a los plazos contenido en ella.
Juan Sánchez Almazán, vecino de la ciudad de Los Ángeles, dueño de su recua, dio su poder cumplido a Melchor Felipe del Moral, su hermano, que está presente, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que pueda recibir y cobrar cualesquier maravedís, pesos de oro, plata, joyas, esclavos, mercaderías, derechos y acciones, y otros bienes que le debieren; y de lo que recibiere, pueda dar las cartas de pago, finiquito y lasto que convengan.
Jerónimo de Vega, vecino de la Puebla de los Ángeles, dueño de su recua, se obligó a pagar al regidor Luis Pacho Mejía, vecino de la ciudad de México, 500 pesos de oro común, por razón de otros tantos que pagó por la libertad de Ana Zavala, esclava morena que fue del Contador Villanueva, y una hija suya nombrada Ananina, mulatilla, de seis a siete años de edad, y haciendo de deuda ajena suya propia, se los dará para la fecha de esta escritura, en seis meses corridos.
Gaspar Hidalgo, vecino de la ciudad de Los Ángeles, dueño de su recua, vende a Antonio de Guevara y a Francisco Pinto, vecinos de Atzalan, un negro llamado Antonio, de nación[tierra] Angola, entre bozal y ladino, de 17 a 18 años de edad, que hubo del Capitán Pedro González de Orihuela, vecino de Canaria, sano de cualquier enfermedad, libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 240 pesos de oro común.
Juan Martín de Abreo[Juan Martín de Abreu], vecino y mercader de Jalapa, dueño de su recua, declaró haber recibido de Don Diego de Medrano, residente al presente en este pueblo, 100 pesos de oro común, por llevar su ropa, esclavos, cajas, sillas, matalotaje, y otros adherentes, a la parte que se mudare.
Francisco Camacho, dueño de su recua, vecino de esta provincia, se obligó a pagar al Lic. Cristóbal de Pedraza, vicario de esta provincia, y beneficiado del Partido de Tlacolulan, 405 pesos de oro común, precio de nueve bestias mulares, a 45 pesos cada una, en esta manera: 135 pesos del primer tercio, para de la fecha de esta escritura en siete meses; otros 135 pesos del segundo tercio para de allí en otros siete meses, y los 135 pesos restantes para de allí en otros siete meses.
Gaspar de los Reyes, dueño de su recua, vecino de Atzalan, se obligó a pagar al doctor Diego Fernández del Hierro, vicario de la provincia de Jalapa, 60 pesos de oro común que por cláusula de testamento declaró deberle don Gabriel de Mendoza, gobernador que fue de Tlacolula, y Gaspar de los Reyes como albacea del referido gobernador se los dará un mes después de la fecha de esta escritura, todos juntos en una paga.
Francisco López de Salvatierra, vecino de Los Ángeles, dueño de su recua, se obligó a pagar a Lucas Martín, vecino de esta provincia, 400 pesos de oro común, por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, para fin del mes de octubre del presente año, todos juntos en una paga.