Melchor Felipe del Moral, vecino de Jalapa, dueño de su recua, se obligó a pagar al Lic. Cristóbal de Pedraza, beneficiado del partido de Tlacolulan, 504 pesos de oro común, precio de 12 bestias mulares, a 42 pesos cada una, en esta manera: 168 pesos del primer tercio, para de la fecha de esta escritura en siete meses; otros 168 pesos del segundo tercio, para de allí en otros siete meses, y los 168 pesos restantes, para de allí en otros siete meses.
RECUAS
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Francisco de Pro, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a Melchor de los Reyes, dueño de su recua, de la misma vecindad, para que cobre de los jueces oficiales de la Real Hacienda de la ciudad de México los fletes de los azogues entregados en los reales almacenes. Asimismo, pague a Tomás de Soto, dueño de su recua, a Cristóbal Martín Matamoros y a Alonso Delgado las cargas que cada uno han llevado; y él tomara lo correspondiente a las cargas que entregaría.
Francisco Camacho, dueño de su recua, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Cristóbal de Lozana Salazar, mercader, vecino de Jalapa, 500 pesos de oro común, precio de 10 mulas de arria con sus aparejos, en esta manera: la mitad seis meses después de la fecha de esta escritura y la otra mitad de allí en otros seis meses.
Andrés Barrios, residente en esta provincia, como principal deudor, y Lázaro Francisco, dueño de su recua, vecino de esta provincia, como su fiador, juntos y cada uno de por sí, se obligaron a pagar a Jerónimo de la Vega, vecino de Los Ángeles, 180 pesos de oro común, precios de seis bestias mulares de arria en esta manera: 50 pesos para fin del mes de octubre del presente año, y los 130 pesos restantes, para de allí en un año corrido, todos juntos en una paga.
Andrés de Bustillos, Juez de Caminos, vecino de Jalapa, vende a Juan de Sosa del Castillo, vecino de este pueblo, 16 mulas de recua con sus aparejos, nueve mantas y un esclavo negro de nación Angola nombrado Francisco, en\r\n 1320 pesos de oro común.
Jerónimo González, vecino de Jalapa, dueño de su recua, se obligó a pagar a Jerónimo de la Vega, vecino de los Ángeles, 240 pesos de oro común, precio de seis bestias mulares con sus aparejos de enjalmas, lazos y reatas, a 40 pesos cada una, en esta manera: 120 pesos cinco meses después de la fecha de esta escritura y los 120 pesos restantes de allí en otros cinco meses corridos.
Francisco Martín Álvarez, dueño de su recua, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Pedro Díaz Matamoros, vecino de esta provincia, 850 pesos de oro común, precio de 34 bestias mulares, machos y hembras, a 25 pesos cada una, un año después de la fecha de esta escritura, todos juntos en una paga.
Domingo López Rebolledo, vecino de Jalapa, como principal, y Tomás Rodríguez, su fiador, se obligaron a pagar a Jerónimo de la Vega, dueño de su recua, vecino de los Ángeles, 546 pesos de oro común, precio de 14 mulas y machos con sus aparejos, a 39 pesos cada uno, horros de alcabala, en esta escritura, en seis meses corridos, y los 273 pesos restantes, para de allí en otros seis meses.
Juan de Sosa del Castillo, vecino de Jalapa, vende a Francisco Luis, dueño de su recua, vecino de Jalapa, un negro llamado Bartolomé, de nación Angola, de 30 años de edad, poco más o menos, por el precio de 370 pesos de oro común.
Juan de Sosa del Castillo, mercader, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Francisco Luis, dueño de su recua y vecino de Jalapa, 184 pesos y 6 tomines de oro común, precio de tres piezas de sequetas, para fines de marzo de 1610.