Pedro Gil, dueño de recua, vecino de Jalapa, dijo que a pedimento del Capitán Don Jerónimo Galecio Mucio, vecino de Puebla de Los Ángeles, se procedió por ejecución contra la persona o bienes de Bartolomé de Oliver, por cantidad de pesos y escritura de obligación de plazo cumplido, a lo cual se puso Luis López en nombre de su esposa Juana Margarita de Oliver, por única heredera de su madre Margarita Martín de Abreo, mujer que fue de Bartolomé de Oliver, por la cantidad de 2700 pesos de oro común de la dote y arras de la difunta, en cuyo favor el dicho Bartolmé de Oliver otorgó la escritura. Y como se ha ganado sentencia de remate para que del valor de los bienes ejecutados, en primer lugar se paguen los 2000 pesos de la dote a la referida Juana Margarita de Oliver, y para que se pueda ejecutar como mejor lugar haya de derecho, el dicho Pedro Gil se constituyó por fiador de Juana Margarita y de su marido Luis López, en tal manera, que si la dicha sentencia de remate se apelare y por alguna de las causas de la Ley de Toledo, fuere revocada en todo o en parte, los susodichos volverán todos los pesos de oro que importare la parte revocada al referido Bartolomé de Oliver, y a quien por él fuere parte legítima, conforme a la Ley de Toledo.
RECUAS
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Doña Mencia de Meza, vecina de Naolinco, mujer legítima de Don Pedro de Zorita y Escobar, curadora de las personas y bienes de Miguel de Zorita e Inés de Zorita, sus menores hijos, dijo que viniendo su marido de México para la ciudad de Puebla de los Ángeles, cargado con su recua, en el paraje llamado La Palmilla o Palmar, le salieron a robar ladrones y le mataron. Y para el cobro de sus bienes, dio su poder cumplido al Lic. Diego Martín de los Reyes, clérigo, su hermano, para que en su nombre pida, reciba y cobre, de cualesquier persona y tribunales, todos los bienes plata, joyas, esclavos, mulas, ganados y reales que hubiera dejado su marido; ajuste cuentas de mozos y otras personas, admita descargos justos, otorgue recibos, cartas de pago, finiquitos y firmezas que convengan. Y generalmente, para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales que al presente tiene o adelante tuviere
Bernabé López de Lisarda, vecino de Jalapa, salió por fiador de Miguel de la Cruz, mulato libre, vecino de la ciudad de México, preso en la cárcel de este pueblo a pedimento de Justo Sáenz de la Lastra Ruiz Ugarrio, vecino de Huamantla, por dineros que dice deberle y no tiene con qué pagar, y ausente el demandante, no puede salir de ella; y se obligó a que cada y cuando por Juez competente sea requerido, le volverá a la prisión, o en su defecto, pagará al dicho Justo Sáenz, a quien servía de cargador en su recua, en lo que fuere alcanzado.
Lorenzo Romero Jurado, dueño de su recua, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Juan de la Gala Moreno, dueño de recua, de la misma vecindad, 71 pesos de oro común que Francisco Sánchez, indio ladino, arriero, le debía al susodicho, y por convenirle los salió a pagar en su nombre; los cuales le dará en esta forma: la mitad, en el segundo viaje que hagan sus mulas de la flota que al presente fondea en San Juan de Ulúa, General Vicente Lo; y la otra mitad, para el 24 de junio de 1666.
Juan de la Gala Moreno, dueño de recua, vecino de Jalapa, como administrador de la persona de José de la Gala, de 13 años de edad, hijo de padres desconocidos, lo puso por aprendiz con Alonso de Esquivel, vecino de Jalapa, maestro de albañil, por tiempo de cuatro años, a partir de hoy día de la fecha.
Ante Don José de Ibellí, Alcalde Mayor de Jalapa, José Solís, vecino de Naolinco, dueño de recua, manifestó un hierro como el señalado en el margen, para marcar sus mulas y cabalgaduras.
Testamento de Juan Bueno, dueño de recua, vecino de la ciudad de México, hijo legítimo de Pedro Bueno y de María de Añasco, difuntos, vecino que fueron de dicha ciudad.
Hernando de Chávez, dueño de recua, vecino de la ciudad de México, dijo haberle quitado a Andrés Martín, vecino de Jalapa, una mula que le hurtaron; y el referido Andrés Martín, a su vez, dijo haberla comprado en 12 pesos a Gabriel Jiménez, dueño de recua, vecino de las Minas de Tlalpujahua, junto a la laguna de este pueblo; ambos se convirtieron en esta forma: Andrés Martín entregó la mula a Hernando de Chávez, y éste le dio carta de lasto para cobrar los dichos 12 pesos a Gabriel Jiménez, en cualquier tiempo y donde se hallare.
Ante el capitán Don Gaspar de Herrera, Alcalde Mayor de Jalapa, pareció Gaspar Melchor, mestizo, dueño de su recua, vecino del pueblo de Santiago, doctrina de Ixhuacán, en esta jurisdicción, y manifestó un hierro como el señalado en el margen, para marcar a sus mulas y demás cabalgaduras.
El Capitán Don Francisco García López, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Pedro Gil Sebastián, dueño de recua, vecino de Jalapa, 200 pesos de oro común que le prestó en reales de contado, para de la fecha de esta escritura en un año cumplido.