Petición presentada ante el Capitán Juan José de León, Alcalde Mayor, en la que Juan Luis, indio, vecino de este pueblo de Orizaba, preso en la cárcel pública, expone que fue mandado aprehender por no pagar alcabala de la venta de 15 mulas. Asimismo dice que ha pagado los reales tributos y por tanto debe estar libre de pagar dicha alcabala, por lo que pide se mande soltarle de la dicha prisión. En respuesta, el señor alcalde dijo que con parecer del asesor lo declara libre de pagar dicha alcabala y manda sea suelto y sin costas de la prisión. \n
PRESOS
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Real provisión emitida por el Rey, respecto al proceso criminal que se le sigue en la Audiencia de la ciudad de México a Jorge Martín, preso en la cárcel real de la corte, acusado de haber dado muerte a Alonso Camacho, boyero de Juan Gutiérrez Rojo, en el pueblo de Orizaba, propinándole muchas puñaladas, por lo cual se mandó que lo aprendiera Juan de Valencia, Receptor de la Real Audiencia. Camacho se resistió y tiró un arcabuzazo hiriendo a dicho Valencia, quien estuvo a punto de morir. Preso Jorge Martín se procedió a secuestrarle y embargarle todos sus bienes, siendo depositados en Martín de Prado, vecino del pueblo de Maltrata, y en Francisco Hernández, vecino de la estancia de labor llamada Tecolotiquipac, junto al pueblo de San Andrés. Y por cuanto Antonia Hernández, mujer legítima del dicho Jorge Martín, presentó petición para que le devolviesen 1 300 pesos, de los cuales 1 000 pesos corresponden a la dote que llevó al matrimonio y los 300 de arras. Por la presente se ordena informar a los depositarios de los bienes de Jorge Martín, exhiban los bienes para su venta y remate en pública almoneda o fuera de ella y de ello se paguen los 1 300 pesos que reclama Antonia Hernández.
Domingo Sánchez y Miguel Guillén, estantes en este pueblo de Orizaba, se obligan a pagar a Juan de Moya, vecino de este pueblo, la cantidad de 60 pesos de oro común, resto de 80 pesos que Francisco Rodríguez Pacheco debía a Melchor Ruiz, vecino de la ciudad de Oaxaca, por los cuales está preso y ejecutado en la cárcel pública de este pueblo, cantidad que pagaran en el término de un mes.\n
Miguel Guillén y Domingo Sánchez, estantes en este pueblo de Orizaba, se obligan de pagar a Juan de Moya en nombre de Melchor Ruiz, 40 pesos de oro común, cantidad que afirman adeuda Francisco Rodríguez Pacheco, preso en cárcel pública de este pueblo. Señalan que la obligación se efectuará siempre y cuando se averigüe si Francisco Rodríguez Pacheco es deudor de dicho principal.\n
Gonzalo Blanco, arriero, estante en el pueblo de Orizaba, dijo que por cuanto Luis Muñoz Bravo, Escribano de esta provincia, tenía preso en cárcel pública de este pueblo a Baltazar Blanco, su hermano, por 80 pesos que le tomó de vino de una pipa que le entregó Francisco Hernández Franco, propiedad del dicho Luis Muñoz Bravo, y por hacer buena obra al dicho su hermano le dio 30 pesos de oro común, quedando líquidos 50 pesos que se obliga por la presente a pagar, sin que contra el dicho Baltazar se haga diligencia alguna, cantidad que pagará en el término de cuatro meses.
Gerónimo Rodríguez se obliga a pagar a Juan de Estrada, 19 pesos de oro común, los cuales sale a pagar por Josepe, indio arriero, que está preso en la cárcel pública por deberlos a Nicolás Conte y a Manuel Herrera.\n
Josepe, indio preso en la cárcel pública de este pueblo de Orizaba, entra a servir con Gerónimo Rodríguez a razón de 2 pesos y medio cada mes, hasta que se acabe una deuda de 22 pesos de oro común que Rodríguez quedó a pagar por él.\n
Pedro Hernández se obliga de pagar a Álvaro Patiño Dávila, Corregidor por Su Majestad de este pueblo, 28 pesos de oro común, los cuales son por los que mereció del hallazgo de un esclavo negro y una esclava, más la comida que su merced ha dado a los susodichos dos meses que es el tiempo que están presos.
Mandamiento en forma para que Francisco de Vega sea preso en esta jurisdicción y con sus bienes sea traído ante su merced, en razón de una deuda de 600 pesos que tiene con don Rodrigo de Vivero.
Juan del Río, preso en cárcel, se obliga de pagar en cierto plazo, a Simón de Prado, 200 pesos de oro común, para que éste los pague en su nombre a Miguel Carrera.