Doña María Luisa Galván, vecina de Coatepec, y presente en este suelo, dijo que la testamentaria del presbítero don José Alejandro de Campo reconoció 500 pesos a favor del convento de San Juan de Dios de esta ciudad, a quien hoy representa el Ilustre Ayuntamiento, a cuyo seguro sujetó dicho presbítero una casita situada a la calle o callejón del Campanero con hipoteca especial. Que, en la división y partición de los bienes del citado presbítero, doña María Lorenza de Campo, una de las dos herederas del susodicho, pidió se le adjudicase, como se verificó, por lo que estuvo pagando religiosamente los réditos mientras vivió, dejando a su fallecimiento ese fundo a don José Cenobio Berrio, menor de edad, hijo de don José María Berrio, quien a nombre de él renunció a la herencia, entregando las llaves de la misma casita al Ayuntamiento. También, dijo que el ilustre cuerpo reclamó el seguro del capital con otros bienes de la testamentaria, y sabedor de que en la comparente había recaído el resto de los bienes de María Lorenza de Campo, consistente en una casa ubicada en esta ciudad en la calle del Ganado, fue reconvenido por el apoderado, en reconocer sobre ambas fincas los 500 pesos, pagando el rédito de 5 por ciento anual, exhibiendo mensualmente lo que corresponda a cada mes, haciéndose ese pago por la persona encargada de alquilar la casa de la calle del Ganado, y cuyos réditos deben comenzar a correr desde el primero del presente mes. Que a virtud de todo lo relacionado está anuente la que va hablando a otorgar la correspondiente escritura, previa la renuncia formal que haga a nombre de don José Cenobio Berrio, su padre, don José María Berrio, quien estando presente, dijo que no siéndolo útil ni benéfico a su hijo el poseer la casita que le dejó doña Lorenza de Campo, sino antes bien muy gravoso por el demerito en que se halla, por lo que resolvió desprenderse de ella, entregándola como lo hizo al Ayuntamiento; en consecuencia, otorga a nombre de su hijo que hace formal renuncia del legado que le dejó doña Lorenza de Campo. Y la pronominada doña Luisa Galván, dándose como se da por entregada de esa casita, otorga que se obliga a continuar reconociendo los referidos 500 pesos y a pagar durante la retención de ellos el premio de 5 por ciento, y para mayor seguro del capital y del rédito hipoteca también otra casa que posee en esta ciudad a la calle del Ganado.
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Don Ignacio García, de esta vecindad, con poder especial del Presbítero don Antonio García López, cura actual del pueblo de Coatepec, como albacea de la finada doña Manuela Antonia López, le ha conferido poder para que formalice escritura de venta de una casa perteneciente a la testamentaria de dicha finada, cuya venta está pactada con el Presbítero don José Agustín Alanís en precio de 1 000 pesos, de los cuales ha de seguir reconociendo, sobre la misma finca, el capital de 340 pesos de imposición antigua a favor de la cofradía de Ánimas, así como otros 260 pesos igualmente a favor de la misma cofradía, que hasta la fecha se adeudan de réditos por dicho capital, según manifiesta el mayordomo y se ha de obligar a entregarle al propio señor cura albacea los 400 pesos restantes al completo de los 1 000 del precio. Dicha casa ubicada en esta ciudad, en la calle del Ganado con su frente al oriente, lindando por el costado del norte con casa que fue de don Félix Ruiz Ortiz de Zárate; por el sur con otra que fue de los herederos de don Pedro de Senande y por poniente que es su fondo con solar que fue de Antonio Choza. Y en virtud de todo lo expuesto, el relacionado don Ignacio García otorga que vende al Presbítero don José Agustín Alanís, la casa que queda deslinda en precio de 1 000 pesos, con las condiciones antes mencionadas. Estando presente el comprador otorga que la acepta y se obliga a reconocer el capital de 600 pesos a favor de la cofradía de las Ánimas; y entretanto no redima dicha suma se compromete a pagar el correspondiente rédito de un 5 por ciento anual. Finalmente se compromete a entregar al cura albacea los 400 pesos restantes al completo de los 1000 pesos dentro de 6 meses contados desde esta fecha. Y para mayor seguridad, ratifica la hipoteca antigua relativa a los 340 pesos; además hipoteca de nuevo los 260 pesos. Por otra parte, estando presente don Joaquín Ruiz, mayordomo actual de la cofradía de las Ánimas, expuso estar en conformidad, acerca del monto de los réditos vencidos hasta la fecha.
Sans titreDiligencias sobre apertura de testamento cerrado del presbítero don Félix Ruiz Ortiz de Zárate, cura de la doctrina de Tlacolulan, otorgado en esta ciudad de Xalapa el 5 de julio de 1832; primeramente, se presenta la solicitud de los albaceas, que lo son el presbítero don José Joaquín Ortiz, cura de la doctrina de Zacatlán de las Manzanas, y don José María R[odríguez] Roa, de esta vecindad, nombrados por codicilo, donde suplican se abra el testamento, se les devuelva el testimonio de codicilo para evitar confusiones; que los ciudadanos Florencio Aburto y José María Guerra, testigos de dicho testamento, reconozcan sus firmas y den testimonio de su presencia en el otorgamiento del testamento; que se presenten ciertas personas para reconocer las firmas de los testigos que están ausentes y de los que ya fallecieron; para que en presencia de los testigos se proceda abrir el testamento; y finalmente, abierto dicho testamento se sirva el alcalde a reducirlo a escritura pública, agregándolo el escribano a su registro. Posteriormente, se cita el codicilo y se presentan los testimonios de los testigos: José María Guerra, Florencio Aburto, Joaquín Guevara, Manuel Cosa, Ángel de Ochoa, Pedro Figueiras, José Manuel Laredo, Bernardo Sayago, José María Ruiz, Juan Nepomuceno César. Hecho esto se realizan los autos para abrir el testamento, en el cual el presbítero don Félix Ruiz Ortiz de Zárate dice ser originario de esta ciudad de Xalapa, hijo legítimo de don Félix Ruiz y de doña María Teresa Ortiz de Zárate, ya difuntos, en cuyo testamento ordena lo siguiente: Declara por bienes 2 800 pesos en poder de don Bernabé de Elías Vallejo, de este comercio; la casa de su habitación, ubicada en esta ciudad en la calle Nueva; otra casa chica en situada en la misma calle, cerca de la esquina que da vuelta para la de Belén; otra casa situada en la calle de la Caridad, de esta ciudad, que reconoce 380 pesos a favor de la cofradía de Ánimas de esta parroquia; la mitad del valor de la casa que actualmente habita su hermano, el presbítero don José María Ruiz, en esta ciudad, en la calle el Ganado, entre otros bienes. Manda que de sus bienes se den 200 pesos para ayuda en la construcción del templo que se está reedificando en el pueblo de las Vigas de la doctrina de Tlacolulan. Ordena se den 200 pesos para los pobres de la feligresía del Chico; 100 para los de Tlacolulan; 100 para los de la doctrina de Xicochimalco; y 100 para las mujeres pobres del pueblo de la Joya, de la referida doctrina de Tlacolulan. Ordena que a Teresa Ramírez, a María Gertrudis y a Carmen Hernández, sus sirvientas, se les den a cada una 200 pesos. Manda que a su compadre, Mariano de la Cruz, vecino de la Vigas, hijo de tío Santiaguito, se le den 150 pesos en legado. Ordena que las tres casas queden a disposición de su hermano, presbítero don José María Ruiz, para que disfrute de sus rendimientos, y luego que fallezca su hermano quedará la casa chica de la calle Nueva a beneficio del Beaterio de esta ciudad, para que sirva de auxilio a las niñas pobres que carezcan de recursos para permanecer en dicha casa de recogimiento. Y la casa de su morada y la de la calle de la Caridad, se consignen a la cofradía de Ánimas de esta parroquia, con la condición de que por cada casa digan por su alma doce misas cada año. Ordena que la mitad de la casa que le pertenece, una vez que fallezca su hermano se reparta entre sus tres sirvientas y entre Feliciana Díaz de Párraga y Juana Delgado, hija de doña Josefa Delgado. Y del remanente de sus bienes nombra como heredero a su hermano. Nombra como albacea testamentario a don Francisco Díaz Rosas, vecino y del comercio de esta ciudad, y a su hermano presbítero don José María Ruiz. Finalmente, se ordena registrar dicho testamento en el registro del escribano.
Sans titreDoña María [Josefa] de Acosta, vecina de esta Villa de Xalapa, mujer legítima de don Mariano de Campo, de quien tiene licencia expresa, otorga que ha recibido de la testamentaria de su difunto hermano, el señor Doctor don Juan Antonio de Acosta, la cantidad de 700 pesos en reales de contado, los cuales se obliga a tener en calidad de depósito irregular por el tiempo de su voluntad y a contribuir con el 5% de réditos anuales, con cuyos réditos se deberán mandar a decir 12 misas rezadas, 11 de ellas por la limosna de 3 pesos y la otra por la de 2 pesos por el alma de su difunto hermano, cuyas misas las dirá el hijo de la otorgante, el Presbítero don Francisco de Campo, y por su falta fray [José] Rafael, su hermano, por haber sido ésta la voluntad del difunto, y por falta de ambos deberá recaer en alguno de los parientes de su hermano que esté ordenado y que pertenezca a los Aguilares, por ser la otorgante y su difunto hermano, hijos de don Felipe de Acosta y de doña Casilda de Aguilar, difuntos. Como seguro del principal hipoteca una casa ubicada en la esquina de la Calle que de las gradas del Convento de San Francisco que baja para la Ermita de Santiago, cuya casa hace frente hacia el sur, calle en medio con la casa de los herederos de don José de Castro, al oriente linda con la Calle del Ganado y cementerio del citado Convento, al norte con casa de los herederos de don Miguel Mejía y al poniente con casa de Juana Chávez.
El presbítero don Juan Manuel del Valle y Vieyra, de esta vecindad, como albacea de su difunta madre doña María Josefa de Vieyra y Álvarez, que fue de su padre don Manuel Antonio del Valle del comercio de la Nueva Veracruz, dijo que en el año de 1823, en el juzgado del Alcalde de segunda nominación de esta villa, se siguieron autos ejecutivos que intentó su madre contra don José Manuel Cruz y Bremont, como albacea de su difunto padre don Anastasio Cruz, por cantidad de 2 000 pesos de principal y premios devengados a que estaba obligado don Anastasio C por escritura que otorgó en esta villa, en la que hipotecó dos casas continuas que su hijo, don Felipe Cruz, compró con este capital, ubicadas en la calle del Ganado de esta villa. Que a resultas de la demanda se embargó, pregonó y enajenó el potrero de Agua Santa, que era de la testamentaria de Cruz, con cuyo rendimiento se cubrió el principal, réditos y costas. Más como después de todo, quedase vigente aquella hipoteca especial de las casas, justamente reclama el albacea don José Manuel Cruz y Bremont, la cancelación y notas de estilo. Por tanto, el otorgante declara por pagada íntegramente de su haber y otorga a favor de la Cruz, recibo, cancelación en forma y por libres de tal afección las dos casas que don Felipe hubo y compró, consintiendo que se anoten y tilden en dichas escrituras como en el registro de hipotecas para que no valgan.
Sans titreDoña María Lucia Castro, mayor de edad, que se gobierna por sí sola, vecina de este suelo, dijo que el año pasado de 1828, vendió a doña María Francisca Peredo una casa que poseía por propia, ubicada en esta ciudad, haciendo esquina a las calles de San Francisco y del Ganado, con su frente principal al sur y del otro lado el cementerio de la iglesia de dicho San Francisco, por el costado de oriente linda con el callejón nombrado de la Sierpe o de Acazingo, y del otro lado casa de don Joaquín Mora, por el costado de poniente linda con dicha calle del Ganado, y del otro lado casa que fue de José Antonio Acosta y María Josefa Bravo, y por el norte, que es su fondo, linda con casa que fue del Presbítero don Antonio Zarate. Venta que la otorgante realizó ante el escribano don Juan Francisco Cardeña, y de la que éste señaló al pie de la copia de la escritura que entregó el original al alcalde cuarto, que era entonces don Dionisio Camacho, para que lo agregase al protocolo de este oficio público, mismo que no se encuentra ni suelto ni agregado, por lo que la comparente a través de la presente formaliza y ratifica dicha venta a doña María Francisca, al precio de 3 000 pesos, que desde la fecha antes mencionada le fueron entregados.
Don Domingo Aravalles vecino de esta Villa de Xalapa, otorga que vende al Presbítero José María Torquemada, una casa de paredes ubicada en el Barrio de Arriba, en la calle del Ganado con la que hace frente hacia el poniente y del otro lado mesón que llaman de Santa María y casa que hoy es de don Manuel Nava, por cuyo frente tiene 23 varas, incluyendo las 8 que ocupa un cuarto sin fondo, al fondo que es el oriente tiene 60 varas, por cuyo rumbo, como también por el del sur, linda con casa de la testamentaria del difunto Teniente José Antonio de la Pedreguera, al norte linda con solar que fue de doña Josefa Mariana Velad y hoy es de doña Nicolasa Domínguez. La vende por precio de 1100 pesos.
Doña María Luisa de Castro y de Guevara, de esta vecindad, vende a doña María Francisca Peredo, residente en esta villa, una casa de paredes, de edificio bajo cubierta de madera y teja que posee en esta villa, haciendo esquina a las calles de San Francisco hacia el sur y del otro lado el cementerio de la iglesia y convento de San Francisco; por su fondo, al norte, linda con casa que fue del presbítero don Antonio Zárate; por el costado del poniente hace el otro frente a la calle del Ganado y del otro lado casa que fue de José Antonio de Acosta y María Josefa Bravo, su esposa; por costado del oriente hace otra esquina y frente al callejón de la Cierpe [Sierpe] o ya sea de Acatzingo, y del otro lado casa de don Joaquín de Mora. Cuya finca deslindada, es la misma que su difunto marido, don Mariano Ladrón de Guevara, compró de don Mariano de Campo y misma que Guevara había vendido a don Manuel Hidalgo, y cuyo contrato reincidió la otorgante, en quien recayó parte de gananciales y heredera absoluta de su única hija, doña María Dolores Ladrón de Guevara de Landa, ya difunta. Finca que vende con sus entradas, salidas, usos y costumbre, derechos y servidumbres, libre de empeño, censo e hipoteca, por precio de 3 000 pesos que le ha pagado en efectivo.
Sans titreDon Juan Crisóstomo Ortiz, vecino de Puebla, residente en esta villa, como albacea de doña Margarita Gertrudis Ayala y como tutor de la hija menor de ésta, doña María del Carmen Vázquez y Ayala. En el nombre de la menor otorga que vende, cede y traspasa a doña María de Jesús González, de esta vecindad, una casa de edifico bajo, de piedra y madera cubierta de teja, situada en esta villa en la primera calle que llaman del Ganado, con 16 varas de frente hacia el oriente dicha calle en medio lindando con casas del presbítero don Antonio Zárate y de Nicolás Ángel de Allén, por el costado del sur, linda con casa que acaba de comprar don José Gamero, por el norte, con solar de los que fue de los herederos de don Pedro Miguel Montero y hoy casa labrada que quedó por bienes de don Manuel Allén, y por el poniente con su fondo con 95 varas que linda con solar de los Olivas. Cuya casa es la misma que hubo por adjudicación que se le hizo a la difunta doña Margarita, madre de la menor heredera por escritura otorgada en esta villa a once de junio de 1804. La vende por la cantidad de 600 pesos al contado.
Sans titreDon Miguel Jerónimo Gil, vecino de la Villa de Córdoba, residente en ésta, a nombre de su hermana doña María Catarina Gil, otorga que vende al Presbítero don José Alejandro de Campo, una casa de edificio bajo, parte de ella de material y la otra de madera, ubicada en la Calle del Ganado, que se compone de 14 varas de frente que lo hace al oriente con dicha calle y solar de la de don José Fernández de Castañeda, y 67 de fondo por donde linda con solar de los herederos de Antonio Choza, hacia el poniente por la banda del sur linda con casa de los herederos del difunto don Lino López y por la del norte con solar que pertenece al comprador. Propiedad que hubo de doña María Josefa Llanos, y hoy vende al precio de 340 pesos, que recibe en pago de contado.\t