El Licenciado Manuel del Pozo, Presbítero Domiciliario del Obispado de la Puebla, residente en Jalapa, dijo que Juan José de Thormes le confirió poder para vender un esclavo suyo, nombrado Manuel de Guadalupe, en cuya virtud vende a María Nicolasa de Torquemada, mujer legítima de Agustín Suárez, al mencionado esclavo mulato blanco que será de 26 años, libre de empeño, hipoteca y enajenación, en 210 pesos de oro común que ha recibido en reales de contado.
PRESBÍTEROS
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Don Pedro de Parraga Robledano, vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de los difuntos don Julián de Parraga, natural de la Villa de Madrid, y de doña Victoria Robledano de Cardeña, natural de la Villa de Brunete, en los Reinos de Castilla, otorga poder para testar, nombramiento de albaceas y de herederos al Licenciado don Bartolomé Martínez de Mora, Clérigo Presbítero Domiciliado del Obispado de Puebla, al Capitán don Manuel de Olmedo, y a don Gabriel Fernández Molinillo, de la Orden de Santiago del Consejo de Su Majestad en la Ciudad de México.
El Capitán don Juan Ricardo Grant de Guzmán, natural de Irlanda y vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de los difuntos don Esteban Grant de Guzmán y doña Anastasia Luet, viudo de doña María del Rosario Ravelo, vecina de Cuba, otorga poder para testar y nombramiento de albacea a su hijo el Licenciado don Nicolás Ricardo Grant de Guzmán, Clérigo Presbítero, Domiciliado de este Obispado de Puebla, y como herederos señala a sus hijos Nicolás y a José de Guzmán.
El Bachiller Ignacio de Campo, Presbítero Domiciliario del Obispado de la Puebla de los Ángeles, residente en este pueblo, otorga poder especial al Bachiller Ricardo López, Presbítero Domiciliario de dicho Obispado, para que en su representación, demande y cobre de Pedro Calvo y Juan Ansúrez, la cantidad que le debe de la capellanía que sirvió sobre finca que posee dicho Pedro Calvo y sobre una casa que tiene arrendada dicho Juan Ansúrez, razón por la cual comparezca ante los Jueces y justicias, iniciando demandas, y encargándose de los demás asuntos administrativos que se ofrezcan.
Don Andrés Calzadilla, Clérigo Presbítero, domiciliario de este Obispado de la Puebla de los Ángeles, vecino del pueblo de Jalapa, otorga poder especial a don Juan Ignacio Cruzado, vecino de este pueblo, para que cobre dos capellanías; la primera de 2, 090 de principal impuestos en la hacienda de Santa Fe, jurisdicción de la Ciudad de la Nueva Veracruz, de la que es dueña doña Josefa Petronila de la Higuera Matamoros, vecina de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles y patrona de dicha capellanía, la segunda fundada en la hacienda de Jultepec, jurisdicción de San Agustín Tlaxco, de la que es dueño don Blas Yáñez Remusgo de Vera, Presbítero, que es de 2, 000 pesos de principal.
El Licenciado don Antonio de la Peña, Clérigo Presbítero domiciliario de este Obispado de la Puebla de los Ángeles y Capellán de la iglesia del ingenio Chico, vendió junto con los hermanos de dicha cofradía, unas vacas, caballos, yeguas y burras a don José Antonio de Acosta, vecino de este pueblo de Jalapa, con un importe de 524 pesos, los cuales debe de reconocer en censo sobre un rancho que posee en esta jurisdicción, llamado ingenio Viejo.
Don Antonio de Escajedo, mercader y vecino de este pueblo de Jalapa, otorga poder general al Bachiller don Antonio Díaz de Acosta, Clérigo Presbítero domiciliario del Obispado de la Puebla de los Ángeles, para que pida, reciba y cobre de todas las personas que le deban, todas las cantidades de plata, oro y cualquier otra mercancía.
El presbítero don José Ignacio Ibáñez, domiciliario del obispado de la Puebla de los Ángeles, vecino de esta villa, otorga poder especial al presbítero don Antonio Caro, sacristán del convento de Jerónimas de la Puebla de los Ángeles, para que en su nombre y representación, solicite y tome colación canónica de la capellanía de agonizantes, que con el principal de 4 000 pesos fue fundada por don José Robledano de Cardeña, a la que ha sido nombrado patrono de ella por la Venerable Orden Tercero de San Francisco de esta villa.
Sem títuloEl Presbítero don Juan Nepomuceno Fernández de Ulloa, mayordomo actual de la fábrica de esta parroquia, dijo que doña Paula Barradas, ya difunta, vecina que fue de este suelo, dejó destinados 300 pesos de sus bienes para que se fundase una obra pía o memoria de misas por su alma que se celebrase una cada mes en el altar de Santa María Magdalena erigido en el templo de San Francisco de esta villa, cuyo capital fue impuesto por don Miguel de Arieta, como albacea de la testadora, recibiéndolo don Juan Mora con hipoteca de un solar situado en la calle del Calvario esquina que da vuelta a la del costado de la capilla de ese nombre, hallándose hoy fabricada en él una casa que edificó el dicho Mora, habiéndose pagado el derecho de amortización al imponerse dicho capital según consta un documento. Que impuesto así ese capital con el transcurso de años falleció Mora y faltó igualmente su viuda y albacea doña María Josefa Saavedra y llegó la vez de aclararse por don Dionisio Camacho como albacea de la Saavedra que no existía formal fundación de dicha obra pía, no tenía patrono y que se adeudaban 175 pesos de réditos, lo cual fue denunciado por el mismo Camacho a la Sagrada Mitra de este obispado de Puebla. Sobre lo cual el gobernador de la mitra decretó se procediese por el comparente a la fundación de dicha obra pía e imposición del capital que la constituye. Y que para cumplir con ese precepto el nominado señor Presbítero don Juan Nepomuceno otorga que formaliza la erección de la explicada obra pía con el capital de 300 pesos, con rédito de 15 pesos anuales que se ha de mandar celebrar una misa el día 22 de cada mes por el alma de doña Paula Barradas, siendo a cargo del mayordomo otorgante y de sus sucesores, en clase de patrono, el cobro de los réditos y hacer que se celebren las misas, en cuya limosna deben invertirse 12 pesos de los 15 que produce el rédito, aplicándose para sí el mayordomo los 3 pesos restantes por ese trabajo y el de procurar en todo tiempo la permanencia del capital, el cual se consigna ahora en una casa que es propia de don Dionisio Camacho, quien estando presente confesó que tiene en su poder la citada cantidad y en consecuencia carga dicho capital en una casa que tiene ubicada en esta villa en el callejón de Quiñones, que actualmente es conocido por de Gorospe y se obliga a pagar los 15 pesos anuales de dicho rédito al mayordomo de la fábrica y para seguridad del pago hipoteca la misma casa. Y en atención a que dichos 300 pesos estaban antes impuestos en la casa del mencionado don Juan Mora que fue vendida y quedando en poder del relacionante la citada cantidad con obligación de cancelar dicha responsabilidad, por lo que declaran libre de dicha hipoteca la casa que fue de Mora y que al presente es del menor Cipriano Wenceslao Pensado Espejo y Nava.
Sem títuloEl presbítero don José María Rubio Roso, clérigo domiciliario del obispado de la Puebla de los Ángeles, hijo legítimo de don Mateo Rubio Roso y de doña Lucía Ortiz de Zárate, sus padres ya difuntos, ordena su testamento en la manera siguiente: Declara que la casa de su morada y la que está contigua a ella en la calle de la Caridad, fueron divisibles para él y otros tres hermanos que ya fallecieron, y fue uno de ellos don Marcos Rubio Roso el cual las gravó en 2 000 pesos a favor de una capellanía, de los cuales actualmente solo se reconocen 1 000 de capital y 800 de réditos, y están afectas ambas fincas a 200 pesos en favor de la cofradía del Carmen. Declara que tiene una casita compuesta de unos cuartos en la calle que nombran del Campanero. Ordena que a María Josefa Vázquez que lo cuida y asiste se le den 50 pesos, así como a Brígida Herrera se le darán 25 pesos y otros 25 a su huérfano Esteban Domingo. Y en atención a que no tiene heredero forzoso, ordena que todo el remanente de sus bienes se invierta en misas por las benditas almas del purgatorio. Declara que los bienes de don Francisco Javier de Olartegochea le deben la cantidad de 300 pesos y asimismo varias personas, por lo que ordena que todo lo que se recaude de esos créditos se invierta también en misas por las almas del purgatorio. Nombra por albacea a don a José María Rodríguez Roa.
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