Carta de justicia de ejecución que Diego de Castañeda, vecino de la ciudad de México, y Francisca de Torres, su mujer, presentan contra Diego González de Vergara, vecino de Orizaba, por la venta de una casa y solar anexo, ubicada en este pueblo, la cual linda con la calle del río y por otro lado con solar de Diego, indio zapatero; cuya casa vendieron en confianza a dicho Diego González de Veragara por precio y cuantía de 135 pesos de oro común, cuya cantidad no han recibido.
PLEITOS
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Real provisión emitida por el Rey, respecto al proceso criminal que se le sigue en la Audiencia de la ciudad de México a Jorge Martín, preso en la cárcel real de la corte, acusado de haber dado muerte a Alonso Camacho, boyero de Juan Gutiérrez Rojo, en el pueblo de Orizaba, propinándole muchas puñaladas, por lo cual se mandó que lo aprendiera Juan de Valencia, Receptor de la Real Audiencia. Camacho se resistió y tiró un arcabuzazo hiriendo a dicho Valencia, quien estuvo a punto de morir. Preso Jorge Martín se procedió a secuestrarle y embargarle todos sus bienes, siendo depositados en Martín de Prado, vecino del pueblo de Maltrata, y en Francisco Hernández, vecino de la estancia de labor llamada Tecolotiquipac, junto al pueblo de San Andrés. Y por cuanto Antonia Hernández, mujer legítima del dicho Jorge Martín, presentó petición para que le devolviesen 1 300 pesos, de los cuales 1 000 pesos corresponden a la dote que llevó al matrimonio y los 300 de arras. Por la presente se ordena informar a los depositarios de los bienes de Jorge Martín, exhiban los bienes para su venta y remate en pública almoneda o fuera de ella y de ello se paguen los 1 300 pesos que reclama Antonia Hernández.
Real provisión compulsoria emitida por el Rey para trasladar a la Real Audiencia el proceso que contra Francisco Martín Espejel, dueño de sus carros, le sigue Juan Coronado, Juez del Camino nuevo de la ciudad y puerto de la Veracruz, quien dio orden de aprenderlo por haber comprado unos carros y bueyes a Agustín de Sosa y a Francisco González, carreteros, sin saber que estos sujetos habían tenido cuestión con un fulano moreno, mayordomo de la cuadrilla de carreras de Diego Díaz, y que en la cuestión había salido muerto un indio, por lo cual Francisco Martín Espejel, apela la orden del Corregidor, argumentando que éste no tiene jurisdicción, ni él ha cometido delito, y que por estar en prisión ha perdido como 6 000 pesos por unos bueyes que se le han extraviado y no pudo ir en su búsqueda.
Ante Payo Patiño Dávila, Corregidor de esta provincia, pareció Francisco de Velasco en nombre y por poder de don Rodrigo de Vivero, para pedir se respete la presente Real Provisión, misma que dicho Corregidor tomó entre sus manos, y besó, diciendo que se acatará lo ordenado en la dicha Real Provisión, y mandó se notifique al administrador Felipe de la Cueva [y de Herrera]. La Real Provisión está dirigida a los corregidores de la provincia de Tequila y demás justicias, con respecto al pleito que se ha tratado en la audiencia y cancillería de la ciudad de México, por una parte entre Baltazar de Cabrejas y otros acreedores de don Rodrigo de Vivero. Asimismo, el dicho don Rodrigo de Vivero, de la otra parte, sobre cantidades de pesos de oro por que le tienen ejecutado el ingenio de Orizaba y tributos del pueblo de Tecamachalco de su encomienda, en que fue tercer opositor Martín de Bermeo, pretendiendo ser preferido y se le pagase primeramente las cantidades de maravedí y pesos de oro que a él le debía, ordenándose que dicho ingenio de Orizaba, sus anexos, pertrechos y tributos del pueblo de Tecamachalco, se pusiesen en depósito en persona que los administrase y que los frutos procedido de todo ello se pusiesen en depósito general de la audiencia.
Don Manuel de Boza, vecino de este pueblo, albacea de don Gregorio Fernández Mantilla, junto con doña Bernabela Fernández Mantilla, otorga poder especial a don Juan Martín de Zurbano, residente en la Ciudad de México, para que otorgue escritura de transacción y concierto, en el pleito que tiene con don Juan Montañés de la Cueva, abuelo de los hijos de dicho Gregorio, para recibir la herencia de uno de los menores.
Bernardo de Arcia, vecino de Huejotzingo, mayordomo de la recua de Bartolomé de Uribe, que de presente va cargada para la ciudad de México, dijo que hallándose en la Venta de Los Naranjos, cuatro indios de su servicio hirieron a Juan López, indio de la recua de Alonso Núñez de la Cerda; intervino la Justicia de Jalapa, y para evitar mayores problemas, haciendo de deuda ajena suya propia, se obligó a pagar al referido Alonso Núñez, 65 pesos de oro común que su criado Juan López le debe, sólo en caso de que muera por las heridas recibidas, y a darle un indio cargador para el avío de su recua, de no hacerlo, le pagará todos los gastos y menoscabos que tuviere.
Bartolomé Jiménez, cirujano, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a Juan Pardo, dueño de recua, vecino de este pueblo, para que en su nombre reciba y cobre de Diego de Gálvez, Receptor de la Real Audiencia de México, unos autos que el susodicho ha seguido con el juzgado de Jalapa contra la persona y bienes del Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, sobre la paga de 2,849 pesos de oro común que le debía del tiempo que el sirvió de cirujano en sus ingenios de Azúcar.
Don Ventura de Acosta, vecino de esta jurisdicción, otorga poder especial a don Juan Francisco Girón, vecino de la Ciudad de México, para que siga un pleito que sostiene contra los naturales del pueblo de Jilotepec, por la pertenencia de unas tierras, compareciendo ante en rey, sus reales audiencias y tribunales, donde demande, responda y niegue presentando escritos.\r\n
Don Francisco Javier de Olartegochea, otorga poder especial al Licenciado don Cornelio Ortiz de Zárate, Abogado de la Real Audiencia de México, para que en su nombre lo defienda contra la causa que ha promovido don José Ignacio Pavón y Muñoz, del comercio de Veracruz, por el perjuicio que le ocasiona el haber abierto una ventana que sin su anuencia abrió en el costado de su casa que linda con la del otorgante.\t
Antonio de Prado, mercader y vecino de la Nueva Ciudad de la Veracruz, residente en el pueblo de Jalapa, otorga poder en primer lugar a don Antonio Suárez de los Ríos y en segundo a don Agustín de Manzanilla, vecinos de la Ciudad de México, para que en su nombre sigan y fenezcan en todas las instancias el pleito que tiene con sus acreedores.