El Capitán Antonio Beltrán, vecino y labrador en el desierto de Perote, provincia de Jalacingo, otorga poder al Bachiller Laureano de Céspedes, Presbítero y a Fernando de Gálvez, Procurador de la Real Audiencia, ambos vecinos de la Ciudad de México, para que en su representación puedan seguir y concluir el pleito que tiene contra don Pablo de Rojas Porres y Villalón, de la misma vecindad.
PEROTE, DESIERTO DE
9 Archivistische beschrijving results for PEROTE, DESIERTO DE
El Capitán Antonio Beltrán, vecino y labrador en el Desierto de Perote, jurisdicción de Jalacingo, otorga poder general a su hijo Antonio Beltrán, para que lo represente en todos los pleitos, negocios civiles, criminales y eclesiásticos.
El Capitán Juan de Malpica y Catalina de Borboa, su legítima mujer, vecinos y labradores en el Desierto de Perote, otorgan poder especial al Bachiller Tomás de Malpica, su hijo legítimo, para que en su representación funde una capellanía de 3 mil pesos de principal y por ellos 150 pesos de réditos en cada año, instituidos sobre las haciendas de labor expresadas en el testimonio de sus aprecios, asimismo para que con derecho presente las fuerzas, vínculos y requisitos para su validación con llamamientos de capellanes propietarios, interinos con sus vacantes y patronos, nombrando a Tomás de Malpica como primer capellán para que se ordene a título de ella con el cargo de decir las misas rezadas en cada año, y cumplidos los 25 años que el derecho dispone y no habiéndose ordenado de eclesiástico, entren en posesión de la capellanía sus nietos, hijos de Ángela y Elena de Malpica.
Antonio Beltrán, Inés Velázquez, Magdalena Velázquez y Margarita Velázquez, hijos del Capitán Don Antonio Beltrán y de Doña Juana Velázquez, difunta, cuya herencia tienen aceptada con beneficio de inventario, mayores de 25 años, con licencia de su padre como su tutor y curador, juntos venden a Don Juan Méndez, vecino y labrador de la jurisdicción de Jalacingo, un sitio de estancia para ganado menor ubicado en términos del desierto de Perote; de que se hizo merced al Capitán Don Antonio Rodríguez Lovillo, bisabuelo de los otorgantes, por el Virrey Marqués de Salinas; el cual está a mano izquierda, yendo por el camino del Marqués a la ciudad de la Puebla, en un puesto de piedras que corre de Oriente a Poniente, y hace una media luna hasta donde remata la Sierra Blanca; libre de censo, empeño, hipoteca y otro gravamen, en el precio de 200 pesos de oro común.
El Capitán Juan de Malpica, Escribano del Desierto de Perote, dueño de recua y labrador, dijo que por el amor que le tiene al Bachiller Antonio Zavala y Landa, Presbítero Teniente de Cura y por haber recibido de él buenas obras, hace gracia y donación pura, perfecta e irrevocable de 100 varas de tierra en términos de ese desierto, ubicada junto a las tierras del hospital. Dichas tierras las compró a la viuda de Pedro de la Almoguer Angulo, Alguacil Mayor que fue de la provincia de Jalapa.
Gregorio Suárez Tello, vecino y labrador en el desierto de Perote, dio su poder cumplido a su yerno Felipe Barrera Gayón, vecino de dicho desierto, para que en su nombre parezca ante el Tribunal de Testamentos, Capellanías y Obras Pías de la ciudad de la Puebla de Los Ángeles, y pida se le haga buena la venta de la hacienda de labor nombrada Tenextepec, de la jurisdicción de Jalacingo, que le vendió la Obra Pía de Casa y Huérfanas del pueblo de Jalacingo y Atzalan; o que se le dé por libre del cargo del censo de 2000 pesos, en que dicha obra pía le vendió la hacienda; y pida se le paguen las mejoras y reparos que le hizo, pues Don Pablo de Rojas Porres y Villalón, Juez de medidas de tierras, se la tiene embargada para adjudicársela a Su Majestad, en virtud de que no hay más títulos que la escritura de venta otorgada a su favor por la dicha obra pía, quien la hubo por remate.
Francisco Fuentes Daño, vecino y labrador de Santa Ana Chautempa, jurisdicción de Tlaxcala, con poder general de doña Luisa de Herrera, viuda de Pedro de la Almoguer Angulo, vende al Capitán Juan de Malpica, vecino y labrador en el Desierto de Perote, 2 ranchos de labor y 3 sitios de ganado mayor en términos de ese Desierto. El primero nombrado Nuestra Señora del Rosario, con cargo de 1, 000 pesos de principal cargados a censo principal y redimible, a favor de las religiosas de la Orden de Predicadores en la provincia de San Hipólito Mártir de Oaxaca y de las Religiosas Descalzas de Santa Teresa de Jesús de la Ciudad de los Ángeles a quienes, el dicho Capitán Juan de Malpica ha de reconocer por dueños. El otro rancho nombrado San Antonio Piñahuisapa y los 3 sitios de ganado mayor nombrados Actopan, cuya merced fue hecha el 27 de septiembre de 1591 por el Señor Luis de Velasco, Virrey que fue de esta Nueva España; el Potrero de los Peñascos por merced de 31 de enero de 1596 hecha por el Señor Conde de Monte Rey. Se lo vende con los linderos, parte y lugares expresados en dichas escrituras en 3, 594 pesos 3 reales.
Don Juan de Olivares, alguacil Mayor de la provincia de Jalacingo, vecino del desierto de Perote, dio en arrendamiento a Pedro de Angulo Moguer, vecino y labrador en la provincia de Tlaxcala, un rancho de labor que heredó de sus padres nombrado Pinaguizapa, por tiempo de 6 años, a partir de hoy día de la fecha, en el precio de 100 pesos de oro común anuales.
Juana Margarita de Oliver, viuda del Alférez Luis López, vecina de Jalapa, otorga en arrendamiento al Capitán Juan de Malpica, vecino y labrador del Desierto de Perote, un descargadero con un cuarto de vivienda contiguo, por tiempo de 8 años en 25 pesos cada uno. La condición de este arrendamiento es que si María Josefa, su hija, se casara, se ha de arreglar con el arrendador para las condiciones.