Don Antonio Primo de Rivera, Factor y Administrador de las Rentas Reales de esta jurisdicción de Jalapa, apoderado del Bachiller don José Velázquez de la Cadena y doña Ana Micaela de Atienzo y Ábrego, otorga en arrendamiento el Ingenio San Pedro Buena Vista, alias La Orduña, a Mateo Ciprián Gutiérrez, pardo libre, vecino de dicho ingenio, por el tiempo de 7 años, a un precio de 300 pesos anuales.
PARDOS LIBRES
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Don Bartolomé Salvo, vecino del pueblo de Jalapa, con poder otorgado a su favor por don Juan Isidro Velázquez de la Cadena, Señor de la Villa de Zetla, en los Reinos de Castilla, otorga en arrendamiento a Juan Gutiérrez, pardo libre y vecino del ingenio de Orduña, el citado ingenio, con todo lo que le pertenece, por el tiempo de 5 años, en la cantidad de 300 pesos anuales.
Mateo Cipriano Gutiérrez, pardo libre, hijo de Juan José Gutiérrez y María de la Trinidad Sevilla, y su legítima mujer Ana Francisca Ruiz, hija de Diego Antonio Ruiz y Ana Catarina de Santiago, vecinos del ingenio la Orduña, otorgan que se dan poder mutuo para testar, junto con su compadre Joaquín Quiroz, para que hagan y ordenen el testamento, en donde ambos se constituyen albaceas en compañía de su compadre y nombran herederos universales a sus hijos.
Juan y Diego Ortiz de Zárate, hermanos, vecinos del pueblo de Jalapa, hijos legítimos y herederos de Diego Ortiz de Zárate, por testamento otorgado el 7 de febrero de 1684, en que decía le estaba debiendo a Diego de Rivera, pardo libre de oficio sastre, 20 pesos que proceden de 120 pesos en que libertó a Cristóbal, su hijo y esclavo de dicho difunto, cuyo resto mandó se cobrase por sus bienes y confesando que su padre recibió de Diego de Rivera los 100 pesos y como herederos y albaceas percibieron los 20 pesos que se distribuyeron entre todos los hermanos; en atención a lo referido otorgan carta de libertad a Cristóbal de Rivera, de 28 años más o menos, hijo legítimo de Diego de Rivera, difunto, y de Juana, mulata esclava por los 120 pesos que su padre recibió.
Bernabé Vázquez, pardo libre, natural del ingenio la Santísima Trinidad, vecino del pueblo de Jalapa, hijo natural de María Arias, de esta misma vecindad, otorga su testamento donde declara tener como bienes la casa de su morada con el solar que le pertenece y linderos que constan en la escritura; 11 mulas y machos de carga, 6 yeguas mansas de vientre con su caballo, otras 2 mansas que están al cuidado de Faustino Vázquez, su hermano, entre otros bienes. Actualmente está de Mayordomo en la recua de Antonio Cardeña ganando 130 pesos anuales como aparecerá en el libro de cuentas. Declara que debe y le deben. Declara ser casado con María de Ycochea, hija legítima de Francisco de Ycochea y de María de la Candelaria, con quien no tuvo hijos y ninguno de los 2 trajo capital alguno en su matrimonio. Nombra como albaceas a su mujer, a su madre y a Pascual de Iglesias, y por heredera universal nombra a su madre.
María de la Trinidad, mujer legítima de Alonso Díaz de la Cueva, vecina de Jalapa, dijo que su abuelo Diego del Moral, cacique y principal de los naturales de este pueblo, vendió a Agustina de Acosta, parda libre, un solar eriazo, ubicado en la calle que baja a la Ermita de Santiago, cuyas medidas son de 60 varas de frente y 120 de fondo, sin entregarle escritura correspondiente, y quien ahora la ha solicitado, por lo que vende a Agustina de Acosta, el mencionado solar con sus entradas y salidas, usos y costumbres, libre de censo, empeño e hipoteca, en 20 pesos de oro común que recibió su abuelo.
Manuela Martín, parda libre, mujer legítima de Manuel de los Santos, igualmente pardo libre, vecinos de Jalapa, dijo que entre los bienes heredados por sus padres Miguel de la Cruz y Catalina Martín hay un solar, haciendo frente con la iglesia y Convento de San Francisco, que mide 64 varas de frente y 6 varas que hace estrecho el solar, ubicado en la calle que va a la ermita de Santiago, cuyas colindancias son por el oriente con solar y casa de Antonio Barradas. El cual venden a Felipe Rodríguez, vecino de este pueblo, en 20 pesos de oro común, que se da por entregados.
Gertrudis del Barrio, parda libre, vecina del pueblo de Jalapa, viuda de Manuel Francisco, vende un solar a Juan José Rincón, de la misma vecindad, ubicado en la Calle Real, que mide 33 varas de frente y 45 de fondo, linda al oriente con solar de Pascuala Beneroso, al norte con solar y casa de Ana Bermúdez, al sur con solar y casa de Manuel Vázquez Rincón, en 37 pesos de oro común que se da por entregado. Dicha casa la obtuvo el otorgante mediante donación que le hizo Juana de Orantes, con el gravamen de que cuando falleciera había de pagar su entierro.
Jacinta Domínguez, parda libre, vecina de Jalapa, con licencia de su marido Nicolás Fernández, español, vende a Juan Lorenzo Velázquez, vecino de Jalapa, una casa que heredó de Francisco de los Santos, su primer esposo, ubicada en lo alto de este pueblo, saliendo de él, camino de México, de piedra y madera, cubierta de teja; linda con solar de Francisco Hernández y con casa de José de Rebolledo; por las espaldas con el agua de Xalitic, en el precio de 500 pesos de oro común.
Doña Josefa Petronila de la Higuera Matamoros, poseedora del vinculado y mayorazgo que instituyó don Francisco Hernández de la Higuera, actuando con licencia otorgada por su marido, da en rescate a favor de Nicolás de Salazar, una esclava mulata de 25 años más o menos llamada Rosa María, blanca, cara abultada, con un lunar en la frente, pelo corto, no muy alta, bien proporcionada, de buenas carnes, hija de una negra llamada Esperanza Margarita de la Higuera, criolla de ese ingenio, que recibió como dote de su tía doña María. La da en rescate a favor de Nicolás, pardo libre que tiene por sirviente, para contraer matrimonio con ella, quien paga 340 pesos de a 8 reales por cada uno.