Don Juan Esteban de Elías, de esta vecindad y comercio, arrendatario que es de las tierras pertenecientes al Mayorazgo de la Higuera El señor Conde Santiago, otorga que da en subarrendamiento a favor de don Juan Ferra, de esta misma vecindad, la venta del Plan del Río con la tienda que hay en ella, casa, posta, cocina y sus correspondientes tierras desde Cerro Gordo hasta el paraje nombrado Calera, con todos sus ranchos y arrendatarios de todas clases a excepción del paraje nombrado el Palmar, por ser potreros de las yeguas, bajo los términos y condiciones que se mencionan en la escritura. El arrendamiento lo hace por el término de 9 años en 3 300 pesos anuales, y para seguridad del principal, ofrece por su fiador a don José Antonio Domínguez.\t
PALMAR, PARAJE EL
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Don José Antonio de Agrasar y don Manuel García Teruel y Hernández, el primero a nombre de los herederos de don Martín de Embil, según poder que éstos le otorgaron en la Habana, lugar de su residencia, a 26 de mayo de 1838 ante el escribano don Francisco Valerio; y el señor García como apoderado del excelentísimo señor general don Guadalupe Victoria, según poder que le confirió en Santa María Teziutlán el 4 de abril de 1837. Por cuanto, don José Antonio de Agrasar otorga que vende en nombre de dichos herederos, al excelentísimo señor general de división don Guadalupe Victoria, por medio de su apoderado don Manuel García Teruel, un fundo compuesto de cinco sitios y 3 caballerías de tierra, dos de ellas que forman el paraje titulado el Palmar o Cuesaltepeque, ubicado por la parte del oeste; otro que forma el llamado la Vega con 2 caballerías también ubicadas en la parte del norte; otro que es el cuarto, nombrado Postitlán, ubicado al sur; y el último que nombran la Mesa del Encinal y por otro nombre Maluapa, ubicado al este con el demás terreno expresado, confinando este último sitio por el mismo rumbo con los dos primeros. Y los linderos de dichos terrenos son: por el oriente con el desembocadero del río que nombran María de la Torre, que desagua el arroyo de Quilate, en el río Grande Tlapacoya [Tlapacoyan], y de allí para abajo al desembocadero del arroyo de Chapachapa, confinante por el mismo rumbo con tierras del potrero nombrado San Sebastián; por el poniente linda con el arroyo de Piedras, contigua a las tierras del potrero de Tlapacoyan, siguiendo por dicho rumbo hacia el expresado río de María de la Torre, confinando con tierras de Pauza, que compraron los herederos de don Francisco Montoya; y por la parte del sur baja el río de San Pedro a desembocar al de Tlapacoya [Tlapacoyan], por cuya banda o rumbo linda con tierras del trapiche de Quijano. Lo vende en precio de 7 000 pesos de la siguiente manera: 428 y 4 reales quedan reconocidos por el comprador sobre las mismas tierras, pertenecientes a una capellanía que fundo el primitivo dueño Santos Balbin y los réditos que se estén adeudando; y los 6 571 pesos con cuatro restantes que ha recibido de contado.
FRANCISCO FERNÁNDEZ Y AGUDO, JUEZ RECEPTORDon José Mariano Avendaño Suárez Dehesa y Sousa, vecino y labrador en el Valle de Acatzingo, otorga en arrendamiento al Capitán José Robledano de Cardeña, vecino del pueblo de Jalapa, las tierras, pastos y aguas de los parajes nombrados Santa Ana, El Palmar, Tortugas, Boquillas de Piedra Chica y Grande hasta la boca del Plantanal que posee en términos de esta jurisdicción. Lindan al sur desde Boca Río arriba hasta la falda de los Atlixcos y desde éstos hasta caer a la Hoya Grande a reconocer a la cabecera del Potrero de Juan Martín que está en tierras que fueron de los Camacho; demora al poniente y hacia el sur corre el rumbo hasta llegar a Boca de Agustín por el arroyo que entra al Jobo. El arrendamiento se hace por 9 años que han de contarse desde el 1 de enero de 1722, en 250 pesos de oro común pagaderos cada fin de año, bajo las condiciones que se señalan.
Doña Mencia de Meza, vecina de Naolinco, mujer legítima de Don Pedro de Zorita y Escobar, curadora de las personas y bienes de Miguel de Zorita e Inés de Zorita, sus menores hijos, dijo que viniendo su marido de México para la ciudad de Puebla de los Ángeles, cargado con su recua, en el paraje llamado La Palmilla o Palmar, le salieron a robar ladrones y le mataron. Y para el cobro de sus bienes, dio su poder cumplido al Lic. Diego Martín de los Reyes, clérigo, su hermano, para que en su nombre pida, reciba y cobre, de cualesquier persona y tribunales, todos los bienes plata, joyas, esclavos, mulas, ganados y reales que hubiera dejado su marido; ajuste cuentas de mozos y otras personas, admita descargos justos, otorgue recibos, cartas de pago, finiquitos y firmezas que convengan. Y generalmente, para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales que al presente tiene o adelante tuviere