Don Mateo Bautista, y su hermano, Don Tomás de Santiago, naturales del pueblo que fue de Almolonga, y vecinos de Naolinco, venden al Lic. Nicolás Rogel, clérigo, presbítero, residente en esta provincia, y al Capitán Don José de Ceballos y Burgos, su fiador, dueño de ingenios en esta provincia, unas tierras eriazas y barrancosas que distan cinco leguas de Naolinco, nombradas Barranca Seca, y el Potrero de Pacheco y El Guayabal, junto a Tecuantepeque, pertenecientes a los naturales de San Antonio de Tepetlán, lindan con tierras de Chicuacentepec, por el precio de mil pesos de oro común que han de quedar impuestos a censo principal sobre dichas tierras, y una renta de 50 pesos anuales de rédito, a partir de hoy día de la fecha en adelante.
NAOLINCO, PUEBLO DE
145 Descripción archivística resultados para NAOLINCO, PUEBLO DE
Ante el Capitán don José Morera, Alcalde Mayor de Jalapa, pareció Diego Alonso de Villanueva, español, vecino de Naolinco, y manifestó un hierro como el señalado en el margen, para marcar las mulas de su recua y otras cabalgaduras de su servicio, y pidió a su merced que lo haya por manifestado.
El Capitán Don Claudio Teodoro de Ceballos, vecino de esta jurisdicción, hijo legítimo, albacea y heredero del Capitán Don José de Ceballos y Burgos, dijo ser poseedor entre otros bienes que dejó su padre, de un ingenio que esta proindiviso nombrado Nuestra Señora del Rosario, en términos de Naolinco, con sus casas de vivienda, esclavos, tierras, calderas, moliendas, prensas, pertrechos y ganado, y en él su padre impuso un censo de 6, 000 pesos de principal y 300 pesos de renta en cada un año, a favor del Real Fisco del Santo Oficio de la Inquisición, según consta de una escritura fechada en la ciudad de México el 30 de julio de 1647. Atento a lo cual, por la presente, y como curador de su hermana Doña Micaela Jerónima de Ceballos y en el suyo propio, reconoció dicha escritura y se obligó junto con su parte, a pagar los réditos mientras no se redima el principal.
Antonio Grajales Vela, vecino de Jalapa, natural de la ciudad de Jerez de la Frontera, en los reinos de Castilla, hijo legítimo del Capitán Don Pedro Grajales Vela y Gatica y de Doña María Ibáñez Palomino Rendón, difuntos, dio su poder cumplido a su yerno Francisco Díaz de la Cueva y a sus hijos Ana Grajales Vela, Pedro Grajales Vela y Juan Grajales Vela, vecinos de Jalapa, y del pueblo de Naolinco, para que en su nombre hagan y ordenen su testamento, con las declaraciones, mandas, legados y obras pías que les tiene comunicados.
Ante el Capitán Don Sebastián de Mora y Medrano, Lugarteniente de Justicia Mayor en esta provincia, el Lic. Diego Martín de los Reyes, cura beneficiado de Naolinco, dijo que su hermana Doña Isabel de los Reyes, vecina de Naolinco, antes de su fallecimiento otorgó una memoria por su testamento con la presencia de testigos, y suplicó que habida la información que ofrece, la declare por su testamento y la reduzca a escritura pública. Atento a lo cual, dicho Lugarteniente mandó se le reciba la información correspondiente.
Don Mateo Bautista y Don Tomás de Santiago, hermanos, indios que fueron del pueblo de Almolonga y congregados en Naolinco, cuando se realizaron las congregaciones de naturales en esta Nueva España, solicitaron al Capitán Don Francisco Maraver y Padilla, Alcalde Mayor de Jalapa, les concediese licencia para vender a censo unas tierras ubicadas a cinco leguas de este pueblo, en el paraje nombrado Barranca seca, junto a Tecuantepeque, tierras que pertenecen a los naturales de San Antonio Tepetlán.
Don Manuel Eugenio de Acosta, vecino de Jalapa, otorga poder general al Licenciado don José Francisco Ruiz Cañete, Abogado de la Real Audiencia de México, y a don Juan Atanasio Cervantes, Procurador Numerario de la misma Real Audiencia, para que como padre y administrador de los bienes de sus hijas, como nietas del Capitán don Agustín García Campomanes, cobren todas las cantidades de pesos y otros efectos que le deban al otorgante como a sus hijas. Así mismo para que lo representen en el litis que tiene pendiente en el Santo Oficio de la Inquisición de este reino con los naturales del pueblo de Naolinco, sobre un sitio de tierra que como heredero de su abuelo el Capitán don Manuel de Acosta le pertenece.
El Capitán don Salvador de Acosta, el Sargento don Felipe Cornelio Acosta, don Félix José de los Reyes, don Domingo Pérez, don Felipe de Rivera, don Juan de Rivera y don Manuel de Acosta, vecinos del pueblo de Naolinco, junto con don José de Castro, vecino del pueblo de Jalapa, otorgan poder especial a don Francisco Antonio Domínguez Muñiz, vecino de este pueblo, para que los obligue como fiadores en el remate de los diezmos caseros de los curatos de Naolinco, Tlacolulan y Misantla, haciendo posturas, pujas y mejoras, comprometiéndose a pagar a la iglesia catedral de la Ciudad de los Ángeles, señores jueces, acreedores de su cofre y masa general, las cantidades de pesos en que se rematen dichos diezmos.
El Capitán don Agustín García Campomanes, don Felipe Cornelio Acosta, don Felipe de Rivera, don Juan de Rivera, don Julián de Guevara, don Antonio de Guevara, don Miguel Pérez, don Manuel Montero, don Juan de Guevara, don Manuel de Guevara, don Pedro de Rivera, junto con los vecinos de este pueblo de Naolinco, dueños de recua, otorgan poder general a don Bartolomé Zurita, vecino de este pueblo, para que los represente en todos los pleitos, causas y negocios civiles y criminales.
Don José Julián Durán y Adame, declara que compró una casa de paredes, cubierta de tejas y cercada de piedras, ubicada en el pueblo de Jalapa, la cual linda al norte con casa y solar de Felipe de Rivera, al oriente con casa y solar de Juan de Aguilar, al sur con la zanja de agua y solar de Miguel Palmeros y al poniente con casa y solar del Capitán don Salvador de Acosta, callejón en medio; hace la presente declaración para que se reconozca la compra que realizó con lo que heredó de doña María de Jesús Domínguez, su legítima esposa.