Josefa del Moral, viuda de José Domínguez, vecina del pueblo de Naolinco, por sí y en nombre de María Domínguez y José Domínguez, sus hijos, otorgan poder especial a José Antonio Manrique, Notario Eclesiástico, para que en su representación pida división y partición de los bienes que quedaron por muerte de María Ortiz, su suegra, con beneficio de inventario, asimismo se haga división entre los demás herederos, nombre tasadores y partidores para las cuentas que apruebe o contradiga.
NAOLINCO, PUEBLO DE
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María Ortíz de Zárate, viuda de Francisco Domínguez Muñiz, vecina del pueblo de Naolinco, otorga su testamento donde declara tener como bienes la casa de su morada, una esclava llamada Micaela de 3 años que compró a su hija María Ortiz en 100 pesos; tiene 200 pesos por la venta de un negro llamado Alonso Marcos que vendió en 325 pesos, pero 125 pertenecen a Bernardo de los Reyes; tiene también 125 pesos por la venta de unas vacas que le hizo a su hijo el Licenciado Pedro Domínguez Muñiz; tiene un potrero llamado Zapoapa que compró a Diego Martín de los Reyes, entre otros bienes. Asimismo declara nació en su casa un mulato llamado Prudencio de 23 años más o menos, cuya madre es su esclava Clara de Villegas y su padre es un hijo de la otorgante que murió; dicho esclavo se lo deja a su hijo Francisco Domínguez para que lo asista y le sirva por todos los días de su vida y al morir su hijo, el esclavo quede libre. Nombra como albaceas a Miguel y a Francisco Domínguez, sus hijos.
María Domínguez Muñiz, viuda de Gregorio Cruz Alegre, vecina del pueblo de Naolinco, vende a Domingo Palmeros, de la misma vecindad, una esclava llamada Margarita, achinada de 7 años de edad. La venta se hace con todas sus faltas y defectos públicos y secretos que pueda tener, en 130 pesos de oro común, libre de alcabala que le ha entregado.
Pedro García de Baldemora, vecino del pueblo de Naolinco, vende al Capitán Juan Lagunes, de la misma vecindad, un negro esclavo llamado Salvador Manuel de 26 años más o menos, con todas sus tachas y enfermedades. La venta se hace 350 pesos de oro común que le ha entregado.
Pedro García de Baldemora, vecino del pueblo de Naolinco, dijo que habiendo hecho su testamento el 1 de septiembre de 1694, otorga codicilio en que añade y revoca algunas cláusulas. Cuando contrajo matrimonio con Juana Domínguez, difunta, le dieron de dote un pedazo de solar ubicado en Naolinco, el cual dona a Luisa de Zárate, por el amor que le tenía su mujer y que le pidió se lo diera. Después de hecho su testamento nació en su casa un mulato llamado Matías Francisco, niño de 6 años más o menos hijo de María, negra esclava, a quien liberta de la esclavitud por los buenos servicios que ha dado su madre y por haber nacido en su casa. Declara tener en reales 2, 500 pesos de oro común que están al rédito de un 5% anual. Dijo que había nombrado como albacea de bienes a su hijo y a su mujer, quien ya murió y en su lugar nombra a Antonio de Acosta, su yerno y como tenedor de sus bienes a su hijo.
Felipe de Acosta y Antonio García de Baldemora, vecinos del pueblo de Naolinco, en nombre y con poder para testar de Manuel de Acosta, hermano del primero, otorgan su testamento donde se declara lo siguiente: fue casado con Lucía Lagunes, difunta, quien trajo como dote 2 mulas, y éste ya contaba con 12 mulas aparejadas. Entre sus bienes se encuentran un negrito nombrado Pedro de 4 años de edad, 200 pesos en reales, una hacienda de trapiche nombrada San Diego, otra hacienda de trapiche del mismo beneficio nombrada La Concepción, a la que se le ha seguido concurso de acreedores en el Santo Tribunal de la Inquisición contra bienes de Claudio Teodoro de Ceballos su anterior dueño. Se cuentan asimismo otros bienes que se enlistan, así como las deudas que tiene pendientes. Nombra por sus herederos a sus hijos y por tutores a los otorgantes de este testamento.
Simón García, vecino del pueblo de Naolinco, otorga su testamento donde declara que cuando se casó en su primer matrimonio trajo como dote una mula, una yegua, entre otros bienes. En su segundo matrimonio con Manuela Pérez, trajo una esclava llamada Lucía de 3 años, entre otros géneros. Como bienes tiene 26 mulas, 4 caballos, 2 yeguas, la mulatilla de su segundo matrimonio, una mula de su servicio. Asimismo declara tener algunas deudas y le deben; pide a sus albaceas ajusten cuentas. Nombra como albaceas a Nicolás de Guevara, a José Méndez y a su esposa Manuela Pérez.
El Alférez Felipe de Acosta y Antonio García de Baldemora, ambos albaceas testamentarias de Manuel de Acosta, venden a María de Acosta, vecina del pueblo de Naolinco, una mulata esclava llamada Catalina de 37 años de edad y un mulatillo nombrado Juan Suizo de pecho, criollos del trapiche de la Concepción, en precio y cantidad de 400 pesos que recibió en vida Manuel de Acosta.
Isabel de Acosta, mujer legítima de Antonio de la Barreda Gayón, vecina del pueblo de Naolinco, otorga poder general al mencionado Antonio de la Barreda, para que pueda recibir y administrar todos sus bienes y capitales, asimismo para que pueda imponer cualquier censo y para que finalice el juicio divisorio y demás diligencias que se están haciendo sobre la partición de bienes que quedaron por muerte de su padre Manuel de Acosta.
Juan de Orduña Castillo, vecino de La Antigua Veracruz, residente en Jalapa, vende al Capitán Don Diego Domínguez Muñiz, vecino de Naolinco, una casa en este pueblo, situada en la Calle Real, camino para México, de piedra, cubierta de teja; de 34 varas de frente, linda con la Calle Real por el frente; y por otro lado, con el callejón de la casa que hace esquina con casa de Doña Ana de la Calleja Matamoros; y por otra parte, con casa de Pedro Grajales; y por el fondo, con solar de Andrés de Casanova; la cual heredó de su mujer Doña Josefa Díaz de la Cueva, en el precio de 425 pesos de oro común, en esta forma: 225 pesos en reales, y los 200 restantes, de un censo principal que se paga al Convento de San Francisco de Jalapa.