Los Oficiales de República del pueblo de Naolinco, junto con los naturales de este pueblo, otorgan poder general a don Bartolomé Zurita, vecino del pueblo de Jalapa, para que los represente en todos los pleitos, causas y negocios civiles y criminales.
NAOLINCO, PUEBLO DE
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Juan García, español natural del pueblo de Naolinco y vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de los difuntos Simón García y de Magdalena Urdiales, otorga poder para testar y nombramiento de albacea a su mujer Josefa de los Reyes, y como herederas nombra a su hija Nicolasa García, junto con su nieta Mariana Domínguez, hija de la difunta Ana Rita.
María Ortiz, viuda de Antonio de Oliva, junto con Salvador, Gregorio y Jacinto de Oliva, hijos y herederos del difunto Antonio de Oliva, venden a Manuel Ortiz, vecino de este pueblo, un pedazo de solar de 16 varas de frente y 34 varas de fondo, linda al oriente con la Plaza Pública de este pueblo, al poniente con solar que les queda a los vendedores, al sur con solar de Luis García y al norte con un callejón, casa y solar de Diego de la Oliva, al precio de 80 pesos.
El Bachiller Francisco Lagunas, doña María Lagunas, doña Nicolasa Lagunas y don Juan Antonio de Lagos y Arbide, tutor de Antonio Manuel Lagunas, hijos y herederos del difunto Pedro Lagunas, venden a don Juan José de Acosta, marido de doña Ana Lagunas, una casa de piedra, lodo, rajas de cal, cubierta de madera y teja, la cual mide 19 varas de frente y 62 varas de fondo, linda al norte con la Plaza Pública del pueblo de Naolinco, al poniente con casa y solar de Domingo Lagunes, al sur con solares de José Gabriel Zurita y Juana Feliciana Rodríguez, y al oriente con casa y solar de doña María Josefa Ortiz, viuda de don José Modesto Montiel, la venta la hacen al precio de 500 pesos.
Petrona Josefa de Torres, mujer de Nicolás Ventura de Acosta, de quien tiene licencia expresa de su marido, junto con Francisca Antonia Torres, hijas y herederas de la difunta Manuela Pérez, venden a su hermano Luis García, vecino del pueblo de Naolinco, una casa de cal y piedra cubierta de madera y teja, de 24 varas de frente y 25 varas de fondo, linda al oriente con la Plaza Pública de este pueblo, al sur linda casas de la viuda del difunto Eugenio de Rivera, al poniente con Diego Barradas y al norte con 16 varas de solar contiguo a esta casa, al precio de 500 pesos.
Luis García, vecino del pueblo de Naolinco, vende a Manuel de Acosta, vecino de este pueblo, un solar de 16 varas de frente y 60 varas de fondo, linda al oriente con la Plaza Pública de este pueblo, al norte con solar de Manuel Ortiz, al poniente con Diego Barradas y al sur con casa y solar del otorgante, al precio de 60 pesos.
Don Antonio García de Baldemora, vecino del pueblo de Naolinco, vende a don Julián Rodríguez, vecino del pueblo de Jalapa, un solar con 20 varas de frente y 39 ½ varas de fondo, ubicado en este pueblo, linda al sur con el Barrio del Chorrito y solar de don Joaquín Ildefonso de Torquemada, al oriente con casas de Nicolás de Ortega, al norte con solar de Matías Licona y al poniente con solar de don Diego Palacios, al precio de 50 pesos.
Don Ventura de Acosta, natural y vecino del pueblo de Naolinco, dueño de los Trapiches de San Diego y la Concepción, hijo legítimo de don Manuel de Acosta y de Lucia Lagunes, difuntos, casado en primeras nupcias con doña María Josefa de Torres y Armenta, difunta, otorga poder para testar a don Félix José de los Reyes, su yerno, en compañía de Nicolás Ventura, su hijo, así como de albaceas testamentarios. Como herederos universales nombra a sus hijos legítimos Nicolás Ventura y doña María Josefa Rita, casada con el citado Félix de los Reyes.
Doña Ignacia Luis de León, vecina de este pueblo de Naolinco, con licencia expresa de su legítimo esposo don Felipe de Rivera, vende al Licenciado don José Miguel Pérez de Aguerra, Cura de esta doctrina, una esclava negra criolla de nombre Margarita, junto con una hija de esta de nombre María Josefa de 4 años de edad, ambas en la cantidad total de 400 pesos, 310 pesos por la madre y 90 pesos por la hija.
Felipe de Zárate, vecino de este pueblo de Naolinco, vende a don Felipe de Rivera, vecino de este pueblo, una casa de paredes de cal y canto, cubiertas de tejas, con el sitio que le pertenece, la cual linda al sur con la calle que va para el Calvario y solar de don Salvador de Acosta y don José Durán, al poniente con solar que era de Antonio de los Reyes, al norte con solar de Pedro de los Ángeles, indio y al oriente con un callejón que baja al Calvario, dicha venta la hace en la cantidad de 780 pesos.