Don Antonio Gaspar de Acosta, natural de Naolinco, hijo legítimo del Sargento José de Acosta y de doña Marcela Sayago, difuntos, otorga poder para testar a doña María de la Encarnación Pérez, su legítima esposa, así también a su hermano don Francisco José Pérez, quien es Cura de Tlacolula, y a don Gregorio José de Acosta, su hijo legítimo, los nombra igualmente albaceas testamentarios. Como herederos universales nombra a sus legítimos hijos María Jacinta, esposa de Matías Domínguez, Antonia, doncella de 19 años, Gregorio de 18, José Martín de 17, José Eustaquio de 15, José Mariano de 13, Mariana de 8 y Estefanía Acosta de 6, sus hijos legítimos.
NAOLINCO, PUEBLO DE
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Don Miguel Pérez, vecino de Naolinco, otorga que vende a don Cayetano Coronado Ortiz de Zárate, un negro esclavo, nombrado Juan Peláez, de entre 35 y 36 años de edad, sujeto a servidumbre y cautiverio, libre de empeño, sin asegurarlo de enfermedad, defecto o vicio, al precio de 210 pesos, que se le pagarán en todo el mes de julio de 1777, quedando dicho esclavo en poder del comprador junto con las escrituras correspondientes.
Don Juan de Rivera, vecino del pueblo de Naolinco, dijo que al concertar su casamiento con doña Josefa de Zárate le otorgó por donación en arras 100 pesos de oro común que caben en la décima parte de sus bienes.
Don Matías Francisco Lagunas, natural del pueblo de Naolinco, Cura del pueblo y doctrina de Tonayan de esta jurisdicción, hijo legítimo de don Pedro Lagunas y de doña Petrona Rogel difuntos, otorga poder para testar a los Presbíteros Antonio Ladrón de Guevara, a don Manuel García Campomanes y a don José Mariano Rosado, los dos primeros vecinos de Naolinco y el último de Jalapa. Nombra como albaceas testamentarias y fideicomisarias a los mismos apoderados.
Don Nicolás Mariano Domínguez Muñiz, vecino del pueblo de Naolinco, dijo que el día de hoy le confirieron poder don Juan Gómez de Estrada, don Andrés Rodríguez y don Juan Pensado, vecinos de Jalapa, para que los obligue como sus fiadores a las posturas, pujas y mejoras que hiciere a los diezmos de los Ramos de Tlacolula, Naolinco y Misantla, y por cuanto otros dos fiadores que quieren darle igual poder son vecinos de Naolinco, están impedidos por sus achaques de venir a otorgarlo en éste, por lo que pide a vuestra merced se sirva conferir comisión especial a su Teniente en dicho pueblo para que ante él, como Juez Receptor reciba dicho poder.
Don Nicolás Mariano Domínguez Muñiz, vecino del pueblo de Naolinco, se obliga a pagar a la masa general de la iglesia catedral de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles y sus señores comisarios de su cofre, la cantidad de 6, 480 pesos, cantidad en la que se vendieron y remataron los diezmos de semillas, ganado, mestas y el conmutado maíz de los naturales de Naolinco, Tlacolulan y Misantla, por el periodo de 3 años.
Don Antonio Gaspar de Acosta, vecino del pueblo de Naolinco, jurisdicción de Jalapa, otorga poder general a don Juan Atanasio Cervantes, Procurador del Número de la Real Audiencia de la Ciudad de México, de donde es vecino, para que lo defienda en todos sus pleitos, causas y negocios, civiles y criminales que tenga con cualquier persona.
Francisco Fernández, vecino del pueblo de Naolinco, otorga poder general a don Vicente Agudo, para que lo defienda de los pleitos que tenga o tuviere con cualquier persona, pareciendo ante las autoridades correspondientes, presente pedimentos, requerimientos, autos, diligencias y demás que sea necesario, por lo que se le confiere éste con libre y general administración y con facultad de sustituir.
Don Antonio García Campomanes, dueño de hacienda de ganado mayor y vecino del pueblo de Naolinco, otorga poder general al Licenciado Ubaldo Indalecio Bernal, Abogado de la Real Audiencia de México, para que lo defienda en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales, eclesiásticos y seculares.
Doña Paula Barradas Meléndez, natural del pueblo de Naolinco y vecina de esta Villa de Xalapa, hija legítima de don Tomás Barradas Pavón y doña Antonia Fabre Meléndez, difuntos, casada en primeras nupcias con don Felipe Pérez de Huesca, natural del pueblo de Huamantla, en este reino, y en segundas con don Francisco del Día y Mendieta, natural de la ciudad de Sevilla, en los reinos de Castilla, nombra como albaceas testamentarios a don Juan Manuel de Revilla, vecino de la ciudad de Veracruz, a don Miguel de Arieta y don Francisco Javier López, y como heredera universal designa a su alma.