Don José Mariano de Acosta , vecino de Naolinco, otorga poder general a don Juan Bautista Cardeña y Barreda, vecino de esta villa, para que lo defienda en sus pleitos legales y seculares, y de cualquier índole, y que además se encargue de cobrar todas las cantidades de dinero que le adeuden.
NAOLINCO, PUEBLO DE
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El Capitán José Arias y Torija, dueño de la hacienda nombrada la Orduña en esta jurisdicción, vende a don José Mariano de Acosta, vecino de Naolinco, un esclavo mulato nombrado Mariano Andrés de 25 a 30 años, el cual se vende sujeto a servidumbre a precio de 250 pesos.
Pedro Romero, vecino del pueblo de Naolinco de esta jurisdicción, albacea y heredero de su difunta esposa doña María de Jesús Domínguez, dijo que su dicha esposa nombró heredera de la mitad de sus bienes a una huérfana nombrada María Josefa de los Dolores, de 12 años de edad, a quien dejó en poder del otorgante, por lo que como albacea, heredero y tutor de la citada huérfana, vende a don Felipe de Guevara, vecino de Naolinco, una casa de paredes cubierta de teja, ubicada en dicho pueblo de Naolinco, que por su frente al norte linda con casa y solar que fue de Felipe de Rivera, calle en medio, por el oriente con casa y solar que fue de Juan de Aguilar, por el sur con la zanja del agua y solar de don José María Casas, y por el poniente con casa de don José Antonio de Acosta Callejón en medio. La vende en 700 pesos.
Antonio Jerónimo Álvarez, labrador y vecino del pueblo de Naolinco de esta jurisdicción, otorga poder especial a don Vicente Agudo, vecino de dicho pueblo, para que en su nombre haya, demande, reciba y cobre a quien con derecho deba la parte que le toca de herencia como descendiente por vía recta del Capitán don Manuel de Acosta.
Francisco Fernández, natural y vecino de Naolinco, hijo legítimo de Francisco Fernández y de Inés Dorantes, difuntos, otorga su testamento donde declara que es casado con María Gertrudis Dorantes con quien tuvo por hijos a Juana Fernández, difunta; José Fernández,casado; Francisco Fernández casado. Nombra como albaceas testamentarios a su mujer María Gertrudis y a su hijo José Fernández. Nombra como herederos universales a sus hijos José y Francisco, y a su nieto Juan Varela. Declara que sus bienes y deudas que tiene lo saben sus albaceas, quienes pagarán las que deba y cobrarán las que a él le deban.
Don Vicente Antúnez, vecino de Naolinco, otorga poder especial a don José Mariano Maín, de la misma vecindad, para que en su nombre y como su compañero y habilitador que es de la mina de oro y cobre de la que es dueño el otorgante, ubicada en términos del pueblo de San Pedro Chiconquiaco, ocurra al Real Tribunal de Minería de este Reino y pida se le libren los despachos necesarios para que se le ponga al otorgante en posesión de dicha mina y sus términos.
Doña María de la Concepción Cabeza de Vaca, vecina del pueblo de Naolinco y residente en Jalapa, albacea de su difunto su marido don Manuel José Ortiz, otorga que vende al Presbítero Pedro de Rivera, una casa ubicada en el pueblo de Naolinco, que hace frente al norte con la calle de la Estación y del otro lado casa de Jacinto Vázquez; al oriente linda con solar de don José Reyes, al sur con solar de Pedro Viveros, y al poniente con casa de Tomás Barradas, la vende en 150 pesos.
Don Nicolás Mariano Domínguez Muñiz, vecino del pueblo de Naolinco, otorga que se obliga a pagar la cantidad de 6,525 pesos en que se le remataron los diezmos de la cordillera de Naolinco, pagando 2 175 anuales, los días 1 de diciembre, por 3 años, a favor de la Masa General de la Iglesia de la ciudad de Puebla de los Ángeles, de los señores comisarios de su cofre y de quien más haya lugar, haciendo el primer pago en 1792, señalando como sus fiadores a don Manuel Eugenio y don José Mariano de Acosta, y a don Juan Gómez de Estrada como abonador de ellos.
Doña Lucía Juliana de Heredia, vecina de Naolinco y residente en este pueblo de Jalapa, hija de don Gaspar de Heredia y doña Margarita de Acosta, difuntos, otorga su testamento donde declara fue casada con don Antonio Damián de Uriza, ninguno de los 2 llevó capital al matrimonio, procrearon 5 hijos de los que 2 murieron, dentro de sus bienes están las tierras que se llaman proindivisas y que nombran de los Acosta, nombra albaceas y heredero a sus hijos Rosalía Antonia, Bernarda Antonia y Antonio Rivera.
Don Juan José de Acosta, don Antonio Gaspar de Acosta, don José Antonio de Acosta y don José Mariano de Acosta, vecinos de Naolinco, junto con don Ignacio de Guevara y don Manuel Eugenio de Acosta, vecinos de Jalapa, otorgan poder especial a don Nicolás Mariano Domínguez Muñiz, vecino de Naolinco, quien es arrendatario de los diezmos del ramo de ese pueblo, Misantla, Actopan, Tlacolulan, Tonayan y Xilotepec, para que se obligue como principal deudor y a los otorgantes como sus fiadores y principales pagadores en la cantidad o cantidades que tengan, haciendo posturas y mejoras para el remate de los citados diezmos.