Pedro García de Baldemora, vecino del pueblo de Naolinco, vende al Capitán Juan Lagunes, de la misma vecindad, un negro esclavo llamado Salvador Manuel de 26 años más o menos, con todas sus tachas y enfermedades. La venta se hace 350 pesos de oro común que le ha entregado.
NAOLINCO, PUEBLO DE
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Pedro García de Baldemora, vecino del pueblo de Naolinco, dijo que habiendo hecho su testamento el 1 de septiembre de 1694, otorga codicilio en que añade y revoca algunas cláusulas. Cuando contrajo matrimonio con Juana Domínguez, difunta, le dieron de dote un pedazo de solar ubicado en Naolinco, el cual dona a Luisa de Zárate, por el amor que le tenía su mujer y que le pidió se lo diera. Después de hecho su testamento nació en su casa un mulato llamado Matías Francisco, niño de 6 años más o menos hijo de María, negra esclava, a quien liberta de la esclavitud por los buenos servicios que ha dado su madre y por haber nacido en su casa. Declara tener en reales 2, 500 pesos de oro común que están al rédito de un 5% anual. Dijo que había nombrado como albacea de bienes a su hijo y a su mujer, quien ya murió y en su lugar nombra a Antonio de Acosta, su yerno y como tenedor de sus bienes a su hijo.
Felipe de Acosta y Antonio García de Baldemora, vecinos del pueblo de Naolinco, en nombre y con poder para testar de Manuel de Acosta, hermano del primero, otorgan su testamento donde se declara lo siguiente: fue casado con Lucía Lagunes, difunta, quien trajo como dote 2 mulas, y éste ya contaba con 12 mulas aparejadas. Entre sus bienes se encuentran un negrito nombrado Pedro de 4 años de edad, 200 pesos en reales, una hacienda de trapiche nombrada San Diego, otra hacienda de trapiche del mismo beneficio nombrada La Concepción, a la que se le ha seguido concurso de acreedores en el Santo Tribunal de la Inquisición contra bienes de Claudio Teodoro de Ceballos su anterior dueño. Se cuentan asimismo otros bienes que se enlistan, así como las deudas que tiene pendientes. Nombra por sus herederos a sus hijos y por tutores a los otorgantes de este testamento.
Simón García, vecino del pueblo de Naolinco, otorga su testamento donde declara que cuando se casó en su primer matrimonio trajo como dote una mula, una yegua, entre otros bienes. En su segundo matrimonio con Manuela Pérez, trajo una esclava llamada Lucía de 3 años, entre otros géneros. Como bienes tiene 26 mulas, 4 caballos, 2 yeguas, la mulatilla de su segundo matrimonio, una mula de su servicio. Asimismo declara tener algunas deudas y le deben; pide a sus albaceas ajusten cuentas. Nombra como albaceas a Nicolás de Guevara, a José Méndez y a su esposa Manuela Pérez.
El Alférez Felipe de Acosta y Antonio García de Baldemora, ambos albaceas testamentarias de Manuel de Acosta, venden a María de Acosta, vecina del pueblo de Naolinco, una mulata esclava llamada Catalina de 37 años de edad y un mulatillo nombrado Juan Suizo de pecho, criollos del trapiche de la Concepción, en precio y cantidad de 400 pesos que recibió en vida Manuel de Acosta.
Isabel de Acosta, mujer legítima de Antonio de la Barreda Gayón, vecina del pueblo de Naolinco, otorga poder general al mencionado Antonio de la Barreda, para que pueda recibir y administrar todos sus bienes y capitales, asimismo para que pueda imponer cualquier censo y para que finalice el juicio divisorio y demás diligencias que se están haciendo sobre la partición de bienes que quedaron por muerte de su padre Manuel de Acosta.
Juan de Orduña Castillo, vecino de La Antigua Veracruz, residente en Jalapa, vende al Capitán Don Diego Domínguez Muñiz, vecino de Naolinco, una casa en este pueblo, situada en la Calle Real, camino para México, de piedra, cubierta de teja; de 34 varas de frente, linda con la Calle Real por el frente; y por otro lado, con el callejón de la casa que hace esquina con casa de Doña Ana de la Calleja Matamoros; y por otra parte, con casa de Pedro Grajales; y por el fondo, con solar de Andrés de Casanova; la cual heredó de su mujer Doña Josefa Díaz de la Cueva, en el precio de 425 pesos de oro común, en esta forma: 225 pesos en reales, y los 200 restantes, de un censo principal que se paga al Convento de San Francisco de Jalapa.
José Lagunes, vecino de Naolinco, habiendo casado con Antonia Pérez, hija legítima de Andrés Pérez y de Juana de Torres, vecinos de Jalapa, recibió de sus suegros una dote de 653 pesos de oro común en una esclava negra, ropa para dama, joyas y otras cosas.
El Capitán Don Antonio Tomás, Alcalde Mayor de Jalapa, comunicó a los gobernadores indígenas de Jalapa, Coatepec, Chapultepec, Tonayán, Tlacolula, Xilotepec, Naolinco, Chiltoyac, Ixhuacán de los Reyes, Teocelo, Jalcomulco, San Pedro Chiconquiaco, Acatlán, San Juan Miahuatlán, San José Miahuatlán, Tepetlán, Coacoatzintla y San Andrés Tlanelhuayocán, la necesidad de reparar las casas reales de Jalapa, pues se encuentran muy maltratadas sus paredes y techar dichas casas de teja, por los inconvenientes que hay que estén de zacate como al presente lo estan, y todos se obligaron a cooperar, a razón de cuatro reales por tributario.
El Capitán Don Diego Domínguez Muñiz, vecino de Naolinco, dio su poder cumplido al Contador Don Martín Calvo, vecino de la ciudad de la Puebla de los Ángeles, para que en su nombre venda un negro nombrado Antonio, de casta Luango, de 26 años de edad, poco más o menos; y una negra, su mujer, nombrada Ana, de casta Conga, de 27 años de edad, poco más o menos, sus esclavos, que hubo y compró en la nueva ciudad de Veracruz, por los precios que más pudiera hallar.