Para la dicha información, Nicolás de la Peña presentó por testigo al Lic. Agustín Gómez, cura beneficiado de Naolinco, de quien habiendo recibido juramento, dijo que conoció a Pedro de la Peña, y estando en su entero juicio le hizo escribir la dicha memoria, y reconoció su firma en ella.
NAOLINCO, PUEBLO DE
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Don Gonzalo Sayago, vecino de Naolinco, como principal deudor, y Nicolás de la Torre Arnate y José Díaz Montero, de la misma vecindad, como sus fiadores, se obligaron a pagar al Capitán Don José de Ceballos y Burgos, dueño de ingenios de fabricar azúcar en esta jurisdicción, 151 pesos de oro común; los 63 pesos del ajuste de la cuenta del arrendamiento de un rancho en la cañada; y los 88 pesos, que el dicho principal les está debiendo de legítima paterna a Gabriel y Esteban Dorantes, menores, hijos legítimos de Juan Dorantes, en esta forma: Los 63 pesos para de hoy día de la fecha en 4 meses, y los 88 pesos, restantes, para el primer viaje de la primera flota o urcas que vinieren de los reinos de Castilla al puerto de San Juan de Ulúa.
Juan de Moya, vecino de La Cañada, como principal deudor, y Juan de Olmedo, y José Fernández, de color pardo, vecinos de Jalapa; y Juan Pasos, de Naolinco; y Juan Basurto, de La Cañada, en esta jurisdicción, como sus fiadores, se obligaron a pagar a Miguel Díaz, mercader, vecino de la ciudad de la Puebla de los Ángeles, 125 pesos de oro común que al referido principal le dio en géneros y mercaderías de su tienda, en un plazo de 8 meses, contados a partir del 1 de octubre del presente año.
Doña Agustina de Orduña Castillo, hija legítima y heredera de Don Francisco de Orduña Castillo, difunto, y de Doña Francisca Ramírez, que hoy vive en este pueblo, mujer legítima de Diego Alonso de Villanueva, vecino de Naolinco, dio su poder cumplido a su esposo para que en su nombre pida, reciba y cobre de cualesquier personas, la parte o partes que se le restare debiendo, y para que pueda administrar todos su bienes raíces, muebles y semovientes.
Cristóbal Ortiz de Zárate, vecino de Jalapa, salió por fiador de Andrés Pérez Ortiz, vecino de esta jurisdicción, preso y detenido en la cárcel de Jalapa, para averiguar si está indiciado en la fuga de Francisco Marcos de Velasco, cirujano, vecino de Naolinco; y si pareciere de alguna manera ser cómplice en su delito, estará a derecho y pagará lo que contra él se juzgare y sentenciare.
Nicolás de Utrera, vecino de Jalapa, como albacea de Juan Bautista Marín, difunto, vende a Domingo Rodríguez, español, vecino de Jalapa, un pedazo de tierra que llaman Tonalmile por otro nombre Atlaliloyan, que el dicho Juan Bautista lo hubo de los naturales de Naolingo[Naolinco], libre de hipoteca, empeño y enajenación, por el precio de 205 pesos de oro común.
Francisco Estupiñan, vecino de Naolinco, se obligó a pagar a Lucas Marín, residente en esta provincia, tratante en mulas cerreras, 340 pesos de oro común, precio de nueve bestias mulares, a ciertos plazos.
Josefa del Moral, viuda de José Domínguez, vecina del pueblo de Naolinco, por sí y en nombre de María Domínguez y José Domínguez, sus hijos, otorgan poder especial a José Antonio Manrique, Notario Eclesiástico, para que en su representación pida división y partición de los bienes que quedaron por muerte de María Ortiz, su suegra, con beneficio de inventario, asimismo se haga división entre los demás herederos, nombre tasadores y partidores para las cuentas que apruebe o contradiga.
María Ortíz de Zárate, viuda de Francisco Domínguez Muñiz, vecina del pueblo de Naolinco, otorga su testamento donde declara tener como bienes la casa de su morada, una esclava llamada Micaela de 3 años que compró a su hija María Ortiz en 100 pesos; tiene 200 pesos por la venta de un negro llamado Alonso Marcos que vendió en 325 pesos, pero 125 pertenecen a Bernardo de los Reyes; tiene también 125 pesos por la venta de unas vacas que le hizo a su hijo el Licenciado Pedro Domínguez Muñiz; tiene un potrero llamado Zapoapa que compró a Diego Martín de los Reyes, entre otros bienes. Asimismo declara nació en su casa un mulato llamado Prudencio de 23 años más o menos, cuya madre es su esclava Clara de Villegas y su padre es un hijo de la otorgante que murió; dicho esclavo se lo deja a su hijo Francisco Domínguez para que lo asista y le sirva por todos los días de su vida y al morir su hijo, el esclavo quede libre. Nombra como albaceas a Miguel y a Francisco Domínguez, sus hijos.
María Domínguez Muñiz, viuda de Gregorio Cruz Alegre, vecina del pueblo de Naolinco, vende a Domingo Palmeros, de la misma vecindad, una esclava llamada Margarita, achinada de 7 años de edad. La venta se hace con todas sus faltas y defectos públicos y secretos que pueda tener, en 130 pesos de oro común, libre de alcabala que le ha entregado.