Nicolás Pérez, Domingo Reyes, Manuel Pérez, Tomás Antonio Huesca, Luis José Barradas y José Patricio Fernández, vecinos del pueblo de Naolinco, en nombre y representación del vecindario de razón de Naolinco, compuesto por: José de Acosta, Manuel Fernández, Julia Cueva, Manuel Antonio, Nicolás Barrera, Antonio de Zárate, Mariano Cayetano Dorantes, José Bruno de Acosta, Joaquín Sayago, Antonio Gómez, Joaquín de Aguilar, Manuel Márquez y Nicolás de Aguilar, otorgan poder general a don Vicente Agudo, de aquella propia vecindad, para que a nombre de dicho vecindario pida, demande, reciba y cobre de manera judicial y extrajudicial a cualquier persona, todas las cantidades de pesos, oro, plata, joyas, mercaderías y efectos que les deban, así como para seguir cualquier litigio, donde demande, pida y haga ejecución, mejoras, juramentos y demás diligencias judiciales y extrajudiciales.
NAOLINCO, PUEBLO DE
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El Gobernador y Cabildo de naturales del pueblo de San Antonio Tepetlán, de esta jurisdicción, con licencia de don Ramón María de Villalba, Juez Subdelegado de esta Villa y su jurisdicción, arriendan, a don Manuel Cruz, las tierras que llaman de Aguasuela, que comienzan en el paso del Río Acatlán, del camino de San Antonio a Naolinco, y caminando para el sur a la entrada del potrero, del cual paraje siguiendo para el sur a la cruz de la cañada larga, hasta el Cerro de Aguatepec, que de donde da vuelta para el oriente al nacimiento de agua de donde corren dichas tierras, Río de Acatlán arriba hasta cerrar con el primer lindero del paso de dicho río. Las arriendan por 9 años en 65 pesos anuales.
Don Sebastián Martín, Gobernador del pueblo de Naolinco, don Luis Matías, don Diego Martín Pérez y don José Gabin, Gobernadores pasados, junto con los demás oficiales del cabildo de este citado pueblo, quienes hablan por ellos mismos y en nombre de los naturales del mismo lugar, se constituyen en deudores del Presbítero Pedro Felipe de Rivera, Teniente Cura del referido pueblo, por la cantidad de 158 pesos de a 8 reales de plata cada uno, obligándose a cubrir dicho adeudo de la siguiente manera, 50 pesos de reales, durante el próximo mes de febrero de este año y los restantes 108 pesos en el mes de enero de 1797.
Don Sebastián Martínez, Gobernador; Lorenzo García, Mariano José e Isidro Castro, Alcaldes; José Ramón y Juan Antonio, Regidores; Juan de Dios, Escribano de Cabildo; don Diego Martín Pérez, don Luis Matías, don Tomás de la Peña y don Rafael Ramírez, Gobernadores pasados; todos oficiales de gobierno del pueblo de Naolinco, dan en arrendamiento a don José Mariano de Acosta, labrador y criador de esta jurisdicción de Xalapa, las tierras de la Mesa de Tenampa, que lindan al oriente con la cerca de Tenampa hasta la cumbre de la cuesta de Naolinco, al sur con tierras de los herederos de don Manuel de Acosta, al poniente con tierras del pueblo de San Pablo Coapan y al norte con tierras de los otorgantes, el arrendamiento se da por 5 años con una paga de 110 pesos en cada año, bajo las condiciones aquí expresadas.
Don Lino Caraza Jiménez, de esta vecindad, vende a sus hijos don Manuel María y don Juan Francisco Caraza, la hacienda de fabricar azúcar nombrada San Miguel Almolonga y rancho anexo nombrado Santa Cruz, con todas sus tierras, aguajes, casas y oficinas, campos de caña, pastos, ganado, ajuar y demás aperos y muebles de ellos anexos, ubicado en términos de esta jurisdicción y doctrina del pueblo de Naolinco, tierras que hubo y compró en el remate público que de ellos se le hizo en el Juzgado del Señor Alcalde Mayor que fue de este pueblo, don Pedro Gorrindo Palomino, en el año de 1790. La venta se hace al precio de 41 800 pesos, de los cuales 40 000 pesos los compradores reconocerán sobre ella misma por término de 5 años, a premio de 5 % anuales. Por lo que don Manuel María, en representación de su hermano, señaló que acepta la emancipación que ha hecho su padre, y se compromete a cumplir las condiciones estipuladas en esta escritura.
María Bárbara de Acosta, natural de Naolinco, mayor de 70 años de edad, expuesta que fue en la casa de don Nicolás de Acosta, por quien fue criada y educada, otorga que hace su testamento, manifestando que sus bienes ascienden a 2 000 pesos, nombra albacea a su marido don Joaquín Toraño, para que entre en sus bienes los venda y remate en almoneda, y del remanente que quedase, como no tiene heredero forzoso, instituye como universal heredero a José Francisco Toraño, expuesto en su casa, educado por ella y su marido.
El Presbítero don Francisco Javier Pérez, Cura del Pueblo de Naolinco, de esta Jurisdicción, residente en esta Villa; doña María Salomé Pérez, mujer y conjunta persona de don Manuel de Allen, de este comercio y vecindad; y doña María de la Paz Pérez, mujer y conjunta persona de don Juan Miguel de Jáuregui, ausente en la Nueva Veracruz, otorgan poder especial a su hermano político don Gaspar de Palma, vecino y del comercio de la Nueva Veracruz, para que a nombre de ellos, otorgue escritura de obligación por cantidad de 3 000 pesos a favor de don Manuel Antonio del Valle, de aquel mismo comercio y vecindad, los que le ha suministrado el primero por el término de 3 años con causa de réditos de un 5 % y con una hipoteca especial de una casa de edificio alto y bajo, que por fin y muerte de su padre don Cristóbal Pérez, poseen en dicha ciudad.
Don Santiago Sainz Sarabia, de este comercio y vecindad, albacea de su difunto padre político don Manuel María Palacio [y Soto Carrillo], otorga que vende a don Ignacio y don Juan Pérez, vecinos del pueblo de Naolinco, una casa de cal y piedra, cubierta de madera y teja, situada en la Calle Real de dicho pueblo. La vende por precio de 500 pesos.
Don José Nicolás de Acosta, Clérigo, Presbítero Domiciliario de este Obispado de la Puebla de los Ángeles, hijo de los difuntos Manuel de Acosta y Pascuala Díaz de Acosta, otorga su última voluntad, en donde declara no tiene bienes, solamente las tierras que llaman la Cañada y de los Acosta, que él ha administrado con poder de los demás herederos, poder que sustituyó en don Francisco Xavier de Olartegochea, quien deberá seguir el juicio posesorio que hay pendiente con los naturales de Naolinco, no debe ni le deben, nombra albaceas a su compadre Antonio Ortiz y a Cayetano Antonio de Acosta, y por no tener parientes a quien heredar, por heredera nombra a Mónica, niña que él crió y casó con Cayetano de Acosta.
Don Miguel Pérez, vecino de Naolinco, dueño de casas y mulas, otorga que se constituye en fiador del Párroco Rafael de Aguilar, quien deberá enterar en la Tesorería de Puebla, la cantidad de 380 pesos, en caso de no hacerlo, lo hará el otorgante, sin que sea necesario que se proceda contra sus bienes, cuyo pago hará finalizando el presente bienio, dando para seguridad de esta deuda, hipoteca de la casa de su morada techada de madera y tejas.