Nicolás de Acosta, vecino del pueblo de Naolinco, otorga poder para testar a su mujer María de Jesús, para que en su nombre haga y ordene su testamento en la forma en que le ha comunicado, haciendo las mandas y legados que le parezcan, asimismo la nombra su albacea y heredera, y también como albacea, al Sargento Felipe de Acosta, su hermano.
NAOLINCO, PUEBLO DE
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El Capitán Bartolomé de Castro, vecino y mercader del pueblo de Jalapa, vende a doña María García de Baldemora, viuda de Antonio de Acosta, vecina del pueblo de Naolinco, 50 pesos de censo en cada año que impone y sitúa sobre todos sus bienes, especialmente sobre una casa de cal y canto que linda al frente con la Calle Real, al oriente con casa de Magdalena Josefa de la Higuera, al poniente con casa del otorgante y al fondo con solares de Ángela Cortés y Josefa de Castro; cuyo solar se encuentra libre de tributo e hipoteca y por tal lo asegura para pagarse por mitad cada seis meses, que se contarán a partir de que se imponga la capellanía que quiere fundar la mencionada María para ordenar a título de ella a su hijo Pedro de Acosta, en que lo difiere y releva en 1, 000 pesos de oro común de principal con las cláusulas que se mencionan.
El Capitán Nicolás de Guevara, vecino del pueblo de Naolinco, dueño de recua, se obliga a que don Isidro Jurado, vecino de la Ciudad de Sevilla se embarque para restituirse a dicha ciudad en las primeras naos de bandera que lleguen al puerto de Veracruz al tiempo de su tornaviaje, en caso de que los señores de la Real Sala del Crimen no le concedieran la prórroga de término que pretende hasta la primera flota en que aguarda a su mujer, por haber dispuesto que la trajeran, para cuyo efecto lo presentará ante la Real Justicia de esta jurisdicción.
El Licenciado Bernardo Rodríguez de Molina, Cura del pueblo de San Mateo Naolinco, de una parte, y de la otra don Ignacio de la Cruz, Gobernador de ese pueblo y demás oficiales, dijeron que por pedimento del Licenciado se ha seguido en este juzgado un pleito contra los naturales, por 553 pesos 2 reales y medio que le demandaba de derechos parroquiales devengados, para lo cual se procedió al embargo de bienes de su comunidad y en atención a las diligencias y gastos de los pleitos han concertado, don José Ramos, defensor de los naturales en esa causa y el mencionado Cura, en que queda concluido el litigio, bajo los principios que el Licenciado Bernardo Rodríguez se compromete cumplir.
Antonio García de Baldemora, vecino del pueblo de Naolinco, albacea y tenedora de bienes de su padre del mismo nombre, dijo que entre sus bienes quedó un esclavo nombrado Manuel, que será de 20 años, negro atesado criollo nacido en su casa, hijo de Juana de la Rosa, negra esclava, cuyo esclavo vende al Capitán José Robledano de Cardeña, en 300 pesos de oro común que por él le ha dado.
María de Acosta, mujer legítima de Alonso Díaz de la Vega, José de Acosta y Josefa Lagunes, su mujer, dijeron que la primera había prestado 100 pesos en reales a los 2 últimos, como constará en la demanda puesta por ella, y considerando la deuda de los pleitos, costos y gastos que cada uno procura, han convenido y concertado estar contentos, pagados y satisfechos los unos a los otros por los 100 pesos de principal que Gaspar Lagunes llevó de capital al segundo matrimonio con María de Acosta por pertenecer a Josefa Lagunes, como hija y heredera de su padre, en cuya razón los unos y otros dan por nulos los autos hechos en virtud de dicha demanda.
María Lagunes, vecina del pueblo de Naolinco, hija legítima de Diego Lagunes, vivo, y de Catarina Dorantes, difunta, mujer legítima que fue de Jacinto Méndez Vasconcelos, otorga su testamento donde nombra por sus albaceas a José Lagunes, su hermano y a José Méndez, su hijo, asimismo lo nombra tutor y curador de sus menores hijos. Declara tener como bienes la casa de su morada con paredes de piedra y barro y techo de zacate; una mulata esclava llamada María de Guadalupe de 40 años más o menos, con sus hijos Miguel de 14 años, Antonia Luisa de 12, Manuela de 7, Juana de 5, Jacinta de 3, 16 mulas de carga aparejados, 3 de sillas, 3 yeguas de vientre, 2 vacas, 2 caballos, entre otros bienes materiales. Declara que cuando se casó llevó 200 pesos de dote.
El Capitán José de Hoz Escalante, Alcalde Mayor y Capitán de Guerra de este pueblo y su doctrina, dijo que para la buena administración que debe tener la Real Justicia y en prevención de futuros contingentes, nombra como Teniente General a don Santiago Álvarez Ramírez, para que lo use y ejerza por enfermedad y ausencia del titular, así en este pueblo como en el de Naolinco, conociendo de cualesquier causa civil y criminal, procediendo en ellas a la averiguación del delito.
José Méndez, vecino del pueblo de Naolinco, como albacea de su madre María Lagunes, vende a Antonio García de Baldemora, de la misma vecindad, un esclavo mulato criollo llamado Miguel Jerónimo de 15 años más o menos, hijo de María de Guadalupe, en 300 pesos de oro común que le ha entregado, cuyo importe utilizará para cumplir las mandas y legados que su madre ordenó en su testamento.
Juana de Humanes, vecina del pueblo de Naolinco, viuda de Francisco de la Peña, hace gracia y donación de un mulato esclavo llamado José Cayetano de 8 años de edad, a su hijo Hipólito de la Peña en remuneración por lo mucho que le ha asistido y buen hijo que ha sido. Dicho esclavo nació en su casa y es hijo de Micaela Jerónima, quien fue su esclava.