Don José María de Casas, vecino del pueblo de Naolinco, dijo que el seis del corriente mes, otorgó su testamento y ahora por vía de codicilo, le conviene hacer las siguientes aclaraciones y aumentos del mismo. Dijo que al presbítero don José Ladrón de Guevara, cura del pueblo de Xilotepec [Jilotepec], le entregó ya hace mucho tiempo 47 marcos de plata vieja, con la finalidad de mandar a hacer seis candeleros grandes o blandones para la cofradía y uso del Santísimo de la parroquia de Naolinco, encarga a sus albaceas activen y cumplan su intención. Declara que el ganado vacuno y yeguar lo tiene entregado, a su hijo menor don José Joaquín de Casas por el precio de 600 pesos, que se tendrá presente para su descuento y así el aumento en valor y procreación que en adelante haya tenido o lo mismo si ha desmerecido, será por su cuenta particular y sobre el cual nada tendrán que hacer sus albaceas por no pertenecerle ya. También es su voluntad que la parte que tiene en las 4 caballerías de tierra le hace mejora de lo que así fuere a su otro hijo y albacea, Antonio María de Casas, lo que se tendrá presente para la deducción debida en la parte de que puede disponer en mejora a sus legítimos hijos, lo cual se entienda como en retribución de los buenos servicios que le han hecho y le están haciendo a su penosa y dilatada enfermedad. Y todo lo cual con el dicho testamento desea que se guarde y cumpla por su última voluntad.
JUAN FRANCISCO CARDEÑA, ESCRIBANO PÚBLICO INTERINONAOLINCO, PUEBLO DE
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Doña María Catarina Álvarez, vecina del pueblo de Actopan, viuda de José Manuel Huesca, otorga poder especial a don Antonio María de Rivera, de esta vecindad, para que se apersone en este juzgado de primera instancia y de cantón, a seguir el juicio que en él sigue con doña Josefa Meza, vecina del pueblo de Naolinco, como viuda de don José Reyes, sobre tierras, que les correspondieron en la división que se hizo de las del finado don Manuel Eugenio de Acosta, entre sus legítimos participes, como lo son ambos contendientes. Haciendo para ello todas las presentaciones, actos, agencias y diligencias que convengan, y le otorga poder sin limitación alguna.
JUAN FRANCISCO CARDEÑA, ESCRIBANO NACIONALLos ciudadanos Cristóbal Campomanes, José Pedro Barradas y José Félix Acosta, vecinos los dos primeros del pueblo de Naolinco, y el último de esta villa; dijeron que por muerte de Francisco Campomanes, quedaron tierras que poseía en la jurisdicción del mismo pueblo de Naolinco, conocidas con el nombre del Llano de San Antonio alías de los Garcías Campomanes, que lindan por el oriente, con las de la hacienda de Almolonga, por el sur, con las de Mastatlan, por el poniente, con las del Castillo, y por el norte, con las de Chiltoyac, las que eran del finado Juan Manuel Trujillo, las de Josefa Meza, las que llaman de don Joaquín Cendoya y las de San Diego. Y que siendo uno de los mencionados hijos de don Francisco Campomanes, el finado don Agustín [Campomanes], quién nunca llegó a recibir la parte que de dichas tierras le correspondía por permanecer hasta la fecha indivisa y actualmente pertenece, esa misma parte, a los hijos y herederos de dicho Agustín, que lo son los otorgantes y en representación de su persona Cristóbal Campomanes, José Pedro Guevara como marido y conjunta persona de María Ignacia Campomanes, autorizado por ella, y José Félix Acosta, como padre de María Gregoria de Jesús, muerta de un año y habida en matrimonio que contrajo con Rita Campomanes, difunta. En virtud de los antes mencionado, por la presente, los otorgantes venden a Antonio María de Casas, de esta vecindad, parte de las tierras del Llano de San Antonio, libre de empeño, al precio de 600 pesos.
ANTONIO MARÍA DE RIVERA, JUEZ RECEPTORManuel Allén, de este comercio y vecindad, declara haber recibido la cantidad de 1 000 pesos, 500 de ellos que le entregó el 21 de septiembre de 1816 doña Teresa Bueno de Arias, viuda y albacea del finado don Carlos Arias, los que éste reconocía a réditos sobre las tierras de Xaltepec; y los otros 500 que el 25 de febrero de 1818 le entregó don Mariano Cadena de este comercio y vecindad, por orden de don Rafael Domínguez, mayordomo de la Archicofradía del Santísimo Sacramento de la iglesia parroquial del pueblo de Naolinco, a quién pertenece esta suma por donación, que de ella le hizo Pedro García Valdemora, para subvenir con sus réditos al consumo del aceite de aquella lámpara y cera para el culto. Y como son en su poder dichos 1 000 pesos, de los cuales ha abonado los réditos con aquel objeto, otorga de ellos recibo, en favor de la cofradía, y se obliga a tenerlos por vía de depósito irregular, por el tiempo de siete años que deben correr y contarse del 26 de febrero del año próximo venidero, a cuyo vencimiento entregará el capital al mayordomo, que fuere de la misma cofradía. Además, entregará anualmente el premio de 5 por ciento para subvenir a los fines de la fundación. Y para la seguridad del principal y réditos, hipoteca una casa de paredes, de cal y piedra de edificio bajo, cubierta de madera, ladrillo y teja que posee en esta villa, situada en la calle que nombran del Ganado a la que hace frente hacia el poniente y del otro lado casa también de su pertenencia, por el fondo al oriente linda con el callejón que nombran de la Sierpe o de Acazingo, por el costado del sur linda con casa que pertenece a la cofradía del Señor de la Santa Veracruz; y por el del norte con el de casa y solar de don José Fernández de Castañeda. Cuya deslindada finca es la misma que redificó sobre la que quedó por bienes de su padre don Nicolás Ángel de Allén.
JUAN FRANCISCO CARDEÑA, ESCRIBANO PÚBLICO Y REAL INTERINODon Antonio María Casas, de esta vecindad, dijo que en el juzgado del partido pende un artículo contra don Rafael de Aguilar, actual alcalde Constitucional del pueblo de Naolinco, a consecuencia de queja que interpuso el de igual clase del pueblo de Chiltoyac, por haberlo puesto en la cárcel pública de aquel pueblo. La junta provincial, preceptó que se le pusiese en libertad de la prisión, bajo la correspondiente fianza; y en obedecimiento de esto, el compareciente deseoso de hacer este servicio, por la presente, otorga que se constituye fiador del mencionado don Rafael de Aguilar, al que recibe al fiado en la puerta del arresto, y donde se constituye y se obliga a presentarlo siempre y cuando se lo pida el señor juez de la causa o en el juzgado.
JUAN FRANCISCO CARDEÑA, ESCRIBANO PÚBLICO Y REAL INTERINODoña María Josefa de Acosta y Barreda, natural y vecina de esta villa, de 54 años de edad, hija legítima de don Felipe de Acosta y de doña María de la Barreda y Gayón, difuntos, otorga su testamento donde declara contrajo matrimonio con don Mariano de Campo, de esta vecindad y comercio, quien recibió de su dote 1,812 pesos, y él tenía como 8,000 pesos de capital; de cuyo matrimonio procrearon a don Francisco de Paula Campo, Clérigo Presbítero; al religioso dominico Fray Rafael; a doña María Guadalupe, de 24 años de edad; a don Miguel José, de 23 años; a don Juan Bautista de 22 años; a don Mariano Antonio de 21 años; a doña María de la Luz y a doña María del Carmen, cuatas de 18 años. Declara que por parte paterna debe percibir de su porción hereditaria las tierras del rancho de los Ojuelos, situado a un lado de la venta de Lencero. Declara que el rancho del Tecuane ubicado en términos de esta jurisdicción, que en el día se halla en litis con los indios del pueblo de Naolinco, con otro pedazo de tierra que linda con el trapiche de la Concepción, que también se halla en litigio con el pueblo de Xilotepec, vencidos los litigios, se agregarán a la masa común de sus bienes. Declara tener en su poder y cargados sobre sus bienes, con causa de réditos de 5% anual, la cantidad de 700 pesos para una memoria de misas a favor de su hermano el Señor Doctor don Juan Antonio de Acosta, cuya cantidad deberá rebajarse de su dote. Ordena sacar 100 pesos del quinto de sus bienes y se le entreguen a su ahijada María Josefa Aparicio, a quien ha criado en su casa. Nombra como albaceas testamentarios a su hijo el presbítero don Francisco de Paula, a su esposo y al Presbítero don Juan Nepomuceno Fernández de Ulloa. Nombra como herederos a sus hijos.
Juan José Vázquez, natural del pueblo de Naolinco, mayor de 50 años, hijo legítimo de Nicolás Mariano Vázquez y María de Jesús Acosta, difuntos, otorga su testamento donde declara estar casado con Bárbara Platas, con quien procreó entre otros hijos que han muerto a María Magdalena, casada con José María Cabañas. Nombra como albaceas a don José María de Bausa y como heredera universal a su hija.\t
José de la Rosa y Rodríguez, natural del pueblo de Naolinco, vecino de esta Villa, hijo legítimo de don Julián Rodríguez y de doña María Bernardina Ladrón de Guevara, difuntos, otorga poder especial al Presbítero don José Mariano Ladrón de Guevara y a sus dos hijos legítimos Mariano y José Policarpo Rodríguez, para que hagan y ordenen su testamento como se los tiene comunicado. Nombra como sus herederos a sus hijos José Mariano, José Policarpo, Felipa Josefa y Mariana Josefa Rodríguez y Domínguez; a Mariana Juana, José María, María de Jesús, Pedro Pascual y María Antonia Rodríguez y Amasón, sus hijos legítimos y de sus legítimas mujeres, los cuatro primeros del matrimonio que contrajo con María Blasina Domínguez, difunta, y los cinco últimos de su segunda esposa Clara Josefa Amasón, difunta.\t
Agustín Francisco Ortiz de Zárate, natural del pueblo de Naolinco, se constituye fiador y carcelero comentarience de José Francisco Dorantes, granadero de milicias, de tal manera que este se presentará a contestar en el juicio en cualquier tiempo que se le requiera por el juez de la causa.
Don Felipe José Pérez, natural de la Puebla de los Ángeles, residente en esta Villa, Cura por Su Majestad, Eclesiástico por la doctrina de Xilotepec, hijo legítimo de Pedro Vicente Pérez y de María Lorenza Gutiérrez, difuntos, otorga su testamento donde ordena se dé 200 pesos de limosna para los reparos y gastos de la iglesia del Señor San Miguel del Soldado, uno de los pueblos de su feligresía; 300 pesos para la fábrica, material y demás utensilios que necesite la iglesia del Señor San José, también de su feligresía; ordena se le dé a la parroquia cabecera de su curato titulada Nuestra Señora de la Asunción Xilotepec, un ornamento blanco de tela; y otro de igual clase, colorado, a la iglesia del Divino Señor de pueblo de Chiltoyac. Ordena que una casa que posee en Naolinco se quede a beneficio de la Archicofradía del Santísimo Sacramento de Naolinco. Manda que la casa que posee en Puebla se le quede a su sobrino José María Eduardo Pérez, casado con María Gertrudis Pérez. Nombra como albacea a don Diego Leño, Regidor perpetuo del Ilustre Ayuntamiento de esta Villa. Ordena que del remanente de sus bienes se den 1,000 pesos a su hija grande María Francisca Pérez, 5,000 pesos a la otra chica María Guadalupe Pérez, que serán de 6 a 7 años de edad.