El Licenciado José Miguel Pérez de Aguerra, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico de la Doctrina de Naolinco y Mayordomo de la Archicofradía del Señor Sacramentado de su parroquia, otorga poder general a don Manuel de Arcos, vecino de este pueblo de Jalapa, para que lo represente en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales.
NAOLINCO, DOCTRINA DE
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El Licenciado don Ignacio Javier de Campo, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico de la Doctrina de San Antonio Huatusco y residente en Jalapa, otorga en arrendamiento a don Antonio García Campomanes, vecino de Naolinco, de esta jurisdicción, un rancho ubicado en la Doctrina de Naolinco, nombrado Maxtatlán, por tiempo de 9 años a partir de esta fecha, por la cantidad de 25 reales de moneda corriente anuales.
El Licenciado don José Miguel Pérez de Aguerra, Cura del pueblo y doctrina de Naolinco, y don Miguel José Venegas, vecino de la Ciudad de la Puebla, dijeron que el primero había arrendado al segundo un rancho llamado Santa Cruz, con todos sus ganados y aperos, por tiempo de 5 años, arrendamiento del que otorgan renuncian a dicho arrendamiento.
El Licenciado Diego Martín de los Reyes, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico del pueblo y doctrina de Naolinco, otorga poder especial a don Francisco de Paredes, vecino de la Ciudad de México, para que en su nombre pida, reciba y cobre de la Real Caja de la Ciudad de México y de los jueces oficiales de la Real Caja, la cantidad de 1, 787 pesos 4 reales de oro común que se le deben desde el 22 de abril de 1698, a razón de 162 pesos 4 reales de oro común por cada año, por el salario con que fue beneficiado.
El Bachiller Bernardo de Molina, Cura Vicario de la Doctrina de Naolinco, dijo que es poseedor de una capellanía que fundó el Licenciado Diego Sánchez de la Vega, Presbítero Domiciliario que fue del Obispado de México, por 2, 800 pesos de principal y 110 de renta en cada año impuestos sobre la hacienda de San Pedro y San Pablo situada en la jurisdicción de la Villa de Cadereyta que fue de don Pedro Solchaga, cuya noticia es que tienen hecho depósitos reales por esa cantidad y sus réditos que se le deben, por tanto otorga poder especial a Miguel de Cetina y Mata, Cura de la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de México y al Alférez José González Jurado, Guarda Mayor de la Real Casa de Moneda de la ciudad de México, para que en su nombre hagan las diligencias en censo de los 2, 200 pesos que rentó para sí y después para que fuera Capellán, y otorguen la redención en forma de la persona que haya hecho el depósito.
El Bachiller Bernardo de Molina, Cura Interino de la Doctrina de Naolinco, otorga poder especial al Licenciado Lorenzo Rodríguez de Molina, Capellán del Convento de religiosas de la Concepción de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, para que en su nombre se oponga en el presente concurso de Curatos de la Puebla y en los que en adelante hubiere de administración de españoles e indios totonacas y mexicanos, presentando escritos, memoriales y recaudos necesarios.
El Licenciado Bernardo Rodríguez de Molina, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico de la doctrina de Naolinco, otorga poder al Licenciado Lorenzo Rodríguez de Molina, su hermano domiciliario del Obispado de la Puebla, y al Bachiller Francisco Domínguez, residente en este curato, a ambos para que lo que uno comenzara el otro lo continúe y fenezca, para lo cual les da poder con libre y general administración.
El Sargento José de Acosta, vecino de esta jurisdicción, vende al Licenciado Pedro Chacón de Chávez, Cura de San Mateo Naolinco, una casa ubicada en dicho pueblo, de paredes de cal, piedra y lodo, cubierta de tejas con su solar correspondiente, linda y hace esquina con la plaza y sigue al callejón enfrente de la casa y solar de Manuela Pérez, viuda de Pedro de Torres hacia el norte, al poniente con casa y solar de José Grajales, al sur con casa y solar de Felipe de Acosta, hijo de dicho otorgante y al oriente calle en medio hace frente con casas del curato del pueblo, al precio de 700 pesos, libres de alcabala.
El Licenciado Bernardo Rodríguez de Molina, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico de la Doctrina de Naolinco, vende a Salvador de Acosta, de esa vecindad, una esclava negra nombrada Juana Macabeo de 38 años, que hubo conjuntamente con Jacinta Hilaria por mano de Pedro Velásquez de la Cadena, quien la sacó en remate público. La vende sin asegurarla de ningún vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta en 280 pesos de oro común que por ella le ha dado.
El Licenciado don Pedro Chacón de Chávez cura de la Doctrina de Naolinco y vecino de dicho pueblo, tiene donados del Licenciado don Antonio Carreto, de la Doctrina de Tlacolula, la cantidad de 100 pesos en oro, a fin de que sus réditos, que suman 6 pesos, sean designados a la celebración de misas a favor de la Señora de los Dolores de la Parroquia del pueblo de Tlacolula.