El Capitán Don José de Ceballlos y Burgos, dueño del ingenio y trapiches de fabricar azúcar nombrados Nuestra Señora del Rosario, Nuestra Señora de la Concepción y del molino de pan moler de Río Frío, en esta jurisdicción, como albacea testamentario de su hermano Don Alonso Gutiérrez de Ceballos, funda una capellanía de misas con 500 pesos de principal y 25 pesos de renta en cada un año, en favor del monasterio de San Francisco de Jalapa, los cuales fueron impuestos en los trapiches nombrados Nuestra Señora de la Concepción, ubicados en términos de los pueblos de Xilotepec y Chiltoyac, y un molino de pan moler que nombran de Río Frío, situado entre las ventas de Las Vigas y del Alférez Lovillo, en el camino real, que poseyó el dicho Alonso Gutiérrez de Ceballos y heredó el otorgante.
MOLINOS
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El Capitán Don Nicolás Flores Altamirano, residente en el ingenio de San Miguel Almolonga, dio su poder cumplido a Juan Leonardo de Sevilla, Procurador del Número de la Real Audiencia de México, para que en su nombre siga en todos y cualesquier tribunales donde convenga, la postura que hizo a las haciendas de Tenampa, La Palmilla, El Desplobado y el molino que llaman de Río Frío, según las condiciones de dicha postura y pida se le remate hasta conseguirlo en almoneda o fuera de ella. Y hecho el remate, otorgue las escrituras que le fueren pedidas, con las condiciones y la cantidad que contiene la postura.
El Capitán Don Nicolás Flores Altamirano, residente en el ingenio de San Miguel Almolonga, dio su poder cumplido a Don Juan Leonardo de Sevilla, Procurador del Número de la Real Audiencia de México, para que en su nombre siga en todos y cualesquier tribunales donde convenga, la postura que tiene hecha a las haciendas de Tenampa, La Palmilla, trapiche e ingenio de Tenampa, El Despoblado y el molino de Río Frío. Asimismo, para que haga las pujas necesarias de la cantidad o cantidades, acrecentando condiciones a la hecha o minorándolas como le pareciere, hasta conseguir que se le rematen.
El Alférez Felipe de Acosta, vecino del pueblo de Naolinco, albacea de Manuel de Acosta, su hermano difunto, dijo que dejó concertado, ajustado y vendido a Melchor García, difunto vecino que fue del Desierto de Perote, un sitio en términos del pueblo de Tlacolulan, en 500 pesos a cuya cuenta recibió y se obligó a otorgarle escritura y hasta entonces pagarle los 100 pesos restantes que ahora se da por recibido de Juana de la Cruz, viuda de Melchor, en cuya virtud otorga la escritura de venta de ese sitio y de molino de Río Frío, que su hermano compró en pública almoneda en la Ciudad de México por remate público que se celebró de mandato de los señores inquisidores del Santo Oficio.