Isabel Quintero, vecina de la Provincia de Jalapa, vende al beneficiario Alonso Muñoz, la Venta de Sedeño y el derecho a otro sitio de Venta en el camino nuevo que se hizo del molino del vicario a el del pueblo de Chiltoyac, por el precio de 400 pesos de oro común.
MOLINOS
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Rodrigo Hernández, se obliga de pagar al beneficiado de Tlacolula, Alonso Muñoz, 2100 pesos de oro común por razón de un molino, tierras, esclavos, y otros pertrechos que le vendió.
Juan Blanco, vecino del pueblo de Orizaba, otorga poder especial a Nicolás de Villanueva, vecino y Regidor de la ciudad de los Ángeles, para que pueda vender hasta la cantidad de 1 400 pesos de oro común de censo a favor de una o más personas, cargándolos y vinculándolos conforme a las nuevas leyes y pragmáticas de su majestad, a razón de 14 000 el millar, de manera que el principal a que ha de ser obligado a pagar en cada año, ha de ser la renta que montaren los dichos 1 400 pesos a razón de 14 000 el millar, lo cual venda y ponga sobre su persona y bienes, especialmente sobre 14 000 ovejas con todo y apero, sobre un molino de pan en este pueblo de Orizaba, junto al río del moliente y corriente y sobre una labor de pan coger en términos del pueblo de Tecamachalco, con todo el apero. \n
Juan de Pastrana, vecino de la ciudad de los Ángeles, se obliga de pagar a Hernando de Chávez, 2 000 pesos de oro común, los cuales son los que el susodicho y doña María de Oliveros, su mujer, le vendieron por un sitio de molino y batán que está en términos de la dicha ciudad.
Hernando de Chávez y doña María de Oliveros, su mujer, venden a Juan de Pastrana, vecino de la ciudad de los Ángeles, un sitio de molino y batán, ubicado en términos de la ciudad de los Ángeles, bajo un molino que junto tiene Juan de Medina, sobre el que están impuestos y situados 2 000 pesos de oro común, 1000 de ellos se pagan al deán de la ciudad de los Ángeles y los otros 1000 a los indios de la ciudad de Cholula.
El Capitán Nicolás Pezellín Vaca, vecino del pueblo de Orizaba y residente en el molino que llaman de La Puente, otorga que vende al pueblo y comunidad de Santa Ana Sacan [Zacan], jurisdicción de la villa de Córdoba, un pedazo de tierra que linda por una parte con el dicho pueblo y el río de Aljujuca [Aljojuca], por la parte del sur; por el norte con la punta del cerro que llaman Ayochitepetl y Puertesuelo; por el oriente con tierras del dicho pueblo; por el poniente con el cerro que llaman Çicola [Zicola] y Acatitla; cuyas tierras compró del remate de bienes de don Francisco de Santa Ana Irimo, difunto. Las vende en precio de 2 500 pesos de oro común en reales, de los cuales 1 200 pesos recibirá a finales de octubre, otros 1 200 pesos para octubre de 1710, y los 100 pesos restantes quedan cargados a censo, para que con sus réditos, el señor cura que es o fuere de dicho pueblo, diga las misas que le correspondan, de a 4 reales cada una, por las ánimas de los naturales. Declaran que a los 2 400 pesos se le han de rebajar lo que importe el trabajo de los naturales que se ocupen en el cultivo de las tierras de Nicolás Pezellín. Asimismo, declaran que, si no se pagan las cantidades en los plazos estipulados, las tierras han de volver a la propiedad del vendedor, para disponer de ellas a su voluntad.
Sans titre[Juan] de Avendaño, arrendatario [del molino] de la Puente de la jurisdicción de Orizaba, Alonso Gutiérrez, vecino de dicha jurisdicción, oficial de [molinero], dijeron tienen convenido y concertado lo siguiente: Alonso ha de asistir y servir de tal [maestro] de molinero, en el molino de [la Puente], por tiempo de dos años continuos, que corren desde hoy día de la fecha, a 144 pesos de oro común por cada uno, que se le pagarán cada seis meses, y no se le despedirá, en caso contrario dicho Avendaño pagará el cumplimiento del tiempo que faltare por cumplir.
Sans titreDiego de Gamboa, vecino de Jalapa, recibe de sus suegros Melchor de los Reyes y Doña Isabel del Moral, un molino de pan moler, unas casas de piedra cubiertas de teja, un solar, joyas, ropa, y otros enseres, que restan para el cumplimiento de la promesa hecha a Sebastiana del Moral, vecina de Jalapa.
Doña Magdalena de Tejeda, viuda, vecina de Jalapa, dio en arrendamiento a Juan Rodríguez, vecino de esta provincia, un molino de pan moler en esta jurisdicción, con dos piedras, las casas de vivienda, un descargadero, 11 bueyes y novillos, cinco rejas de arar, cuatro indios gañanes, las tierras de labor y demás pertrechos, durante dos años, ganando en cada uno 200 pesos de oro común y 50 fanegas de maíz.
Fernando del Castillo, maestro de carpintería, vecino de Jalapa, se convino con Baltazar de los Reyes para construirle una rueda de ingenio de fundir y moler metales junto al pueblo de Hueyapa, en la falda del volcán; y por dicha obra, Baltazar de los Reyes le ha de pagar 650 pesos de oro común.