El Capitán Don Nicolás Flores Altamirano, residente en el ingenio de San Miguel Almolonga, dio su poder cumplido a Juan Leonardo de Sevilla, Procurador del Número de la Real Audiencia de México, para que en su nombre siga en todos y cualesquier tribunales donde convenga, la postura que hizo a las haciendas de Tenampa, La Palmilla, El Desplobado y el molino que llaman de Río Frío, según las condiciones de dicha postura y pida se le remate hasta conseguirlo en almoneda o fuera de ella. Y hecho el remate, otorgue las escrituras que le fueren pedidas, con las condiciones y la cantidad que contiene la postura.
MOLINOS
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El Capitán Don Nicolás Flores Altamirano, residente en el ingenio de San Miguel Almolonga, dio su poder cumplido a Don Juan Leonardo de Sevilla, Procurador del Número de la Real Audiencia de México, para que en su nombre siga en todos y cualesquier tribunales donde convenga, la postura que tiene hecha a las haciendas de Tenampa, La Palmilla, trapiche e ingenio de Tenampa, El Despoblado y el molino de Río Frío. Asimismo, para que haga las pujas necesarias de la cantidad o cantidades, acrecentando condiciones a la hecha o minorándolas como le pareciere, hasta conseguir que se le rematen.
Sebastián de Acosta, vecino de Jalapa, dio en arrendamiento a Juan de Thormes, vecino de este pueblo de Jalapa, un molino de pan moler, de agua de dos cubos, atarjea y represa, corriente todo, y una caballería de tierra, que linda con tierras del Lic. Don Diego González; y por otra parte, con tierras arrendadas por Jerónimo del Barrio. Asimismo, con cuatro piedras de moler, por tiempo de cinco años, a partir del día 4 del presente, al precio de 155 pesos anuales.
Joachín Bello, vecino de Perote, dio en arrendamiento a Juan Antúnez y a Sebastián Antúnez, su hijo, un molino de pan moler situado en el río Sedeño, por tiempo de un año, a partir de hoy día de la fecha, por el precio de 100 pesos de oro común, los cuales han de pagar a los padres guardianes del Convento de San Francisco de Jalapa, como réditos de 2000 pesos de censo que tiene cargados el citado molino.
Doña Magdalena de Tejeda, viuda de Rodrigo Hernández, vecina de Jalapa, como curadora de sus menores hijos, arrendó a Juan Rodríguez, vecino de esta provincia, un molino de pan moler, corriente y moliente, con cuatro piedras, un jacal nuevo, la casa de molienda recién cubierta de paja, 11 bueyes de arada, 5 rejas de arar, una romana grande, dos escoplos, dos picaderas, un cepillo, una barreta, una hacha, una azuela, un guijo, de los que muelen, un azadón, una almadaneta, dos sierras, tres picos, una barreta, más las tierras junto al molino; y una venta que llaman de Bartolomé o Naranjos, con una casa grande de vivienda, dos descargaderos, una caballeriza nueva, un jacal nuevo, con 6 caballerías de tierra a su linde, por tiempo de seis años, a partir del día 20 del presente mes, al precio de 340 pesos de oro común anuales.
El Capitán Antonio Rodríguez Lovillo, residente en su labor y molino, en el llano y pago de Perote, jurisdicción de Jalacingo, dio su poder cumplido a Alonso de Soto, capataz de la casa de la molienda, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que pueda cobrar los pesos de oro, joyas, mercaderías, derechos y acciones que le debieren; y para que en su nombre compre la cantidad de oro o plata labrada o por labrar que le pareciere, hasta 2 000 pesos o más si le avisare por carta misiva.
Don José de Ceballos y Burgos, Deuño de ingenios de fabricar azúcar, dio en arrendamiento a José García, vecino de esta provincia, un molino de pan moler, ubicado a siete leguas de Jalapa, en el camino real yendo a Perote, en términos de Jalacingo, por tiempo de dos años y al precio de 224 pesos de oro común.
Isabel López Muñoz, vecina de Jalapa, por sí y en nombre de sus herederos, como albacea y heredera de su hermana Francisca Díaz Becerra, difunta, mujer que fue de Lucas Martín Ibáñez, vende a Francisco de Castro y a María Medina, su legítima mujer, unas casas de piedra cubiertas de teja, con su corral cercado, una capilla de madera cubierta de paja, 14 bueyes de arada, 7 rejas, 2 cuartas, 4 pares de coyundas, 4 barrenas, 2 escoplos, y otros aperos, con las tierras, sitios y aguas que pertenecen a un rancho que heredó de su hermana Francisca Díaz Becerra, a una legua de Jalapa, libre de tributo, hipoteca y señorío por el precio de 2000 pesos de oro común. Y 100 pesos de renta anual que han de quedar impuestos a censo principal en el dicho rancho. Y un molino de pan moler, en tierras del referido rancho, por el precio de otros 2000 pesos de principal y 100 pesos de renta en cada un año que tiene cargados de una capellanía que se fundó por cláusula del testamento de Francisca Díaz Becerra, a favor de los padres guardianes del monasterio de San Francisco.
Estando en la Venta que llaman de Bartolomé, en esta jurisdicción, en presencia del Alcalde Mayor el Contador Don Pedro de Nava y Albis, del escribano nombrado Juan Díaz de la Cueva y de Antonia Valera, se hizo el inventario de los bienes que quedaron por fin y muerte de Francisco Camacho, entre los cuales figuraron la Venta de Bartolomé, un molino de pan moler, tierras, aguas y enseres domésticos.
Sebastián Díaz de Acosta, vecino del pueblo de Jalapa, otorga en arrendamiento al Capitán Bartolomé de Castro, de la misma vecindad, un molino y 2 caballerías de tierra que tiene en términos de este pueblo, por 3 años y le ha de pagar 50 pesos de oro común por cada año.