Domingo Díaz Mier, vecino de este pueblo, vende a Juan José de Castro y Casanova, Maestro de herrero, una casa de paredes y cubierta de tejas, con el sitio que le pertenece, que linda al poniente y norte con la Calle Nueva y casas de Manuel de Santa Ana, al oriente con casas de María de Torquemada y al sur con casa de María de Jesús de Acosta, en la cantidad de 360 pesos.
MAESTROS DE HERRERÍA
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Juan de Quiroz, Maestro de herrero y vecino de este pueblo de Jalapa, casado con Petrona de Jiménez, a quien otorga poder para testar y nombramiento de albacea testamentaria en compañía de don Antonio de Escajedo, y como heredera a su hija legítima Juana Rosa.
Juan Alonso, maestro de herrería, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a José Maldonado, vecino de Los Ángeles, 96 pesos de oro común que restan de todas sus cuentas hasta el día de hoy, seis después de la fecha de esta escritura.
Juan de Cabrera, con poder del Capitán Roque Gutiérrez de Ceballos, arrendó a Diego Pérez, maestro de herrería, unas casas en este pueblo, por tiempo de tres años, al precio de 40 pesos de oro común cada uno.
Catalina Pérez de Villanueva, viuda de Juan Díaz de la Cueva, vecina de Jalapa, puso por aprendiz a su hijo Francisco Díaz Villanueva, de 18 años de edad, con Francisco García, maestro examinado en el oficio de herrero, vecino de Jalapa, por tiempo de dos años y medio, durante los cuales le enseñará el dicho oficio, le dará de comer, vestir y curar en sus enfermedades, y al término de los dos años y medio, le ha de dar buen oficial en el oficio de herrero; por su parte, la otorgante se obligó a que dicho menor no se ausentará del servicio, y si se ausentare, sea traído a su costa y compelido con rigor de prisionero.
Para la dicha información, el Lic. Diego Martín de los Reyes, presentó por testigo a José Díaz, español, vecino de Naolinco, maestro de herrería y siendo preguntado, este testigo dijo haber conocido a Doña Isabel de los Reyes, quien estando muy en su sano juicio, otorgó la memoria donde expresó su última voluntad y la firmó con los demás testigos.
Francisco Ruiz y José Ruiz, padre e hijo, vecinos de esta villa de Córdoba, maestro y oficial de herrero, juntos de mancomún, se obligan de pagar al Capitán don Lope Antonio de Iribas, vecino de esta villa y dueño de hacienda del beneficio de hacer azúcar en su jurisdicción, 318 pesos y 2 reales de oro común, cantidad que les prestó en reales de contado y pagarán y desquitarán con sus trabajos de herrería en obras de dicha hacienda y casas que tiene en esta villa, con la condición que sólo se les pagará la mitad para ocuparla en la compra de carbón, fierro y pago de los oficiales; y la otra mitad quedará en abono de dicho débito. En caso de que ellos no cumplan lo señalado en este contrato, entonces se tomará como escritura ejecutiva por toda la cantidad y se entenderá haberse cumplido el plazo de ella, porque pagarán llanamente y sin pleito alguno con las costas de su cobranza.
Zonder titelEl Capitán don Lope Antonio de Iribas, vecino de esta villa de Córdoba y dueño de haciendas de beneficio de hacer azúcar en su jurisdicción, se obliga de pagar al Capitán don Fernando de Carvajal, residente en esta villa y vecino del pueblo de Orisava [Orizaba], a saber 200 pesos de oro común en reales, mismos que le [debía] a don Francisco Ruiz, maestro de herrero, porque fue preso en la cárcel pública de esta villa. Cantidad que pagará al susodicho de la fecha de esta escritura en dos años, llanamente y sin pleito, pena de la ejecución y costas de su cobranza.
Zonder titelEl Alférez Don Antonio de Medina, vecino de Jalapa, dijo que por cuanto su madre Doña Margarita Márquez ha labrado una casa de piedra, cubierta de teja, en la Calle Real y a mano izquierda yendo a la Veracruz, linda con el Callejón nombrado de Domingo El Portugués; y por el otro lado, con casas de Manuel de la Peña, maestro de herrero; y la parte que en ella le pudiera tocar como heredero de su madre, le hace gracia y donación a su hermana María de Medina, mujer legítima de Francisco de Castro, vecinos de este pueblo.
Simón de León, mulato libre, vecino del ingenio La Santísima Trinidad, como administrador de la persona y bienes de su hijo Juan de la Trinidad, de 13 años de edad, lo puso por aprendiz en el oficio de herrero con Juan de Vera Betancurt, negro libre, maestro y vecino de dicho ingenio, por tiempo de tres años, a partir del día 22 del presente mes y año de la fecha.