Don Gaspar Carvajal, Regidor y vecino de esta villa de Córdoba, dueño de hacienda de beneficio de fabricar azúcar en su jurisdicción, dijo que tiene por esclavo sujeto a servidumbre a Juan Antes, alias “del Canto”, negro criollo natural de la Nueva ciudad de la Veracruz, que hubo y compró de Pedro de Torres, vecino de dicha ciudad, por escritura que otorgó en esta villa el 20 de abril de 1697, y que primero fue de Rafael [de] Ayala, vecino de dicha ciudad, como se expresa en dicha escritura. Y por cuanto en otra escritura de venta de dicho esclavo que celebró y otorgó el Capitán Joseph [José] de Alcaras [Alcaraz] y Villafaña a Antonio González, maestro albañil residente en dicha ciudad, con fecha de 15 de agosto de 1695 ante Manuel Pérez de Santa Cruz, Escribano de Su Majestad, en la cual se expresa que fue hecha la venta a Antonio González con la condición de que en cualquier momento dicho Juan Antes podía entregar los 200 pesos en que fue vendido y había de recibir y otorgarle su libertad. Y porque por mano del muy Reverendo Padre Fray Joseph [José] Ruiz, Religioso Sacerdote de la Sagrada Religión de Nuestra Señora de la Merced, le ha entregado la cantidad de 200 pesos haciendo al dicho Juan Antes buena obra, otorga desde hoy y para siempre jamás que ahorra y liberta al dicho negro Juan Antes del cautiverio y servidumbre a que estaba sujeto, en precio de 200 pesos.
SEBASTIÁN DE LA PEÑA, ESCRIBANO REALMAESTROS DE ALBAÑILERÍA
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Martín del Pino, moreno libre, maestro de albañil, vecino de la ciudad de la Nueva Veracruz, residente en esta villa de Córdoba, dijo que a pedimento del Doctor Joseph [José] Valero [de] Grageda [Grajeda], Cura por Su Majestad, Vicario y Juez Eclesiástico en esta villa y su jurisdicción, ha llegado a esta villa a ver y reconocer la obra material de la iglesia parroquial de ella, ya empezada a hacer, para que ajustándose con Su Merced continúe en acabarla. También declara que en la presente fecha acordó con su Merced para efecto de asistir a trabajar en dicha obra, y por tanto en aquella vía y forma otorga que se obliga a trabajar en dicha obra y acabar el crucero de la iglesia parroquial de esta villa, dándole para ello todos los materiales necesarios; y acabada que sea, dicho cura ha de pagarle 700 pesos de oro común, a cuyo cumplimiento se obliga con su persona y bienes habidos y por haber. Finalmente, señala que de la dicha cantidad se le han de dar en la ciudad de la Nueva Veracruz, 100 pesos de contado para el avío de venir a esta villa a trabajar en la obra; y los 600 pesos restantes se le darán conforme “le cupiere a cada pieza que [sobre] cuatro bóvedas grandes, dos chicas y el cimborrio”.
JUAN MALDONADO, ALCALDE ORDINARIODon José María Rodríguez, Maestro de las obras Públicas de Albañilería que se hacen por cuenta de Su Majestad en la Nueva Veracruz, residente en esta Villa, otorga poder especial a don Francisco García Jiménez, vecino de la Ciudad de la Nueva Veracruz, para que en representación de su persona acepte la escritura que le entregará doña María Ignacia Monzabal, por la venta de una casa situada en la calle que nombran de la Merced con el frente al poniente de edifico bajo contigua por el sur con la alta del Bachiller don José de Ávila, venta que fue verificada en 2 500 pesos al contado, para lo cual le confiere este con libre administración.
Juan Mejía Navarrete, maestro de albañil, vecino de Jalapa, vende a Doña Sebastiana de San José y de la Gasca, de la misma vecindad un solar en este pueblo, el cual linda por una parte con casas que fueron de Beatriz de Campos, y hoy posee Manuel de la Peña, maestro de herrero; y por la otra, con el callejón que está a linde de las casas de Domingo Díaz, en la Calle Real, yendo de la plaza de este pueblo a la Veracruz, libre de censo, hipoteca y otra enajenación, por el precio de 50 pesos de oro común
El Lic. Juan de Arias, vecino de esta provincia, dio su poder cumplido a Francisco de Castro, maestro de albañilería, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, para que en su nombre acepte la escritura de venta de ha de hacer en su favor la viuda de Juan Alemán, vecina de aquella ciudad, de unas casas de morada que la susodicha le vendió en 3 900 pesos de oro común.