El Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, residente en su ingenio Nuestra Señora de la Concepción, dio su poder cumplido al Lic. Andrés Juárez de Arce, presbítero, administrador de sus haciendas, para que en su nombre vaya a la ciudad de México y ajuste cuentas con su tío Juan de Castillete sobre los recibos de azúcares, reales y otros cualesquier géneros de géneros que su tío le ha dado para el avío de sus ingenios.
LICENCIADOS
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El Capitán Sebastián de la Higuera Matamoros, residente en su ingenio de Nuestra Señora de la Concepción, dio su poder cumplido al Lic. Andrés Juárez de Arce, presbítero, vecino de la ciudad de Los Ángeles, generalmente para en todos sus pleitos, causas civiles y criminales, y para que pueda recibir y cobrar cualesquiera de sus bienes, pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías, derechos y acciones, que le debieren; especialmente, para que cobre de su tío Juan Castillete ciertas libranzas y papeles que se le quedaron del ajustamiento de cuentas que ambos hicieron hasta en la cantidad de 40,000.
El Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, residente en el ingenio de Nuestra Señora de la Concepción en esta provincia, dio su poder cumplido al Lic. Andrés Juárez de Arce, presbítero, vecino de la ciudad de Los Ángeles, para que en su nombre siga y fenezca el pleito y demanda que por el Juez Comisario de la Santa Cruzada se sigue contra los bienes del Capitán Don Francisco Hernández de la Higuera, su señor padre, y responder a la demanda en la cobranza de los bienes de Andrés Fernández de Miranda, mercader que fue de la ciudad de Los Ángeles.
Juan de Olivares, vecino de la Provincia de Jalacingo, labrador en el Pago de Perote, se obligó a pagar a la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de Los Ángeles, 200 pesos y 2 tomines y medio de oro común que valieron y montaron las semillas del diezmo del año pasado de 1677, de la hacienda[ingenio] nombrada Nuestra Señora de la Concepción, que es de los herederos de Don Juan de la Peña, y hoy tiene en arrendamiento Martín de Andrada, y el otorgante compró al Lic. Juan González de Castro, presbítero, colector de diezmos, para fin del mes de diciembre del presente año.
Codicilo de María Hernández de Ortega, vecina de este ingenio, por el cual nombró por sus albaceas a Francisco Sánchez y a Andrés Rodríguez Hurtado, en lugar del Lic. Fernando de España, presbítero.
El Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, dueño de este ingenio, Familiar del Santo Oficio de la Inquisición, y el Lic. Don Andrés de Saavedra Cansinas, clérigo de menores órdenes, con poder y en nombre del Lic. Bernabé de la Higuera y Amarilla, ajustaron las cuentas de todos los préstamos que le ha hecho y de la renta que anualmente le paga Don Sebastián de 3000 pesos para sus alimentos, situados en el ingenio La Santísima Trinidad.
Concierto entre Don Sebastián de la Higuera Matamoros y el Lic. Andrés de Saavedra Cansinas, éste como representante del Lic. Bernabé de la Higuera y Amarilla, por el cual habiendo suplido el dicho capitán el año de 1645 a su tío Bernabé de la Higuera en la cantidad de 6000 pesos que mandó a España, éste se convino con el Lic. Andrés de Saavedra en que dicha suma sería descontada de los 3000 pesos que anualmente se le dan a Don Bernabé de la Higuera y Amarilla del ingenio La Santísima Trinidad, para sus alimentos.
El Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, beneficiado del partido eclesiástico de Jalapa, en nombre de Doña Francisca de la Peña, viuda del Capitán Don Fabián Chacón, su albacea tenedora de bienes y curadora de sus menores hijos, dio en arrendamiento a Domingo de Oliveros, vecino de Jalapa, el ingenio de azúcar nombrado Nuestra Señora de la Concepción alías El Chico, el cual linda por los lados con tierras del Ingenio Grande, las de Pacho y Lencero, con todas sus tierras, por tiempo de cuatro años y al precio de 125 pesos anuales.
Juan de Cabrera, oficial de carpintería, vecino de Jalapa, vende al Lic. Jerónimo Gisberto, presbítero, residente en el ingenio Nuestra Señora de la Concepción, una negra llamada Victoria, de tierra Conga[o], con una hija suya de cuatro años de edad, con las faltas y defectos que tuviere, por el precio, madre e hija, de 400 pesos de oro común.
Don Sebastián de la Higuera Matamoros, residente en su ingenio nombrado Nuesta Señora de la Concepción, hijo y albacea del Capitán Don Francisco Hernández de la Higuera; y el Lic. Don Bernabé de la Higuera y Amarilla, presbítero, Comisario del Santo Oficio de la Inquisición, heredero y albacea de Doña María González de Amarilla, su madre, dieron su poder cumplido a Alonso Díaz Gallardo, vecino de la ciudad de Los Ángeles, para que en sus nombres parezca ante las justicias de la ciudad de Tepeaca y saque una escritura de censo de un mil pesos de oro común que está impuesto en la hacienda de Tecuitlapa, propiedad de Jácome Vigil, vecino de San Andrés, jurisdicción de Tepeaca, el cual fue traspasado por Francisco López Hidalgo, vecino que fue de Tepeaca, en favor de Doña María González de Amarilla y de Don Andrés Pérez de la Higuera.