El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño de este ingenio, revocó el poder dado al Capitán Diego de Sanabria Sepúlveda, mercader, vecino de la ciudad de México, y otros a diferentes personas; y ahora dio su poder cumplido a su tío el Lic. Don Diego Fernández de la Higuera, domiciliario del Arzobispado de la ciudad de México, y al Doctor Don Antonio Caravallo Dávila, abogado de la Real Audiencia de dicha ciudad, para en la aprehensión, tenencia, y posesión, ajuste y entero del mayorazgo que posee como llamado a él por muerte de su padre el Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros. Y generalmente, para en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales que al presente tiene o adelante tuviere.
LICENCIADOS
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El Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, cura beneficiado por Su Magestad del partido de Jalapa, se obligó a pagar a la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de la Puebla de los Ángeles, y a los señores hacedores de los diezmos de ella, 400 pesos y 4 reales de oro común, valor de 334 panes y un cuarto de azúcar que debían del diezmo de 1664, el Capitán Don José de Ceballos y Burgos, el Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, Don Juan Velázquez de la Cadena y Don Miguel de Troya; que a cinco panes por dos arrobas, suman 133 arrobas y media, el precio de 3 pesos arroba, montó la referida cantidad, los cuales entregará cuando la Santa Iglesia se los pida.
Don Andrés Pérez de la Higuera, residente en su ingenio nombrado La Santísima Trinidad, dio su poder cumplido al licenciado Melchor Márquez de Amarilla, su tío, racionero de la Catedral de Tlaxcala, para que lo represente en todos sus pleitos, causas civiles y criminales y para que pueda cobrar cualesquier pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías, bienes raíces y muebles que le debieren; especialmente, para que en su nombre saque en almoneda pública los diezmos de ganado mayor,desde los ingenios de la provincia de Jalapa hasta la nueva Veracruz, por los años que le pareciere, aceptando en su nombre el remate y la escritura de obligación para la correspondiente paga, en el plazo que concertare.
El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, poseedor del mayorazgo e ingenio nombrado La Santísima Trinidad, revocó un poder dado a su tío el Lic. Don Diego Fernández de la Higuera, clérigo, vecino de la ciudad de México, y de nuevo dio su poder cumplido a su hermano el Alférez Don José de la Higuera Matamoros y a Juan de Cisneros, Procurador de Causas en la Real Audiencia de la ciudad de México, para que en su nombre pidan cuentas y las ajusten o liquiden con cualesquier personas o con quienes las haya tenido; generalmente, para en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales que tiene o adelante tuviere.
Doña Eugenia Francisca de Amilibia Guraya y Lezama, viuda del Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, como madre y tutora de Doña Josefa Petronila de la Higuera Matamoros, sucesora del Mayorazgo de la Higuera, dio su poder cumplido al Lic. Don Juan de Dios Ocampo, presbítero, domiciliario del Arzobispado de la ciudad de México, para que en su nombre celebre y otorgue una escritura de transacción con dos pensionarios del Mayorazgo de la Higuera, con el propósito de que acepten 400 pesos de renta anuales cada uno, ínterin que se da en arrendamiento el ingenio La Santísima Trinidad.
El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño del ingenio La Santísima Trinidad, se obligó a pagar al Contador Don Perafán de Rivera y Alarcón, vecino de la ciudad de México, Juez, Contador, Administrador General de las Reales Alcabalas, Unión de Armas y Armada de Barlovento de Nueva España, como albacea del Contador Don Alonso Camargo, difunto, cesionario de su tío el Lic. Don Diego Fernández de la Higuera, mil pesos de oro común que les restan debiendo de una ejecución de1600 pesos; los 500 pesos para mediado del mes de enero de l669, y los 500 restantes, para fin del mes de mayo del año mencionado
Testamento de Don Cristóbal de Salcedo, en el cual declara que se casó en primeras nupcias con doña [M]aría [ilegible] y Prados, hija legítima de Juan [ilegible] y de Isabel Jiménez, con quien procreó a Cristóbal y a Esteban de Salcedo. Cristóbal es fraile de San Francisco, y Esteban es soltero y cirujano en [roto] de Cádiz y reinos de Castilla. Por segundas nupcias con [ilegible] hija legítima de Melchor de los [ilegible] y de doña Pascuala González. Nombró por sus albaceas a su tío el Licenciado Diego González de Astudillo, cura del ingenio La Santísima Trinidad, y a Gaspar de los Reyes, Tesorero de la Santa Cruzada, hermano de su esposa. Nombra como herederos a su hijo Esteban.
Doña Eugenia Francisca de Amilibia Guraya y Lezama, viuda del Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, como tutora y administradora de los bienes de Doña Josefa Petronila de la Higuera Matamoros, dio su poder cumplido al Lic. Don Juan de Dios Ocampo, presbítero domiciliario del Arzobispado de México, para que en su nombre pueda dar en arrendamiento el ingenio de La Santísima Trinidad, con lo avíos, tierras, esclavos, ganados y todo lo que le pertenece; por el tiempo y el precio que mejor le pareciere.
El Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, residente en su ingenio de La Santísima Trinidad, por lo que le toca y como albacea de Don Ramiro de Arellano y Córdova, dio su poder cumplido al Lic. Andrés Juárez de Arce, su administrador, para que en su nombre otorgue poder y traspaso que convenga a Doña Catalina Pérez Molero, suegra de Don Ramiro, de una escritura con valor de 1 350 pesos de oro común, para que en su fecha y causa propia, reciba de Don Fernando de Rivadeneira los mencionados pesos; esto a cuenta de los diezmos de ganado mayor que Don Sebastián le debe pagar de las estancias de Santa Fe y Moreno, que quedaron por bienes del dicho Don Ramiro de Arellano.
El Bachiller Don Antonio de Acosta, clérigo de menores órdenes, vecino de la ciudad de México, recibió del Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, vecino de esta provincia, 500 pesos de oro común, por razón de otros tantos que el Lic. Don Bernabé de la Higuera y Amarilla, del Consejo de su Majestad, Inquisidor Apostólico de Nueva España, escribió al susodicho diera al otorgante, a cuenta de los réditos y rentas que le paga Don Sebastián como mayorazgo del ingenio nombrado La Santísima Trinidad; asimismo, recibió del dicho Capitán otros 500 pesos por mano del Alférez Juan Montero, regidor de la Veracruz, que por todo sumaron 1 000 pesos de oro común.