El Licenciado don Jacinto Guillén, Cura, Vicario y Juez eclesiástico de esta doctrina de Jalapa, declara que el rancho de labor, nombrado San Antonio Ixtacapan, se remató a favor de don José Muñiz, vecino de Teziutlán, pagándolo con su dinero.
LICENCIADOS
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Don Juan N. Llorente y don Casiano Guerrero, de cuyo personal conocimiento testificaron el señor Cura Diputado don Gabriel Ferra y el Licenciado don Manuel Núñez Guerrero, expresando que Llorente es vecino del pueblo de Santa Catarina y Casiano del pueblo de Tantoyuca, cantón de Tampico; otorgan que prometen vender a don Luis García Teruel, vecino de su hacienda de Lucas Martín, y éste último promete comprarles, cinco mil toros a 13 pesos cada uno bajo las siguientes condiciones: Que Teruel ha de pagarles al contado en el pueblo de Teziutlán, tan luego que su comisionado reciba cada partida de toros; que el ganado debe ser de tres años de edad para arriba; que los vendedores han de entregar a Teruel mil toros cada año, por el tiempo de cinco años continuos, desde noviembre hasta abril, a partir del próximo mes de noviembre; que en el pueblo de Cuespalapa se han de entregar las partidas parciales de doscientos a cuatrocientos toros; que dicho ganado ha de estar en buen estado; que dos días antes de llegar al punto de Cuespalapa, deberán los vendedores avisar al comisionado del comprador en Tlapacoyan, para que este pueda pasar comodonamente a Cuespalapa a esperar la entrega; entre otros detalles que se mencionan.
ANTONIO MARÍA BUENABAD, ESCRIBANODoña Elena Rodríguez, viuda de Sebastián Pérez de Medina, dijo haber ajustado cuentas, dares y tomares, con el Lic. Don Miguel Pérez de Medina, su hijo, del tiempo que ha administrado su hacienda hasta el día de hoy, en las cuales le tiene alcanzado en la cantidad de 1777 pesos y 4 reales de oro común; y en atención a ello, le da por libre de las demás cuentas que han tenido hasta esta última, para que sus herederos en ningún tiempo se las pidan, porque ha recibido de su hijo en cada un año todo el producto de dicha hacienda.
Francisco Pérez de Medina, vecino de Teziutlán, como principal deudor, y el Lic. Don Miguel Pérez de Medina, cura beneficiado del partido eclesiástico de Jalapa, como su fiador, se obligaron a pagar a los señores jueces de la Masa General de la Santa Iglesia Catedral de la Puebla de los Ángeles, 375 pesos de oro común, por razón de haberse rematado en el principal, los diezmos pertenecientes a la jurisdicción de Teziutlán de los años 1691, 1692 y 1693, al precio de 125 pesos anuales, en esta forma: 125 para fin de diciembre de 1692; otros 125 pesos, para fin de diciembre de 1693, y los 125 pesos restantes, para fin de diciembre de 1694.
Francisco Pérez [de Medina], vecino de Teziutlán, como principal deudor, y el Lic. Don Miguel Pérez de Medina, su hermano, cura propietario del partido eclesiástico de Jalapa, como su fiador, se obligaron a pagar a la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de la Puebla de los Ángeles, 690 pesos de oro común, del remate de los diezmos del pueblo de Ixhuacán de los Reyes y de la hacienda de Cuautotolapa que cae en dicho partido; por tiempo de 3 años, a partir de 1690, razón de 230 pesos anuales, cuyas pagas se harán en esta forma: la primera en el mes de enero de 1692, la segunda en enero de 1693, y la tercera, en enero de 1694, puestas en la ciudad de la Puebla de los Ángeles.
Don Matías González y don Miguel Nieto, vecinos del pueblo de [Santa María] Tlapacoyan, partido de Jalacingo, del departamento de Veracruz, residentes en este suelo, dijeron que los vecinos de razón del expresado pueblo, reunidos en junta, los nombraron en comisión para que en unión de otros cuatro vecinos arbitrasen auxilios pecuniarios para sostener el litis que sobre propiedad de terrenos tienen pendientes con los pueblos de Teziutlán y Xiutetelco. Y en una segunda reunión, fueron nombrados los comparecientes para pasar a esta ciudad con el fin de nombrar nuevo apoderado que represente aquel vecindario o común llamado de razón. Y usando de las facultades, revocan el poder que a nombre de dicho común de razón se había conferido a don Lázaro Rojas, vecino del pueblo de Jalacingo, cuya fecha ignoran y sólo por convenir a los derechos del común que representan. Por el presente, otorgan poder general al licenciado don Luis Gonzaga Gago, vecino de esta ciudad, para que en nombre y representación del común del pueblo de Santa María Tlapacoyan, lo defienda en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales que al presente tenga o en adelante tuviere.
ÁNGEL DE OCHOA, ESCRIBANO NACIONALDon José Manuel Pérez Toledano, vecino y del comercio de la Villa de Xalapa, otorga que vende a don Francisco de la Madrid, vecino del pueblo y cabecera de Teziutlán, una casa de cal y canto situada en ese pueblo, que linda y hace frente por el rumbo del poniente con el cementerio de la iglesia del Señor San Miguel, al oriente, sur y norte con las calles del Licenciado José María Becerra, de doña Ana Flandes y de doña Josefa Cabañas. La vende por precio de 300 pesos.
Don Agustín Miguel de Mallol, vecino del pueblo de Teziutlán, Diputado de los labradores y cosecheros de tabaco, junto con el Licenciado Juan Bernardo Díaz Mier, don Bartolomé Salvo, don Gaspar de Olavarrieta, don Antonio Ribot, don Francisco Maniau y Ortega, don Bartolomé de Borja, don Lucas Rosete, don Juan Antonio de Zavalza, y otros vecinos del pueblo de Coatepec, labradores y cosecheros de tabaco, se obligan a cumplir las condiciones comprendidas en el contrato del 30 de enero del presente año, en donde se obligan a cumplir exactamente con su cargo teniendo a don Bartolomé Salvo, como depositario de todas las cantidades de pesos que entren en su poder, producto del 1% de las ventas del tabaco que se hagan al Rey en esta jurisdicción.
Alonso Tirado, escribano público de Su Majestad de la provincia de Jalacingo, como principal obligado, y el Alférez Juan Ruiz Fernández, como su fiador, vecino de dicha provincia, se obligaron a pagar a la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de Los Ángeles, 106 pesos y 2 tomines de oro común, por otros tantos que valieron 142 cabezas de ganado ovejuno, a 6 reales cada una, del diezmo del año pasado de 1677, de la hacienda de ovejas de Sebastián Pérez, vecino de Teziutlán, que el principal compró al Lic. Juan González de Castro, presbítero, colector de diezmos, para fin del mes de agosto venidero de 1679.
El ciudadano Manuel de Medina y Loranca, natural de Tezuitlán, vecino de esta ciudad, de ejercicio comerciante, de más de cincuenta años de edad, hijo de don Antonio Medina y de doña Gertrudis Loranca, difuntos, otorga su testamento en la forma siguiente: Ordena ser sepultado en el cementerio rural de esta ciudad, sin pompa, aparatos ni acompañamiento. Señala fue casado en primeras nupcias con doña María Concepción de la Hoz y Rivas, que no llevó nada al matrimonio y ni él le dio dote alguna. En dicho matrimonio procrearon a doña Mariana Medina, casada con Matías González; y a don Manuel María, de estado soltero. Durante su viudedad procreó en Juana Olmos, soltera, una hija llamada Ana Josefa Olmos, que reconoce como natural. Declara que pasó a segundas nupcias con doña María de Jesús González, que tampoco trajo dote ni antes ni después de éste, y ni él le prometió dote alguna y de los pocos bienes que declaró no han aumentado, por el contrario, han decaído. Sus cuentas activas y pasivas, constaran en una lista que deja formada. Señala por bienes una casita situada en la calle del Ganado, sobre la que reporta un capital de 1 000 pesos, asimismo, los muebles, enseres y utensilios del giro de su comercio, menaje de la casa, alhajas de plata y otros metales menos valiosos. Lega y dona a su hijo don Manuel, todos sus papeles manuscritos que no tienen en si derechos ni acciones. Encarga a sus herederos y albaceas liberen los 1 000 pesos que se reconocen sobre la casa. Del remanente del quinto de sus bienes, le hace gracia y donación a su esposa doña María de Jesús y a su hija Ana Josefa. Nombra por herederos, a sus hijos doña Mariana y don Manuel. Nombra por sus albaceas a su hijo don Manuel María Medina, al Licenciado don José Lázaro de Villamil y a don José Fernando de la Peña, de esta vecindad.
ANTONIO MARÍA BUENABAD, ESCRIBANO PÚBLICO