El Bachiller Tomás Vitus de Romay, beneficiado del partido de Jalapa, hijo de Pedro de Montalvo y de Margarita Grande de Romay, vecinos que fueron de la Villa de Baiona, en el reino de Galicia de donde es natural, dio su poder cumplido a los Licenciados Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca y Diego González de Astudillo, clérigos de esta diócesis, para que en su nombre hagan y ordenen su testamento, con las mandas legados, declaraciones y cláusulas de conformidad con lo que le tiene comunicados.
LICENCIADOS
2066 Descripción archivística resultados para LICENCIADOS
El Bachiller Tomás Vitus de Romay, cura beneficiado por Su Majestad del partido de Jalapa, dio su poder al Lic. Juan de Vera Betancurt, cura beneficiado del partido de Tlacolulan y al Lic. Diego González de Astudillo, clérigo residente en este pueblo, para que en su nombre hagan y otorguen su testamento con las mandas, legados, declaraciones y cláusulas que le pareciere, gobernándose por una memoria que les dejó firmada de su nombre y en conformidad de lo que les tiene comunicado. Asimismo revocó cualesquier testamentos y codicilios que hubiere hecho.
Testamento del Licenciado Tomás Vitus de Romay, beneficiado del partido de Jalapa, que con su poder hicieron los Licenciados Juan de Vera Betancurt y Diego González de Astudillo, beneficiado de Tlacolulan y Teniente de cura y juez eclesiástico del los ingenios del Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, respectivamente, conforme a la memoria, mandas y cláusulas que les comunicó el otorgante.
Don Antonio de Orduña Loyando, dueño del ingenio nombrado San Pedro Buenavista, se obligó a pagar a la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de Los Angeles, y al mayordomo de la masa general de ella, 255 pesos de oro común que montan los diezmos de ganado del año de 1658 y el que causare el presente, y el que viene de 1660, en la estancia de ganado mayor nombrada San Diego, y por otro nombre Espanta Judíos, en la jurisdicción de La Antigua Veracruz, los cuales compró por concierto con el Lic. Diego Gónzález de Astudillo, Teniente de cura y juez administrador de diezmos en esta provincia, en esta manera: una tercera parte para el día de Navidad del presente año, otra tercia para Navidad de 1660, y el último tercio, para la Navidad de 1661.
Para la dicha información, se presentó ante Don Antonio Rosel y Lugo, Alcalde Mayor de Jalapa, Juan Carrillo, español, testigo que dijo haber sido en el poder presentado por Don Alonso Gutiérrez de Ceballos, y conoció al Lic.Juan de Vera Betancurt, le vio morir y otorgar dicho poder estando en su entero juicio.
Para la dicha información, ante Don Antonio Rosel y Lugo, Alcalde Mayor de Jalapa, pareció Francisco Díaz de la Cueva, español, vecino de Jalapa, del cual recibió juramento y dijo conoce a Don Alonso Gutiérrez de Ceballos, conoció al Lic. Juan de Vera Betancurt, y sabe falleció debajo de la disposición del poder que se le ha mostrado porque antes de morir le otorgó en su entero juicio, y no lo lo firmó por la gravedad de su enfermedad.
Ante Don Antonio Rosel y Lugo, Alcalde Mayor de Jalapa, Don Alonso Gutiérez de Ceballlos, hizo el inventario de los bienes que quedaron por fin y muerte del Lic. Juan de Vera Betancurt, beneficiado de Tlacolula.
Don Alonso Gutiérrez de Ceballos, dueño de ingenio de hacer azúcar en esta provincia, y el Bachiller Diego de Vera Betancurt, con poder del Lic. Juan de Vera Betancurt, beneficiado que fue del partido de Tlacolula, hicieron su testamento y última voluntad.
Don Alonso Gutiérrez de Ceballos, dueño de ingenio de hacer azúcar en esta provincia, por hallarse muy enfermo y ocupado en sus negocios se desiste del albaceazgo que le fue conferido por el Lic. Don Juan de Vera Betancurt, difunto beneficiado que fue de Tlacolulan y el Bachiller Diego de Vera Betancurt, heredero del beneficiado, aceptó el desistimiento y lo dio por libre de la obligación que tenía.
El Lic. Pedro de Irala, beneficiado por Su Majestad y Juez eclesiástico en este partido, vende a Diego de Estrada, dueño de recua, vecino de la ciudad de México, una negra esclava nombrada Antonia, de 30 años de edad, poco más o menos, de nación Angola, sin asegurarla de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta, por el precio de 400 pesos de oro común.