El Capitán Andrés de Urquía, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, y residente en este pueblo de Jalapa, vende al Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, cura beneficiado de este partido, unas casas que posee en la Veracruz, en la Calle de las Damas con sus altos por techar, que antiguamente llamaban Del Buzo, tienen 50 varas en cuadra, lindan con casas de María de Cádiz, negra libre; y por otro lado, hacen esquina con la calle que va para el hospital nuevo; y lindan también con solar despoblado, cerca de las murallas, las cuales hubo de su suegra Doña Ana de Alfaro, viuda, mujer que fue de Sebastián de la Peña, Alguacil Mayor de la nueva Veracruz. Con cargo de 1500 pesos de oro común de censo principal, que impuso a favor de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, fundada en la iglesia catedral de dicha ciudad, por el precio de 3000 pesos de oro común, incluyendo los 1500 pesos del censo.
LICENCIADOS
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Testamento del Lic. Nicolás Muñoz de Amarilla, presbítero, ayudante de cura del partido de Jalapa, hijo legítimo de Bartolomé Muñoz de Amarilla y de Doña Inés Iñiguez, difuntos, vecinos que fueron de la ciudad de Puebla de los Ángeles.
El Lic. Diego de Rebollar, residente en este pueblo, dio su poder cumplido al Bachiller Alonso Ruiz de Alvarado, presbítero, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, para que en su nombre pida, reciba y cobre de los fiadores del Capitán Juan Jerónimo de Vargas, 400 pesos de oro común que le deben de los réditos de una capellanía que sirve, de 2000 pesos de principal, que instituyó Esteban del Águila, maestro platero, vecino de la nueva Veracruz.
Alonso Guerra, vecino y labrador de la provincia de Tepeaca, como principal obligado, y el Bachiller Juan Guerra, clérigo, vecino de dicha provincia, como su fiador, se obligaron a pagar a la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de Puebla de los Ángeles, 973 pesos y un tomín, más la cantidad de pesos de oro común que montaren los ganados y lana de la Hacienda de San Antonio Achichinta, por otros tantos que que sumaron las semillas, ganados y lana, del diezmo del año pasado de 1678, de las haciendas nombradas Nuestra Señora de Loreto, doctrina de San Salvador El Seco; San Francisco, propiedad de las religiosas de Santa Clara de la ciudad de Los Ángeles; San Miguel, de la doctrina de San Andrés Chalchicomula; y de la de San Antonio Achichinta, doctrina de San Andrés, que dicho principal compró al Lic. José de Siles, presbítero colector, para fin del mes de diciembre del presente año.
José Ruiz Cañete, vecino y labrador de la provincia de San Juan de los Llanos, como principal pagador, y Tomasa Ruiz, como su fiadora, se obligaron a pagar a la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de Los Ángeles, 59 pesos y 6 tomines de oro común, por otros tantos que valieron y montaron las semillas y ganados del diezmo del año pasado de 1678 que dicho principal compró al Lic. Juan González de Castro, presbítero, colector de diezmos, de su hacienda de San Nicolás Pizarro, para fin del mes de diciembre del presente año.
Don Antonio de Orduña Loyando, vecino de la ciudad de Los Ángeles, dio su poder cumplido al Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, cura beneficiado del pueblo y partido de Jalapa, para que en su nombre pida, reciba y cobre, una hacienda de ganado mayor que tiene arrendada a Juan de Orduña, vecino de Jalapa, con los ganados, casas, avíos y aperos que está obligado a entregarle, y estando en su poder, la arriende por lo precios y plazos que concertare, obligando al otorgante a la seguridad del arrendamiento.
Don José Ceballos y Burgos, para la información testamentaria del Licenciado Bartolomé de la Cueva, presentó por testigo al Licenciado Don Nicolás de Sedano y Mendoza, clérigo, quien dijo haber estado presente cuando el susodicho dictó la memoria por su testamento y lo contenido en ella fue su última voluntad.
El Capitán Don Juan Antonio Cano Moctezuma, Alcalde Mayor de Jalapa, habiendo visto la memoria otorgada por el Lic. Bartolomé de la Cueva Arnalte, presbítero, vecino que fue de Naolinco, hecha el 8 de agosto de 1657 por ante testigos, y la información hecha para su comprobación, la declaró por testamento y última voluntad del finado.
El Capitán Don Antonio de Orduña Loyando, dueño del ingenio San Pedro Buenavista, dio su poder cumplido al Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, clérigo, residente en esta provincia para que en su nombre pueda pedir, demandar y cobrar judicial o extrajudicialmente de cualesquier personas, todas las cantidades de pesos de oro, plata, joyas, esclavos, semillas, ganados y otras cosas que le deban y pertenezcan por herencias y para que a su dita y crédito tome a daño de las personas que le quieran dar hasta la cantidad de 20,000 pesos.
El Capitán Don Antonio de Orduña Loyando, dueño de este ingenio, dio su poder cumplido al Lic. Don Juan Bañuelos Cabeza de Vaca, uno de los herederos de Don José de Bañuelos Cabeza de Vaca y Doña Mariana Basurto de Oliveros, sobre unas casas en la ciudad de Los Angeles, para que le pueda obligar como su fiador y de los demás herederos, de que tendrán la dicha posesión de casas en depósito y estarán a derecho con ella.