Pedro [del] Moral, Maestro de carpintería y vecino de este pueblo de Jalapa, se obliga a pagar al Licenciado don Alonso José Gatica, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico de la antigua Parroquia de este pueblo, la cantidad de 200 pesos de oro común en calidad de depósito irregular, pertenecientes a las limosnas que se recogen para celebrar misa de 12 en días de fiestas, con el fin de terminar de edificar su casa, y que se obliga a pagar en 9 años solventando los réditos del 5 % anuales. Como seguro de la deuda hipoteca dicha casa ubicada en este pueblo en la Calle de San Francisco de Paula.
LICENCIADOS
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Pascuala Gertrudis Muñoz, hija de Pedro Muñoz y Juana de la Cruz, vecinos de este pueblo de Jalapa, viuda de Diego Molina, otorga testamento en donde nombra como albaceas a los Licenciados don Miguel Suárez y don Carlos José Suárez, Presbíteros Domiciliados de este Obispado de Puebla, y como herederos a Ignacia, su hija legítima, junto con José Sebastián, su hijo natural.
Don Alonso de Alba, vecino del pueblo de Jalapa, otorga poder general al Licenciado don Matías de Silva, Presbítero Domiciliado del Obispado de Puebla y Abogado de la Real Audiencia de esta Nueva España, vecino de la Ciudad de Tlaxcala, junto con don Antonio Pérez de Chávez, vecino y labrador en el Valle de Huamantla, jurisdicción de Tlaxcala, para que los represente en todos sus pleitos causas y negocios civiles y criminales.
El Licenciado don Manuel Vicente de la Barrera, Cura, Vicario, Juez Eclesiástico, natural de la Ciudad de Los Ángeles y vecino del pueblo de Jalapa, hijo del difunto Capitán don Diego Santiago de la Barrera, natural de la Ciudad de Sevilla, y de doña María Antonia de Molina Montes, vecina de la Ciudad de Los Ángeles, otorga poder para testar y nombramiento de albaceas a su mencionada madre y a su cuñado don Jerónimo Valdivia Gutiérrez, y como heredera a su citada madre, pero en caso de fallecer, nombra a su hermana doña María Ana Buenaventura de la Barrera, y por su ausencia o muerte a don José, su hermano, Clérigo Presbítero de este Obispado de la Puebla.
Don José Julián Durán y Adame, natural de la villa de Monte Molín, priorato de León, en los Reinos de Castilla y vecino del pueblo de Naolinco, hijo legítimo de los difuntos Licenciado Juan Durán y Adame, y Estefanía Zamora, junto con doña María de Jesús Domínguez, hija de los difuntos don Antonio Domínguez y doña Antonia de Acosta, vecina del pueblo de Naolinco, marido y mujer, se otorgan poder para testar y nombramiento de albaceas, nombrando como herederos a sus hijos legítimos Josefa y Manuel.
El Licenciado don Miguel Bazán de Otero, Clérigo Presbítero Domiciliado de este Obispado de Puebla, vecino del pueblo de Jalapa, junto con doña Isidora Bazán de Otero, mujer de don José de Ugarte Gastelu, otorgan poder especial a don Diego Cardeña, Escribano Público de este pueblo, y por su ausencia al Licenciado Fernando Altamirano y Castilla, Abogado de la Real Audiencia de México, para que cobren a don Sebastián de Torres, el producto de las haciendas de San Antonio Ateguetla y San Juan Alteyacan, y la herencia que le pertenece de su difunta hermana Marcelina.
Juana de la Peña, viuda y albacea de Eugenio de Rivera, junto con Felipe de Rivera, su hijo, vende al Licenciado don Bartolomé Martínez de Mora, Clérigo Presbítero, Domiciliado de este Obispado de Puebla, una casa ubicada en el pueblo de Naolinco, de paredes y cubierta de tejas, que linda al oriente con casas del curato, al norte con casas que fueron de Manuela Pérez, al poniente con casa y solar que fue de José Grajales y al sur con casas de Felipe de Acosta, al precio de 700 pesos.
Don Joaquín Ildefonso de Torquemada como principal y Laureano Fernández de Ulloa como su fiador y principal pagador, vecinos del pueblo de Jalapa, otorgan poder especial al Licenciado Juan de Lucena, Clérigo Presbítero, Domiciliario de este Obispado y vecino de Puebla, para que los pueda obligar a la paga de 2, 025 pesos anuales, en que se remataron, a su favor, los diezmos de los curatos de este pueblo y de Coatepec, durante 5 años.
El Licenciado don Jacinto Guillén, Cura, Vicario y Juez eclesiástico de esta doctrina de Jalapa, declara que el rancho de labor, nombrado San Antonio Ixtacapan, se remató a favor de don José Muñiz, vecino de Teziutlán, pagándolo con su dinero.
El Licenciado don Francisco José Pérez, Clérigo Presbítero, domiciliado de este obispado de la Puebla, albacea testamentario de don Félix José de los Reyes, junto con el Capitán don Salvador de Acosta, curador de doña Rosalía de 16 años de edad, hija del citado difunto; ambos usando los nombramientos que se les otorgó, venden a don Francisco Munguía, marido de doña Juana de los Reyes, hija y heredera del difunto, una casa de paredes de cal y canto, techada de tejas, la cual linda al oriente con solar de los indios de este pueblo, al sur con una calle y casa de doña Polonia Casilda Rodríguez, al poniente con calle que va de la plaza y casa de Francisco de Oliva y al norte con calle que sale para Acatlan y Chiconquiaco, dicha venta la hacen en la cantidad de 1, 140 pesos y 7 reales.