El Capitán Antonio Beltrán, vecino y labrador en el Desierto de Perote, jurisdicción de Jalacingo, otorga poder general a su hijo Antonio Beltrán, para que lo represente en todos los pleitos, negocios civiles, criminales y eclesiásticos.
LABRADORES
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Miguel Jiménez Carralero, dueño de recua, vecino del pueblo de Jalapa, vende a Cristóbal de Yáñez de Vera, vecino y labrador en la Ciudad de Tlaxcala, un mulato esclavo nombrado Joaquín de 27 años más o menos que hubo y compró a doña Teresa de Córdoba y Arellano que fue legítima mujer del Capitán Lorenzo Romero Jurado, cuyo esclavo se encuentra libre de empeño e hipoteca, sin asegurarlo de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad, en 400 pesos de oro común que se dan por entregados.
Doña Micaela Perdomo, mujer legítima del Alférez Juan Melchor, vecinos de este pueblo, dijo que como una de las hijas y herederas de Pedro Perdomo, le cupieron según la adjudicación y división de sus bienes, la cantidad de 663 pesos de oro común que otorga haber recibido de doña Micaela de Gamboa, su madre legítima, tutora y curadora, que recibió de manos de Andrés de Calva, vecino y labrador en la provincia de San Juan de los Llanos, en quien se remató la hacienda de San Antonio Cuatlotlolapa, de que se dan por contentos y entregados.
El Capitán Francisco Riva de Mora, vecino del pueblo de Quechula, provincia de la Ciudad de Tepeaca, residente en Jalapa, vende a José de Montiel Rosales, vecino labrador en la provincia de Tlaxcala, 2 sitios de tierra para ganado menor montuosos, ubicados entre los pueblos de Ixhuacán de los Reyes y Teocelo, renunciando y transfiriendo todos los derechos y acciones de propiedad y señorío para que pueda disponer de ellos como absoluto dueño; los sitios de tierra se encuentran libres de censo, empeño e hipoteca, en precio de 400 pesos de oro común que se da por entregado.
El Capitán Juan de Malpica, residente en el pueblo de Jalapa, dueño de recua, vecino y labrador de la jurisdicción de Jalacingo, otorga poder general a José Jiménez del Campillo, vecino del pueblo de Coatepec, para que en su nombre pueda administrar sus recuas cargándolas en la forma que encuentre y por los precios que asiente, otorgando el conocimiento con las obligaciones, hipotecas que se acostumbra entregar las mercaderías y en el servicio de las recuas pueda acomodar mozos y sirvientes.
José García Mellado, vecino y labrador en la jurisdicción de San Andrés Chalchicomula, como principal obligado, y Alonso Pérez de Alamillo, como su fiador, de la misma vecindad, se obligaron a pagar a la Masa General de la ciudad de la Puebla de los Ángeles, 350 pesos de oro común, que valieron las semillas, ganados y lana, de la Hacienda de San Gerónimo que dicho principal tiene en arrendamiento, Pago de San Andrés Chalchicomula, del diezmo del año pasado de 1681, que compró al Lic. José de Siles, presbítero, colector de diezmos, para fin del presente mes y año de la data.
Testamento de Juan de Chávez, labrador en el Rancho nombrado San Sebastián, en términos de Naolinco, natural de la Fuente del Maestre, en los reinos de Castilla, hijo legítimo de García González y de Isabel Gómez, su legítima mujer, difuntos.
Don José Guerrero Gorxon[Gorjon], vecino y labrador de la jurisdicción de Huamantla, provincia de Tlaxcala, se obligó a pagar al Bachiller Bartolomé Fernández de Salvador, quien representa el derecho de la Santa Iglesia Catedral de la ciudad de Los Ángeles, 897 pesos y 7 tomines y medio de oro común, que valieron y montaron la cantidad de semillas del diezmo del año pasado de 1681, que el otorgante compró al dicho Bartolomé Fernández, cada y cuando se los pidan, con las costas de la cobranza.
José Espinosa de los Monteros, vecino y labrador de la provincia de Tlaxcala, dijo que el día 12 del presente mes y año, compró a Simón de Franqui Giovo la hacienda de labor nombrada Nuestra Señora de la Limpia Concepción, en 400 pesos de oro común, los 2 500 pesos a censo y los 1 500 en reales, pero sólo le ha dado una parte de los mismos. Y por la presente, se obligó a pagarle hasta ajustar los 1 500 pesos que le resta debiendo.
Simón de Franqui Giovo, vecino y labrador de la provincia de Tepeaca, dio su poder a Martín Roldán de la Calle, vecino del pueblo de Jalacingo, para que en su nombre busque a Ana de Vega, su esclava, criolla, de 26 años de edad, con seis de sus hijos, quienes se fugaron de su hacienda; y una vez recuperados, los venda por suyos propios, libres de censo, hipoteca y otra enajenación, por los precios que pudiere.