Lucas Martín [Ibáñez], maestro de carpintería, vecino de esta provincia, se obligó a pagar a Juan Arias, vecino de Jalapa, 300 pesos de oro común, por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, para fin del mes de julio del presente año, todos juntos en una paga.
JALAPA, PUEBLO DE
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Fernando del Castillo, maestro de carpintería, vecino de Jalapa, se convino con Juan Martín en hacerle una casa de 24 varas de largo, de piedra y barro, en un tiempo de cuatro meses, para lo cual el segundo se obligó a darle 40 pesos mensuales de oro común.
Lázaro de Bilbao, natural de la ciudad de Huelva, se asentó a servicio personal con el propósito de aprender el oficio de carpintería, durante dos años y medio con Cristóbal López, maestro de carpintería, vecino de la provincia de Jalapa, ganando un salario de 60 pesos anuales.
José Joaquín Morales, Maestro carpintero, vecino de este pueblo de Jalapa, vende a su madre doña Laureana de Zárate, un pedazo de solar de 9 varas de frente y 54 de fondo, que linda al sur con la Plazuela del Rey, al oriente con solar de los herederos de José Antonio de Acosta, al norte con la barranca de Xallitic y al poniente con casa y solar del vendedor. Lo vende en 68 pesos y 6 reales.
Pedro [del] Moral, Maestro de carpintería y vecino de este pueblo de Jalapa, se obliga a pagar al Licenciado don Alonso José Gatica, Cura, Vicario y Juez Eclesiástico de la antigua Parroquia de este pueblo, la cantidad de 200 pesos de oro común en calidad de depósito irregular, pertenecientes a las limosnas que se recogen para celebrar misa de 12 en días de fiestas, con el fin de terminar de edificar su casa, y que se obliga a pagar en 9 años solventando los réditos del 5 % anuales. Como seguro de la deuda hipoteca dicha casa ubicada en este pueblo en la Calle de San Francisco de Paula.
Don Pedro de Senande, vecino del pueblo de Jalapa, con poder de don Jerónimo José Benítez, para la administración de bienes del difunto Capitán Bartolomé de Castro, otorga en arrendamiento a don Nicolás José Salvo Martínez, maestro carpintero y vecino de este pueblo, de una casa de paredes, cubierta de madera y teja, ubicada en la Calle de la Soledad, linda al oriente con casa de Teodora Josefa Mojica y calle en medio, al sur con casas de don Juan de Quiñones, al poniente con el Hospital Real de este pueblo y al norte con casas del difunto Castro, por el tiempo de 3 años al precio de 21 pesos de oro común en cada año.
José Joaquín Morales, maestro carpintero, vecino de este pueblo de Jalapa, se obliga a pagar a don Juan Santiago Lobo, del Comercio de España, residente en este pueblo, como Síndico que es del Convento Hospital Real, la cantidad de 100 pesos, que son los mismos que por legado pío dejó ordenado don Juan de Lezama se impusiesen, para que con los 5 pesos que redituasen cada año se comprase aceite para la lámpara de la Divinísima de la iglesia de dicho convento, cuyos 5 pesos los tenía impuestos y cargados sobre su casa don Sebastián Barradas, quien los ha redimido y el dicho Joaquín los ha recibido en dinero de contado, y dichos 100 pesos los impone y sitúa sobre una casa que tiene en este pueblo que linda con la Plaza del Rey.
Don Sebastián Sánchez, vecino de la jurisdicción de Texcoco y de tránsito en este pueblo, otorga poder especial a don Mariano de Campo, para que cobre de manera judicial o extrajudicial a don José Robles, maestro carpintero, vecino de este pueblo, la cantidad de 1, 000 pesos y más que le debe al otorgante.
José Joaquín Morales, Maestro Carpintero, se obliga a pagar a Mariana Antonia Zárate, vecina del pueblo de Naolinco, viuda de Matías Domínguez; la cantidad de 200 pesos, los cuales tendrá en su poder en calidad de depósito irregular por el tiempo de 5 años, pagando rédito de 10 pesos en cada año, y para cumplir con esta obligación, el declarante hipoteca una casa de su propiedad ubicada en el pueblo de Jalapa, en la Plaza del Rey por donde hace frente.
Don José de Herrera y Campo, vecino del pueblo de Jalapa, Maestro de Farmacopea, declara que su esposa, doña María Josefa González, le otorgó poder para testar, en el cual designó como valuadores de los bienes a Miguel Ángel Díaz de Palacios, Maestro Sastre, José Antonio Viveros, Carpintero, Juan de Ortega, Platero, y a Juan Manuel Rodríguez, de Alarife, por lo proceden a hacer el avaluó de los bienes dejados por la difunta María Josefa González.