Doña Teresa de Córdoba y Arellano, mujer legítima del Capitán Don Lorenzo Romero Jurado, vecino de Jalapa, en virtud de la enfermedad que padece su marido y no estar capacitado para gobernar su recua, esclavos y sirvientes, solicitó al Capitán Don Nicolás Alejandro de Meza, Alcalde Mayor de Jalapa y de Jalacingo, se le reciba información al respecto y se le dé licencia para otorgar cualesquier escrituras de compra, ventas, poderes, así como la administración de la recua y de una tenería.
JALAPA, PUEBLO DE
10000 Descripción archivística resultados para JALAPA, PUEBLO DE
Doña Teresa de Córdoba y Arellano, vecina de Jalapa, para la dicha información, presentó por testigo al Sargento Don Manuel Vázquez Rincón, español, vecino de Jalapa, quien después de haber hecho el juramento de decir la verdad, y preguntado por el tenor del escrito antecedente, dijo que de más de 23 años a esta parte, conoce al Capitán Don Lorenzo Romero Jurado; el cual desde hace un año llegó enfermo de Veracruz, y ha quedado inapto y sin memoria, y está como si fuera un niño en todo lo demás.
Don Francisco Hernández, vecino de esta jurisdicción, dio su poder cumplido a su sobrino Alonso Ortiz, vecino de Jalapa, para que en su nombre reciba y cobre de cualesquier personas, los pesos de oro, plata, joyas, esclavos y otros bienes que se les deben o adelante debieren; y para que pueda vender de contado o fiado, a los precios que concertare, los bienes raíces y muebles que le pertenecen.
Doña Isabel López Ruiz Matamoros, vecina de Jalapa, revocó un poder dado a Alejandro López, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, y por la presente, dio su poder cumplido a su hermana Francisca Isabel, vecina de Jalapa, para que en su nombre reciba y cobre de Doña María de Alemán, viuda del Capitán Don Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, vecina de la nueva Veracruz, 1700 pesos de oro común que le debe de resto de una mayor cantidad, y otorgue la carta de pago correspondiente.
Don Francisco de Tovar, residente en Jalapa y vecino de la ciudad de México, como heredero de su hermano Don Juan de Tovar, difunto, vecino que fue del pueblo de Huamantla, que a su vez fue heredero de sus hermanas Francisca y Antonia, vecinas de dicho pueblo, dio su poder cumplido a Don Juan de Illescas, vecino de Huamantla, para que representando su persona y derechos como tal hermano de Don Juan de Tovar, prosiga y fenezca la demanda que tiene interpuesta a sus bienes ante la real justicia del referido pueblo.
Doña Francisca Montero, vecina de Jalapa, tutora y curadora de su hija María Josefa de Torres, otorga que ha recibido del Capitán Don Juan Francisco de Herrera, vecino de la ciudad de Los Ángeles, 119 pesos y 2 reales de oro común de los réditos de 794 pesos impuestos y cargados sobre casas que el dicho capitán tiene en la nueva ciudad de Veracruz, por razón de tres años cumplidos, desde el 6 de mayo de 1696 hasta el 6 de mayo del presente año de 1699.
Don Francisco Miguel de Campo, vecino de Jalapa, en nombre y con poder de María Ortiz de Zárate, residente en el ingenio de San Miguel Almolonga, otorga carta de libertad a favor de Bartolomé, esclavo mulato de 25 años más o menos, quien le ha pagado 100 pesos de oro común.
Francisco de Thormes, vecino del pueblo de Jalapa, hijo legítimo de Gaspar de Thormes, natural de los Reinos de Castilla, y de doña Nicolasa de la Gasca y Ortega, fallecidos, otorga poder para testar a favor de su cuñado José Cardeña, vecino de Jalapa, para que en su nombre haga su testamento en la forma más conveniente; nombra por heredera a la Cofradía del Santísimo Sacramento ubicada en la iglesia parroquial de este pueblo.
Doña Juana Galindo Monsalve, viuda de Tomás Palomino Rendón, vecina de Jalapa, vende a José Jiménez, de la misma vecindad, una parte de solar de 25 varas de largo y 15 de frente, que colinda con su vivienda por las espaldas de la casa y capellanía que al presente sirve el padre Miguel Alonso de Angón, al frente con casa de Francisco Carranza. La venta se hace en 25 pesos de oro común.
Juan de Thormes, vecino del pueblo de Jalapa, declara que por cláusula de testamento, doña Teresa de la Gasca y Ortega, lo nombró su albacea, pero no podrá asistir a su cumplimiento por estar ocupado en sus negocios, por lo que se desiste y aparta del albaceazgo conferido y deja a las demás albaceas para que usen el cargo.