Juan Francisco de Barrionuevo, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Alonso Ruiz, de la misma vecindad, 150 pesos de oro común, precio de dos mulas y un macho de arria con sus aparejos, en esta manera: 75 pesos un año después de la fecha de esta escritura y, los 75 pesos restantes de allí en otro año corrido.
JALAPA, PUEBLO DE
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Don Fernando Cortés de Monroy, Alcalde Mayor de Jalapa, vende a Juan López de León, vecino de Los Ángeles, un mulato llamado José, de 23 años de edad, con las tachas que tuviere, y por borracho, ladrón y huidor, por el precio de 300 pesos de oro común.
Pedro Mendoza, vecino de Los Ángeles, en nombre del capitán Andrés de Acosta, vecino de la ciudad de México, vende a Leonor Díaz [Becerra], viuda de Cristóbal López [Muñoz], vecina de Jalapa, una negra llamada María, de nación Angola, de 18 años de edad, bozal, recién venida de Guinea, sin asegurarla de ninguna enfermedad, por el precio de 360 pesos de oro común.
Don Andrés Pérez de la Higuera y don Francisco Hernández de la Higuera, hermanos, albaceas testamentarios de Juan Díaz Matamoros, y como esposos de doña Francisca y doña Inés Díaz Matamoros, hijas del referido Juan Díaz, fundaron una capellanía de misas por el alma de su suegro, con 710 pesos de oro común de principal y 35 pesos y medio anuales de renta, los cuales fueron situados en el ingenio de Nuestra Señora de la Concepción; se nombró por primer capellán al bachiller Bartolomé Pérez, con la obligación de decir 24 misas rezadas anuales, en reverencia de la Santísima Cruz, en el altar del Covento de Jalapa.
Fray Juan de Torquemada, de la orden de los frailes menores de la regular observancia del seráfico padre San Francisco, ministro provincial de esta provincia del Santo Evangelio y sus custodias de Tampico, Nuevo México y monjas de Santa Clara, concedió [donación] en propiedad a Juan Díaz Matamoros un altar que se halla en la iglesia del Convento de Jalapa, en la capilla mayor, frontero del púlpito y al lado del Evangelio, del cual se desistieron los Hermanos de la Cofradía de las Ánimas; con cargo de que adornará el altar poniendo un retablo y el adorno conveniente.
En junta de Cabildo presidida por fray Miguel Postigo, guardián del Convento de San Francisco, los miembros de la Cofradía de las Ánimas del Purgatorio integrada por don Fernando Cortés de Monroy, Alcalde Mayor de Jalapa, los diputados Francisco Martín Matamoros y Martín López de la Plaza, los mayordomos Juan Rodríguez de Herrera y Cristóbal de Lozana Salazar, el capitán Cristóbal Román, juez de caminos; y los cofrades Francisco Pérez Romero, Alonso García de la Torre, Diego González, Juan Ortuño y Domingo Díaz, se desistieron del derecho que tenían a una capilla en la capilla mayor al lado del Evangelio, en la iglesia del Convento de San Francisco, de que les hizo merced el padre Provincial fray Juan de Elormendi, para que dicho guardián la dé a quien fuere servido.
Alonso Guilarte, residente en este pueblo de Jalapa, dio su poder cumplido a Luis de Aguayo, de la misma vecindad, para que lo represente en todos sus pleitos, causas civiles y criminales y para que pueda cobrar cualesquier maravedís, pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías, bienes raíces y muebles que le debieren.
Fernando del Castillo, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a Andrés Rodríguez, residente en el ingenio Nuestra Señora de los Remedios, en esta jurisdicción, para que lo represente en todos sus pleitos, causas civiles y criminales y para que pueda cobrar cualesquier maravedís, pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías, bienes raíces y muebles que le debieren.
Juan López de Alcabra, natural de Sanlúcar de Barrameda, Ducado de Medina, estante al presente en Jalapa, dio su poder cumplido a Pedro Linares, natural de Sanlúcar, ausente, para que lo represente en todos sus pleitos, causas civiles y criminales y para que pueda cobrar cualesquier maravedís, pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías, bienes raíces y muebles que le debieren; especialmente, para que cobre los arrendamientos de unas tierras de viñas que dejó en términos del pueblo de Chipiona, en los reinos de Castilla, cobrados éstos, recobre las tierras y viñas, y las tome para sí.
Doña Magdalena de Tejeda, viuda de Rodrigo Hernández, vecina de Jalapa, dio su poder cumplido a su hijo Rodrigo Hernández de la Calleja, para que lo represente en todos sus pleitos, causas civiles y criminales y para que pueda cobrar cualesquier pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías, bienes raíces y muebles que le debieren; especialmente para que pueda vender cualesquier tierras, ganado mayores y menores que hubieren quedado al morir su esposo Rodrigo Hernández.