Alonso Ruiz, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Tomás de Soto, de la misma vecindad, 224 pesos y 4 tomines de oro común, por otros tantos que por él recibió en la nueva Veracruz, de los fletes de su recua, para fin del mes de octubre de 1618, todos juntos en una paga.
JALAPA, PUEBLO DE
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Andrés Gómez Izquierdo, herrador, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Manuel Rodríguez de Maya, de la misma vecindad, 100 pesos de oro común que restan de las cuentas que ambos han hecho, para fin de septiembre del presente año.
Manuel Hernández, mercader, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Bartolomé Buzón,vecino de la nueva ciudad de la Veracruz, y a Francisco Luis, vecino de este pueblo, 500 pesos de oro común, por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado en Veracruz, en esta manera: 260 pesos para fin de septiembre y los 240 restantes para fin del mes de octubre del presente año.
Doña Magdalena de Tejeda, viuda, vecina de Jalapa, dio en arrendamiento a Juan Rodríguez, vecino de esta provincia, un molino de pan moler en esta jurisdicción, con dos piedras, las casas de vivienda, un descargadero, 11 bueyes y novillos, cinco rejas de arar, cuatro indios gañanes, las tierras de labor y demás pertrechos, durante dos años, ganando en cada uno 200 pesos de oro común y 50 fanegas de maíz.
Francisco Luis, vecino de Jalapa, vende a Cristóbal de Lozana Salazar, de la misma vecindad, un negro llamado Mateo, bozal, de tierra Congo, de 14 años de edad, recién venido de Guinea, sin asegurarlo de ninguna enfermedad pública o secreta, por el precio de 300 pesos de oro común.
Cristóbal de Lozana Salazar, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Francisco Luis o al capitán Francisco Díaz Pimienta, mercader de negros, 300 pesos de oro común, precio de un negro llamado Mateo, de tierra Congo, para fin del mes de abril de 1617, todos juntos en una paga.
Juan Francisco de Barrionuevo, vecino de Jalapa, se obligó a pagar a Alonso Ruiz, de la misma vecindad, 104 pesos de oro común, precio de una mula y un macho de arria con sus aparejos, en esta manera: la mitad de ellos seis meses después de la fecha de esta escritura, y la otra mitad de allí en otros seis meses.
Pedro Hernández, dueño de sus carros, vecino de Los Ángeles, se obligó a pagar a Manuel Rodríguez de Maya, vecino de Jalapa, 35 pesos de oro común, valor del daño que hicieron sus bueyes en una sementera de maíz, 20 días después de la fecha de esta escritura.
Cristóbal de Lozana Salazar, vecino de Jalapa, y Juan Rubio, oficial de sastre, residente en esta provincia, formaron una compañía para vender ropa y otros géneros durante dos años, en esta manera: el primero entregó al segundo 1 000 pesos de oro común en mercaderías de Castilla, de China y de la tierra, como son ruanes, creas, jerguetas, tafetanes, sedas, mitanes, paños, naguas, huipiles y otros géneros, para venderlos en una tienda que Cristóbal de Lozana tiene en este pueblo; y el dicho Juan Rubio, pone su oficio y trabajo de sastre; al término de los dos años, Cristóbal de Lozana se llevará dos tercios de las ganancias, y Juan Rubio, un tercio de las mismas.
Francisco Pérez Romero, dueño de su ingenio de azúcar en esta provincia, nombrado Nuestra Señora del Socorro, se obligó a pagar a Melchor de los Reyes, carpintero, vecino de Jalapa, 1 000 pesos de oro común de líquidos y remates de cuentas del servicio personal que prestó en su ingenio, siete meses después de la fecha de esta escritura, todos juntos en una paga.