José de Zárate, vecino de esta jurisdicción, dio su poder cumplido a Francisco Pacheco, vecino de esta provincia de Jalapa, generalmente para en todos sus pleitos, causas y negocios civiles y criminales, y para que pueda recibir y cobrar de cualesquier maravedís, pesos de oro, plata, joyas, esclavos, mercaderías, ganados y otros bienes que le fueren debidos.
JALAPA, PROVINCIA DE
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Don Alonso Gutiérrez de Ceballos, dueño de ingenio de hacer azúcar en esta provincia, dio su poder cumplido a Alonso de Neira Claver, para que lo pueda obligar como su fiador hasta en la cantidad de 600 pesos de oro común, a fin de que se le remate el oficio de escribano público en esta provincia de Jalapa.
Don José Ceballos y Burgos, dueño de ingenio de hacer azúcar, dio su poder cumplido al Secretario Pedro de Armendáriz, y a Diego de Sanabria Sepúlveda, para que le puedan obligar en cualquier tribunal de esta Nueva España, en los despachos de Justicia Mayor de la provincia de Jalapa, de que le tienen hecha merced su Excelencia el Señor Duque de Alburquerque, obligándolo en favor de Su Majestad con su persona, bienes y fiadores; para lo cual, sustituyen en los susodichos, los poderes que le dieron Juan López Ruiz Matamoros, Diego de Gamboa y Pedro Gutiérrez de Ceballos, como sus fiadores, en todas las cantidades que le obligaren para dicho despacho.
Ante Don Luis Rodríguez de Medina y Valdés, Teniente General de esta provincia de Jalapa, el Licenciado Don Juan de Bañuelos [Cabeza de Vaca] y Mariana Cortés, viuda de Diego Cardeña Malpica, hicieron el inventario de los bienes muebles y raíces del citado difunto, entre los cuales figuraron: una casa pequeña cercada de palos, enseres domésticos, ropa de hombre, una espada y daga, una escopeta, 3 rejas de arar, 3 bueyes mansos, 30 yeguas, potros y potrancas, 15 caballos mansos, 36 reses, 144 costales de mazorcas y otras cosas.
El Capitán Don Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, residente en esta jurisdicción, salió por fiador de Juan García de Vértiz, en virtud de su nombramiento como Teniente de Alcalde Mayor de la provincia de Jalapa.
El Capitán Don Francisco de la Higuera Matamoros, dueño del ingenio La Santísima Trinidad, dijo que el padre fray Juan Alfonso, conventual del convento de Santo Domingo de la ciudad de Puebla de los Ángeles, con su poder arrendó a José de Quevedo, vecino de la ciudad de Tlaxcala, una hacienda de ovejas nombrada La Asunción, en la jurisdicción de Tepeaca, con su casa de trasquila y con comederos que le pertenecen, así en esta provincia de Jalapa como en la de Veracruz Vieja, con 12 000 cabezas de ganado ovejuno, 400 padres, 8 mulas aparejadas y demás aperos, por tiempo de 6 años, a razón de 1000 pesos anuales de renta y 200 carneros, a partir del 11 de octubre de 1673. Para ello, ha recibido 2500 pesos a cuenta de los primero dos años y medio; y por la presente, aprobó y ratificó dicha escritura de arrendamiento.
Cristóbal López Muñoz, vecino de la provincia de Jalapa, vende a Francisco García, oficial de herrero, y a Melchor de los Reyes, oficial de carpintero, cinco negros varones llamados Blas Angola, Juan Ventura, Francisco Angola, Lorenzo Mandinga, Francisco ladino, y una negra llamada María, con una hija de cuatro meses nombrada Magdalena, de nación Angola, por el precio de 480 pesos de oro común cada uno, horros de alcabala.
Miguel de Aviñón, residente en el ingenio de San Miguel Almolonga, vende al doctor Diego Hernández del Hierro, vicario de la provincia de Jalapa, un negro llamado Domingo, de nación Angola, entre bozal y ladino, de 30 años de edad, con las tachas que tuviere, por el precio de 450 pesos de oro común.
Melchor de los Reyes, carpintero, y Francisco García, herrero, vecinos de la provincia de Jalapa, finiquitaron la compañía que ambos tenían en esclavos, fierro y otras cosas, llevándose el justo principal y mitad de ganancias, se dieron por contentos y pagados cada uno por lo que le toca.
Don Andrés Pérez de la Higuera, residente en su ingenio nombrado La Santísima Trinidad, dio su poder cumplido al licenciado Melchor Márquez de Amarilla, su tío, racionero de la Catedral de Tlaxcala, para que lo represente en todos sus pleitos, causas civiles y criminales y para que pueda cobrar cualesquier pesos de oro, joyas, esclavos, mercaderías, bienes raíces y muebles que le debieren; especialmente, para que en su nombre saque en almoneda pública los diezmos de ganado mayor,desde los ingenios de la provincia de Jalapa hasta la nueva Veracruz, por los años que le pareciere, aceptando en su nombre el remate y la escritura de obligación para la correspondiente paga, en el plazo que concertare.