Autos de división y partición de bienes que quedaron por fin y muerte de Joseph [José] de Olivera, vecino de esta villa de Córdoba, hijo legítimo de Simón de Olivera y de Petrona Gómez, difuntos, vecinos que fueron del pueblo de San Juan Cuescomatepeque [Coscomatepec], a petición de Antonio Dorantes, en nombre y con poder de Josepha [Josefa] García de Miranda, viuda de dicho Olivera. En cuya petición solicita que el trapiche San Francisco y demás bienes que dejó el difunto, se le entreguen en propiedad a la viuda, otorgando ésta una obligación a favor de sus hijos Nicolás, María y Rosa, y el pago de ciertos réditos anuales, así como, sus legítimas y porciones hereditarias, lo cual se efectuó en dicho modo.
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Doña María de Brito [Lomelín], viuda del Capitán don Tomás López de Sagade, vecino que fue de esta villa, como albacea testamentaria nombrada en su testamento con fecha de 20 de mayo de 1683, por la presente realizan el inventario de los bienes que quedaron por fin y muerte de su marido, entre los que destacan una casa con dos divisiones, de un lado un aposento y del otro un [aposento] que divide la tienda que está en la esquina; varios aposentos, entre ellos uno que sirve de panadería, una caballeriza y un horno de pan. Otra casa de altos labrada de piedra y cal, cubierta de teja, en esta villa. Una hacienda de trapiche de hacer azúcar en esta jurisdicción, nombrada San José Suchiatl. Varios libros intitulados la Política de Bobadilla en 2 tomos; Espejo del buen soldado; Política y mecánico militar; Resumen de la verdadera destreza; y un libro de comedias, entre otros bienes que se mencionan.
Zonder titelMaría Martín, viuda de Alonso Ortiz, y José Ortiz, su hijo, albaceas testamentarios, solicitaron, a través de José Ramos, curador y defensor de sus menores hijos y nietos, al Capitán José de Hoz Escalante, Alcalde Mayor y Capitán de Guerra en Jalapa, hiciera inventario de los bienes que dejó dicho difunto, encontrándose los siguientes bienes: la casa en que viven, ubicada en la Calle de Tecuanapa y sale al camino que va a los ingenios, sobre la que están cargados 100 pesos de oro común a favor de la Cofradía del Santo Nombre de Jesús. Un solar que compró al Hospital de este pueblo en virtud de patente de Fray Francisco de Llerena, en 100 pesos que cargados por principal a censo redimible. En tierras arrendadas en El Coyole se cuentan 133 cabezas de animales entre vacas, toros, caballos, yeguas y mulas, una casa de madera cubierta de paja, un corral de piedra en que se encuentra ganado, entre otros bienes menores.
Don Miguel Gómez de Soto, vecino y labrador de San Juan de los Llanos, marido y conjunta persona en segundo matrimonio de Micaela Cortés y Calva, heredera del Capitán Andrés de Calva, actuando con su poder, procedió a la formación de diligencias e inventario de sus bienes muebles y raíces, entre los que menciona de su segundo matrimonio con don Nicolás Jiménez resultó por capital 49, 098 pesos, 5 tomines y 3 gramos de oro común por las haciendas de labor y trapiche Nuestra Señora de la Concepción, Cuautotolapan, la hacienda de pastoría de ovejas, entre otros bienes, de cuya suma se restan 12, 800 pesos de censos redimibles que se hayan cargados en las fincas; 9, 000 pesos sobre la hacienda La concepción, a favor del convento y monasterio de religiosas de la Señora Santa Clara de la ciudad de Puebla; y 800 pesos de principal de censo sobre unas tierras de pastoría de ovejas en la jurisdicción de Tulancingo cuyos réditos pertenecen al Convento de religiosos agustinos del pueblo de Huachinango. En tanto, como marido y actuando con poder de ella, recibe del Alférez Sebastián de Flores Moreno, vecino y mercader de este pueblo, 3 000 pesos en reales, que paran en su poder por vía de depósito, que pagará en 3 años con 5% de réditos y por defecto de paga se ejecutarán los bienes y haciendas mencionadas sin perjuicio de los censos que están mencionados en la satisfacción sobre el crédito y residuo de los 36, 298 pesos, 5 reales y 3 gramos que son de su caudal.
El Capitán Juan de Malpica, marido de doña Catalina de Borboa, y el Bachiller Tomás de Malpica, hijo y heredero de la mencionada Catalina, y Fernando Bazán de Otero, con poder de Ángela de Malpica, entre otros herederos, dijeron que por fallecimiento de doña Catalina de Borboa tienen hecho inventarios y avalúos de los bienes que dejó el Capitán Juan de Malpica; y el Bachiller Tomás de Malpica, Fernando Bazán de Otero y el Capitán Antonio Fernández, en nombre de sus mujeres, tienen aceptada la herencia materna y habiendo hecho partición de todo, otorgan que han recibido del Capitán Juan de Malpica 3, 546 pesos de oro común cada uno, por lo que ahora otorgan escritura de recibo. Asimismo Juan de Malpica declara que la hacienda de San Antonio Ateguetla esta afecta a la capellanía de 3, 000 pesos de principal que goza el Bachiller Tomás de Malpica y para que le quede libre de la afección se obliga a quitársela ante el señor juez de capellanías por lo que a él le toca la da por libre.
El Capitán José Camino y Velasco, Alcalde Mayor, Albacea de Juan Pérez de Cosío, vecino que fue de la Ciudad de Sevilla, Diputado Mayor de la Flota a cargo del General Manuel López Pintado, para entender las cosas sobre su funeral en ausencia de los albaceas que tenía nombrados, por tanto estando en casa de Andrés Monares de Vargas, donde murió en presencia de Juan Domingo de Cosío, su sobrino, persona que vino con él a este pueblo y ha tenido el manejo de sus cosas habiendo jurado en forma leal el inventario de sus bienes, reporta que son los siguientes: 6 platillos de plata, un platoncillo, 4 cucharas y 4 tenedores, 17 marcos y 3 onzas y media, 3 tablas de manteles, una ropa de chambre usada, entre otros bienes y enseres de casa, una casaca de camelote de seda, una capa de grana bien tratada, 10 pares de escarpines, un vestido negro tejido de seda.
Nicolás de Guevara y Luis de Guevara, vecinos del pueblo de Naolinco, albaceas de José de Guevara, su padre, quien falleció el 4 de junio del presente año, dejó una memoria testamentaria que presentan para que las justicias se sirvan declararla nuncupativa, mandándola registrar en forma ordinaria para que se les dé el testimonio que hubiera menester y darle su cumplimiento, en tal virtud solicitan se le confiera al Escribano la comisión de que haga judicialmente inventario de sus bienes y partición de ellos por ser muchos los herederos como se menciona en la memoria.
Antonio García de Baldemora, vecino del pueblo de Naolinco, hijo legítimo de Pedro García de Baldemora y de Juana Domínguez, otorga su testamento donde declara no debe a ninguna persona, sólo 30 pesos a los alcaldes. Sus bienes los tiene registrados bajo inventario en el que se omitió el registro de 1, 000 pesos con que se hallaba. Declara que Marcos de Acosta le es deudor de 300 pesos por 50 vacas de la hijuela de su mujer, a quien se las dio en confianza sin escritura, asimismo le debe 200 pesos del resto de una cantidad mayor. Fue casado con Catalina de Acosta, quien trajo a su poder lo que consta en el inventario, tuvieron 7 hijos. Pasó a segundas nupcias con María de Guevara; ésta trajo a su poder ropa y ajuar de casa lo que consta por la hijuela que se le dio; con ella tuvo un hijo. Manda se le dé a 3 de sus esclavas 10 pesos. Nombra por sus albaceas a Antonio y José, sus hijos, a quienes nombra también tutores y curadores de sus menores hijos del primer matrimonio y de su segundo matrimonio a su mujer. Como herederos nombra a todos sus hijos por partes iguales.
El Capitán Don Antonio de Acevedo Carvajal, Alcalde Mayor de los pueblos de Apa y Tepeapulco, certificó que habiendo fallecido Don Antonio de Ortega, marido de Doña Nicolasa de Herrera, se procedió a los inventarios de sus bienes, su fecha el 17 de diciembre de 1695, y a pedimento de dicha Doña Nicolasa de Herrera, se emancipó a Manuel de Ortega, su hijo legítimo, y le entregó un atajo de 16 mulas aparejadas de laso y reata, y un esclavo negro llamado Manuel, arriero, por razón de su legítima paterna, que importó la cantidad de 997 pesos de oro común.
Eugenia Hernández, viuda de Julián de Rivera, vecina del pueblo de Jalapa, dijo que su marido le confirió poder para que por él y en su nombre ordene su testamento de la siguiente manera: omite las deudas que tuvo por no conocerlas, dejándolas para hacerlo en el inventario de sus bienes y en la misma forma todos los bienes que quedaron. Tuvieron 2 hijos legítimos. Todo lo cual valga por testamento del mencionado Julián de Rivera.