Bartolomé Jiménez, cirujano, vecino de Jalapa, dio su poder cumplido a Juan Pardo, dueño de recua, vecino de este pueblo, para que en su nombre reciba y cobre de Diego de Gálvez, Receptor de la Real Audiencia de México, unos autos que el susodicho ha seguido con el juzgado de Jalapa contra la persona y bienes del Capitán Don Sebastián de la Higuera Matamoros, sobre la paga de 2,849 pesos de oro común que le debía del tiempo que el sirvió de cirujano en sus ingenios de Azúcar.
INGENIOS
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Baltazar Vázquez de Herrera, dueño de su ingenio de Xalatengo, en esta provincia, dio su poder cumplido a Gonzalo Sánchez de Herrera, vecino de la ciudad de México, para que en su nombre pueda tomar y comprar la cantidad de oro y plata labrada, mercaderías y otro cualquier género que le pareciere necesario, hasta por la cantidad de 1500 pesos de oro común, y después de vendidos, de lo procedido pague a Baltazar de Heredia, vecino de México, 1 105 pesos de oro común que le debe.
El Capitán Don Nicolás Flores Altamirano, dueño del ingenio San Miguel Almolonga, dio su poder cumplido a su primo Don Francisco Flores de Miranda, vecino de la ciudad de México, para que en su nombre y debajo de las condiciones que asentare, lo pueda obligar a que dará cuenta con pago de lo que por inventario jurídico se le entregare, del ingenio Nuestra Señora del Rosario alías [hacienda] Tenampa, casas, cobres y demás aperos que quedaron por muerte del Capitán Don José Ceballos y Burgos, en la forma que se hallaren, y pagará desde el día del entrego los 300 pesos correspondientes al rédito de 6000 pesos de principal que dichas haciendas tienen impuestos en cada año, y al fin de los que corrieren , durante el tiempo que tuviere a su cargo la administración.
Alonso Maldonado Gaitán, vecino de la ciudad de México, dueño de sus carros, se obligó a pagar a Tomás de la Madriz (Madrid) Alavez, dueño de su ingenio, 400 pesos de oro común que restan de un mil pesos, valor de un sitio de ganado mayor que le vendió, los cuales le dará para el día de Navidad venidero del presente año, todos juntos en una paga.
Andrés Rodríguez, administrador del ingenio de azúcar que quedó por fin y muerte del contador Alonso de Villanueva, se obligó a pagar al canónigo Francisco de Paz, vecino de la ciudad de México, 1 000 pesos de oro común por razón de otros tantos que le prestó en reales de contado, un año después de la fecha de esta escritura.
Matías Lorenzo, maestro de hacer azúcar, vecino de esta provincia, dio por cancelada una escritura de compañía para fundar un ingenio de azúcar con el Doctor Luis de Villanueva Zapata, vecino de México.
Blas Martínez, vecino de México, con poder de Baltazar Vázquez de Herrera, entregó a Luis Pacho Mejía el Ingenio Nuestra Señora de los Remedios con sus casas, diez negros esclavos, tres calderas grandes, tres tachos de cobre viejos y maltratados.
Rodrigo de Vivero, Caballero del Hábito de Señor Santiago, digo “que por cuanto Juan Rodríguez de Villegas y Gaspar de Quintana, vecinos de la ciudad de México, han tenido a cargo el beneficio y administración de los azúcares que de este ingenio yo he enviado a la ciudad de México, para vender y beneficiar, y asimismo que han enviado de la dicha mi hacienda, criados y mayordomos míos, los tributos de dinero y maíz que me deben y acostumbran pagar los indios del pueblo de Tecamachalco y sus sujetos que yo tengo en encomienda, los cuales y cobrado el dicho Juan Rodríguez de Villegas, habiendo hecho la cuenta con los susodichos y cada uno de ellos, doy por libres y finiquito de todos y cualquier pesos de oro, azúcares, maíz y esclavos y otros cualesquier bienes míos que en cualquier manera hayan estado en su poder”.
El Capitán Don Juan de Sámano y Quiñones, vecino de la ciudad de México, estante al presente en este dicho pueblo, de conformidad con la escritura de donación que le hizo su hermano el Lic. Alvaro de Sámano y Quiñones, presbítero, ha recibido el ingenio de hacer azúcar nombrado San Miguel de Almolonga, con las casas de morada, corrales, esclavos, pertrechos, ganados y demás adherentes, de acuerdo a una memoria firmada de su nombre el 25 de abril del presente año.
Doña Josefa de Arellano y de Irala, como administradora de este ingenio y de las demás haciendas de su esposo Don Sebastián de la Higuera Matamoros, se obligó a pagar a Alonso Jiménez Merino, vecino de la ciudad de México, 350 pesos de oro común, que para ciertos avíos del ingenio La Santísima Trinidad le prestó en reales de contado los 200 pesos para el día de Pascua de Navidad del presente año, y los 150 restantes, para fin de febrero de 1657.