El Lic. Don José de la Peña Tejeda, clérigo, vecino de la ciudad de Los Ángeles, residente al presente en este pueblo, con poder de su padre Pedro de la Peña, dio en arrendamiento a Tomás de la Calleja, vecino de esta provincia, un sitio nombrado Buenavista ubicado en el pago de Chiltoyac el Viejo, linde con tierras del ingenio de (San Sebastián) Maxtlatlan, con sus jacales y cercas, por tiempo de dos años, a partir del 1° de mayo del presente año, en el precio de 50 pesos de oro común anuales, con declaración de que no habrá de hacer mejoras sin el consentimiento de su parte.
INGENIO SAN SEBASTIÁN MAXTLATLÁN
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Juan López Ruiz Matamoros, vecino de esta provincia, dueño de medio ingenio nombrado Maxtlatlán, dio su poder cumplido al tesorero Diego de Gamboa, vecino de Jalapa, y dueño de otro medio ingenio de Maxtlatlán, generalmente para que en todos sus pleitos, causas, negocios civiles y criminales, que tiene o tuviere con cualesquier personas.
Doña Isabel del Moral, viuda de Melchor de los Reyes, vecina de Jalapa, declaró que ella y su marido dieron en dote a su hija Doña Sebastiana del Moral y a Don Diego de Gamboa, la mitad del ingenio San Sebastián Maxtlatlan, con cargo que les debían dar 600 pesos anuales para sus alimentos; más tarde dicha renta la rebajaron a 400 pesos, y ahora los susodichos pretenden dar a censo la referida mitad del ingenio a Juan López Ruiz Matamoros, el cual tiene por inconveniente la pensión que sus hijos le otorgan; y para que tenga efecto lo convenido por ellos, y por el amor que les tiene, no pedirá a Juan López Ruiz ni a sus herederos cosa alguna de lo que hasta ahora le deben sus hijos de los corridos de sus alimentos, ni de los que adelante corrieren.
El Capitán Don Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, estante en este pueblo, declaró que el ingenio de San Sebastián Maxtlatlán, que junto con Miguel de Troya compraron a Juan López Ruiz, en realidad pertenece a Miguel de Troya en su totalidad, pues él ha sido su administrador, ha pagado deudas y trabajado hasta ponerle corriente y todo el derecho que pudiera tener se lo traspasa, porque dicho ingenio lo compró para el susodicho
Teresa García, viuda de Miguel de Troya, traspasó al Capitán Don Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, vecino de la nueva Veracruz y residente en este pueblo, el ingenio de Maxtlatlán con las tierras, aguas, esclavos, casas y demás aperos que le pertenecen; y en atención de dicho traspaso, Don Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, reconocerá todos los censos, capellanías y obligaciones cargados en el citado ingenio, los cuales suman 5988 pesos de oro común y 54 panes de azúcar del diezmo. Asimismo, le dará de sus bienes 800 pesos de oro común, pagaderos a ciertos plazos.
Doña Ana María de Alemán, viuda, mujer que fue del Capitán Don Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, dueño del ingenio de San Sebastián Maxtlatlán, vende al Capitán Don José de la Higuera Matamoros, vecino de esta jurisdicción, un negro esclavo que hubo y heredó de su marido, nombrado Nicolás de Campos, por otro nombre Candiles, criollo de la nueva Veracruz, de 60 años de edad, libre de empeño, hipoteca y otra enajenación; sin asegurarlo de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta, por el precio de 150 pesos de oro común, horros de alcabala.
Andrés Vázquez y Doña Aldonza Clara de Vargas, su legítima mujer, vecinos de Jalapa, dieron poder cumplido, cesión y traspaso, a Antonio de Dueñas, mercader, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, para que pueda pedir, recibir y cobrar judicial o extrajudicialmente del ingenio nombrado San Sebastián Maxtlatlán, 2315 pesos de oro común que dicho ingenio del debe de plazo cumplido, según consta de la obligación firmada por el Capitán Don Fernando Ruiz de Córdova y Arellano y Miguel de Tramoya, difuntos, como dueños del dicho ingenio, a favor de Doña Aldonza de Vargas, Doña Ana Francisca Matamoros y Doña María de Vargas, abuela, madre y tía de la otorgante. Y cobrados los referidos 2315 pesos con sus réditos, los haya para sí, por razón de otra tanta cantidad que Antonio de Dueñas les pagó.
El Capitán Don José de Ibelli, residente en este pueblo, en nombre y con poder de Doña Mariana de Iturbe y Ubera, viuda, mujer que fue del Capitán Don Antonio de Dueñas, de la una parte; y de la otra, don José de Castro, vecino de Jalapa, uno de los dueños del ingenio nombrado San Sebastián Maxtlatlán que quedó por bienes del Capitán Don Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, hicieron y ajustaron sus cuentas, y el primero alcanzó al segundo en 1540 pesos de oro común en géneros, reales y avíos que suplió para el dicho ingenio desde 1674 hasta el 6 de agosto de 1677, los cuales pagará Don José de Castro a razón de 100 pesos anuales, a partir del 6 de agosto del presente año, una paga en pos de otra, más los réditos que desde dicho día rentaren los principales de las partes y porciones en que sucedió el Capitán Don Antonio de Dueñas, de 2090 pesos 6 tomines y 2315 pesos, cargados sobre dicho ingenio.
Martín López de la Plaza y Catalina Ruiz, su legítima mujer, vecinos de Jalapa, dijeron que poseen la mitad del ingenio de San Sebastián, en términos del pueblo que fue de Maxtlatlán, y desde hace dos años, se la dieron a su yerno Melchor de los Reyes, vecino de Jalapa, en compañía celebrada de palabra, yendo por mitad en todos sus frutos y ganancias, y como el ingenio ha ido en aumento, de nuevo celebran compañía por tiempo de ocho años sobre la mitad del ingenio referido, con las declaraciones siguientes: Martín López de la Plaza y Catalina Ruiz, pusieron de puesto principal 12 esclavos negros, 19 bueyes, dos carretas, dos rejas, dos arados, 7 vacas chichiguas con sus becerros, 200 carretas de caña, la mitad del dicho ingenio, con sus casas, tierras y demás aperos, 6 yeguas, una mula, un macho y caballo capón. Melchor de los Reyes, por su parte, puso 6 esclavos negros, 6 bueyes de arada, 12 yeguas, 36 vacas chichiguas 24 novillos y becerros, 5 mulas, y ha de asistir los ocho años al ingenio haciéndose cargo de los bienes referidos, con cargo y condición que todas las ganancias o pérdidas se partirán por mitad.
Juan López Ruiz Matamoros, vecino de Jalapa, solicitó a Don Francisco Miguel de Campo, Teniente General de esta provincia, un traslado autorizado en pública forma de un compromiso entre el otorgante, Don Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano y Miguel de Troya, éste, por el dicho Fernando, en virtud de su poder, para celebrar la venta del ingenio nombrado San Sebastián Maxtlatlan; y asimismo, el traslado de la escritura de venta que hizo a favor de los susodichos, por el año de 61.