Doña Ana María de Alemán, viuda, mujer que fue del Capitán Don Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, dueño del ingenio de San Sebastián Maxtlatlán, vende al Capitán Don José de la Higuera Matamoros, vecino de esta jurisdicción, un negro esclavo que hubo y heredó de su marido, nombrado Nicolás de Campos, por otro nombre Candiles, criollo de la nueva Veracruz, de 60 años de edad, libre de empeño, hipoteca y otra enajenación; sin asegurarlo de ninguna tacha, vicio, defecto ni enfermedad pública ni secreta, por el precio de 150 pesos de oro común, horros de alcabala.
INGENIO SAN SEBASTIÁN MAXTLATLÁN
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El tesorero Diego de Gamboa y Doña Sebastiana del Moral, su legítima mujer, residentes en su ingenio nombrado Maxtlatlán, dijeron que por cuanto el Lic. Don José de la Peña Tejeda, presbítero, vecino de la ciudad de Los Angeles, en sus nombres vendió un esclavo negro nombrado Jacinto, de nación Angola, de más de 20 años de edad, en 300 pesos de oro común a Lorenzo Francisco, tratante en ganando de cerda, vecino de la dicha ciudad, por escritura fechada el 18 de agosto de este año en Puebla, por la presente, los susodichos aprobaron y ratificaron la escritura de venta.
Ante el Capitán Don José Morera, Alcalde Mayor de Jalapa, el Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, cura beneficiado de este partido, tutor de Don Diego Yllan de Gamboa y de Doña Micaela de Gamboa, para la información que ofrece presentó por testigo a Gonzalo Márquez de Acevedo, español, vecino de Jalapa, el cual dijo conocer a quien le presenta y a los menores, y de diez años a esta parte que trajina en esta provincia, ha visto en diferentes ocasiones el ingenio de Maxtlatlan, donde dichos herederos tienen sus porciones y legítimas. Dicha fábrica está muy deteriorada por falta de avíos y los pocos negros que tiene son tan viejos que ya no pueden acudir a sus tareas, por lo tanto, los menores corren el riesgo de perder el capital de su caudal; y este testigo, fue de la opinión que el medio más eficaz para restaurarlo y asegurar su renta, es firmar un convenio para que Doña Ana María de Alemán Maldonado, ciudad del Capitán Don Fernando Ruiz de Córdoba y Arellano, se quede con el ingenio y lo ponga de nuevo corriente.
Francisco Martín Matamoros, residente en su ingenio de azúcar, nombrado San Sebastián[Ingenio San Sebastián Maxtlatlán], en esta provincia de Jalapa, vende a Juan Martín de Abreo[Juan Martín de Abreu], mercader, vecino de Jalapa, una negra llamada María, de nación[tierra] Angola, que hubo y compró de los albaceas de Juan Bautista Marín, de 24 años de edad, con los defectos que tuviere, por el precio de 320 pesos de oro común.