Don Antonio de Orduña Loyando, dueño de este ingenio, salió como fiador de Francisco de Orduña, persona en quien la justicia de esta provincia le dio en arrendamiento el Ingenio de Nuestra Señora de los Remedios y las haciendas de ganado mayor que quedaron por fin y muerte del regidor Luis Pacho Mejía, hasta en la cantidad de 2000 pesos de común. Aunque más adelante, Don Antonio dio poder al susodicho para que hiciese la fianza por 3000 pesos.
INGENIO SAN PEDRO BUENA VISTA
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Don Diego de Orduña Loyando, y su hijo, Don Antonio de Orduña Loyando, vecinos de la ciudad de Los Angeles, residentes en este su ingenio de azúcar, se obligaron a pagar al Lic. Juan Arias, médico, vecino de esta provincia, 2000 pesos de oro común que restan de una mayor cantidad por el servicio personal que ha prestado en este ingenio, cada y cuando se los pidieren.
El Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, presbítero, residente en este ingenio, como albacea de Juan Arias, médico, fallecido hace cuatro días, hizo el inventario de los bienes que dejó el difunto, vecino de este ingenio.
El Capitán Don Antonio de Orduña Loyando, dueño del ingenio San Pedro Buenavista, en esta jurisdicción, se obligo a pagar a la Santa Iglesia Catedral de la cuidad de Puebla de los Angeles y a los señores administradores del Cofre de la masa general de ella, 466 pesos de oro común que montaron del diezmo de los azúcares y mieles; los 67 pesos y 7 granos que restan del año de 1661; y los 243 pesos 7 tomines y 6 granos, del año de 1662; y los 9 pesos y 6 tomines de costas; y los 145 pesos 1 tomín y 8 granos, valor de 110 panes de azúcar que recibió del Lic. Don Juan de Bañuelos Cabeza de Vaca, de cuenta de Doña Josefa de Arellano y de Irala que paga el ingenio la Santisima Trinidad, que a 11 libras cada pan y la arroba de azúcar a tres pesos, como está corriente y al respecto las mieles, hacen dichos pesos,
Doña Marta de Vargas, soltera, vecina de Jalapa, vende a Diego de Vera, vecino de la hacienda de Buenavista, en la jurisdicción de La Antigua Veracruz, una esclava negra nombrada María, criolla de la nueva Veracruz, de 21 años de edad, que hubo y compró de Juan de la Gala Moreno, vecino de Jalapa, aunque la escritura dada fue a favor de Don Carlos de Sámano y Quiñones, éste, por cláusula de su testamento declaró pertenecerle a la otorgante; libre de censo, hipoteca y otra enajenación, sin asegurarla de ninguna enfermedad, por el precio de 400 pesos de oro común.