Francisco de Orduña Loyando, y su esposa, Agustina de Villanueva[Agustina de Villanueva y Guzmán], residentes en el ingenio San Pedro, jurisdicción de Jalapa, dieron su poder cumplido a su hijo el Capitán Diego de Orduña y a Gaspar de Contreras, vecinos de Texcoco, a los dos juntos y a cada uno de por sí, para que en sus nombres y a su dita y crédito, compren la cantidad de oro o plata labrada o por labrar u otro cualquier género de géneros que les pareciere, y una vez hecho barata y salida de ello queden horros de todas costas y daños, el alcance de pesos que le hiciere Antonio de Neyra[Neira], vecino de Los Ángeles, el cual se le ha de pagar al fin del año corrido, después de hechas y rematadas sus cuentas.Asimismo, para que puedan administrar sus haciendas, vender y comprar cualesquiera de sus bienes y esquilmos.
INGENIO SAN PEDRO BUENA VISTA
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Úrsula de Villanueva, de color pardo, residente en el ingenio nombrado San Pedro Buenavista, propiedad del Capitán Don Diego de Orduña Loyando, jurisdicción de Jalapa, viuda de Cristóbal Hernández, que murió abintestado, como madre de María, Agueda, Juana, Antonia y Magdalena López, sus hijas, dio su poder cumplido a Francisco de Orduña Castillo, vecino de Jalapa, para que en su nombre venda unos solares ubicados en La Antigua ciudad de Veracruz, los cuales quedaron por muerte de María López, abuela materna de su marido, en los precios que concertare.
Don Antonio de Orduña Loyando, vecino de la ciudad de Los Ángeles, residente en su ingenio nombrado San Pedro Buenavista, dio su poder cumplido al Capitán Don Antonio Hernández de Mancilla para que lo pueda obligar como su fiador hasta en la cantidad de 2 000 pesos de oro común, pues como Alcalde Mayor de esta provincia ha de cobrar los reales tributos que se pagan a Su Majestad.
Don Antonio de Orduña Loyando, residente en su ingenio nombrado San Pedro Buenavista, jurisdicción de Jalapa, dio su poder cumplido a Miguel de Troya, vecino de esta provincia, para que lo pueda obligar en favor de la persona o personas que hallare y le quieran dar hasta en cantidad de 8 000 pesos en reales, mercaderías, plata, oro, joyas y otros géneros, obligándolo a la paga correspondiente.
Don Antonio de Orduña Loyando, vecino de la ciudad de Los Ángeles, residente en su ingenio nombrado San Pedro Buenavista, dio su poder cumplido a Eugenio Hernández de Ledezma, residente en la nueva ciudad de la Veracruz, para que en su nombre y a su dita y crédito reciba de la persona o personas que le quieran dar, hasta la cantidad de 1 000 pesos de oro común en reales, plata, oro, pipas de vino y otras mercaderías, obligándolo al pago de los mismos.
Don Antonio de Orduña Loyando (sic), dueño del ingenio nombrado San Pedro Buenavista, de esta jurisdicción, dio su poder cumplido a Don Jorge Cerón y Zapata, y a Don Bernardo Cerón y Zapata, para que en su representación de haber sido el otorgante yerno del contador Marcos Rodríguez Zapata, Escribano Mayor que fue del Cabildo y Diputación de la ciudad de Los Ángeles, difunto, por haber sido casado con Doña Gertrudis Cerón y Zapata, difunta, y como padre de Francisco de Orduña Loyando, nieto del dicho contador, acepten o repudien la herencia que pueda tocarle a su hijo.
Francisco de Castro, vecino del ingenio nombrado San Pedro Buenavista, habiendo contraído matrimonio con María de Medina, hija de Luis Medina, difunto, y de Margarita Márquez, vecina de este ingenio, recibió de su suegra 1550 pesos de oro común en ropa, joyas, ajuar, dinero y una esclava mulata, como bienes dotales.
Francisco de Orduña, dueño del Ingenio San Pedro Buenavista, dio carta poder al Capitán Diego de Orduña Loyando, su hijo, vecino de México, para que pueda comprar en su nombre todo el oro y plata labrada que le pareciere hasta en la cantidad de 3000 pesos de oro común.
Don Antonio de Orduña Loyando, dueño de este ingenio, salió por fiador de Francisco de Orduña hasta en la cantidad de 3000 pesos de oro común cuando le fuere dada la administración del ingenio Nuestra Señora de los Remedios y las haciendas de ganado mayor nombradas El Hato Grande, ubicadas en la jurisdicción de La Antigua Veracruz, que quedaron por fin y muerte del regidor Luis Pacho Mejía.
Juan de Oceta, escribano público de esta provincia, certificó según consta por el archivo a su cargo, que sobre las haciendas e ingenio nombrado San Pedro Buenavista están cargados los siguientes censos: el 30 de abril de 1633 Don Diego de Orduña reconoció un censo de 14 000 pesos de principal en favor de Don Juan de Ochoa de Lejalde [y Reynoso]; el 18 de octubre de 1637 Don Diego de Orduña impuso un censo de 3 000 pesos en este ingenio y sobre una hacienda de ovejas que llaman la Noria, en Términos de Tepeaca, en una estancia de labor en la dicha jurisdicción, una estancia de maíz y chile nombrada San Mauricio y sobre unas casas de morada ubicadas en la ciudad de Los Angeles, todo ello en favor de la capellanía de misas que mandó fundar Francisco de Orduña, padre del susodicho.