Gaspar Asencio Cornejo, Corregidor en esta Jurisdicción, visitó los carros de la viuda de Gerónimo [Jerónimo] de Villegas, vecina de los Ángeles, que bajan a la ciudad de Veracruz a cargo de Juan Benítez, y halló la gente e indios siguientes: Melchor, Capitán, natural de Amozoque [Amozoc] y su mujer Catalina; Diego, de Tepeaca; Francisco, de Tecamachalco, y su mujer María; Pablo Maldonado, natural de la Puebla, viudo; Jusepe [José] Miguel, soltero, de Tlaxcala; Gaspar de Santiago, de Tecali; Juan Miguel, de Puebla; Jusepe [José], de la Puebla, y su mujer Francisca; y Juan, soltero, de la Puebla.
INDIOS
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El Capitán Cristóbal de Soria Caballero, Alcalde Mayor y Capitán a Guerra de este pueblo y su partido, Juez de Caminos, Registros y otras comisiones, dijo por cuanto a la seguridad que deben tener los caminos que se transitan y comercian para la ciudad de Veracruz y otras partes que están a su cargo, es conveniente nombrar un lugarteniente en los pueblos de Maltrata y Acultzingo, de esta jurisdicción y su partido, donde no puede asistir personalmente, y conforme a la facultad que tiene nombra por Teniente General a don Pedro Bernárdez de Rivera, residente en este pueblo, para que como tal ejerza justicia a las partes civil y criminalmente actuando antes como juez receptor con dos testigos de sus asistencia no habiendo escribano real sustanciando las causas que se ofrecieren, se encargue del cuidado de los naturales, vecinos y residentes, no consintiéndoles embriagueces, guarapo ni tepache.
Petición de Francisco de Camas de León, en nombre del Capitán Baltazar Domínguez, vecino del número de los fundadores de la villa de Córdoba, para que lo dejen libremente trajinar con su recua por el camino de la Veracruz, sin llevarle derechos de las visitas que hicieren a su recua, para lo cual presentó mandamiento del Marqués de Cerralbo, con copias insertas de la ordenanza del Marqués de Guadalcázar (1619), confirmación del Marqués de Cerralbo (1625), mandamiento del Marqués de Montesclaros (1607), confirmación de don Luis de Velasco (1610), y mandamiento del Marqués de Gelves (1622), los cuales hacen alusión a que sólo carretas y carreteros deberán llevar derechos por las visitas que hicieren a los carros y carretas, exceptuado de este derecho a las recuas, así mismo no haberse de entender con los dueños de recuas la prohibición de bajar con indios en tiempo señalado a la Veracruz, sino tan solamente con las cuadrillas de carros. En cuyo auto el corregidor de Orizaba, hace mención de una causa de denunciación en contra de dicho Domínguez, por bajar con indios en servicio de su recua a la Nueva Veracruz en tiempo prohibido, resolviendo enviar al Señor Virrey los mandamientos presentados por parte de Baltazar Domínguez, junto con la ordenanza que revocó el Señor Marqués de Guadalcázar y confirmó el Señor Marqués de Gelves, y provea lo que fuere servido.
Sebastián Bautista, Francisco Girón, y Juan Girón, indios principales de Xilotepec, venden a Gregorio González, vecino de Veracruz, un pedazo de tierra en términos de Xilotepec, en 34 pesos de oro común.
Calixto Ventura López, vecino del pueblo de Jalapa, vende a todos los vecinos estantes y habitantes de este pueblo, y a los indios naturales, 2 caballerías de tierra que hubo por compra a don Juan Antonio Mosquera y Moscoso, quien le otorgó escritura de venta en la Ciudad de la Nueva Veracruz el 15 de noviembre de 1713, y de las caballerías quedan excluidos 2 solares de 50 varas en cuadro, asimismo quedan separados y excluidas 100 varas en cuadro en que están fundadas las casas que fueron de Antonio Mosquera; queda separado también un sitio que el vendedor ha reservado. La venta se hace en 123 pesos de oro común, 100 de ellos ha recibido del Capitán Luis Fernández de la Flor y Pareja, de la Orden de Santiago, y los 23 restantes de diferentes vecinos del pueblo.
Sebastián Fabián, Alcalde, Francisco de la Cruz, Regidor pasado del pueblo de Santiago Ayahualulco, en su nombre y demás común y naturales por quienes prestan voz y caución, dijeron que en cumplimiento de Real Cédula que dispone la fundación de escuelas con maestros que enseñen a los indios la lengua castellana, se obligan a pagar a Felipe Díaz de la Rosa, vecino de la Ciudad de la Nueva Veracruz, 90 pesos de oro común en cada año, más un huevo que ha de dar cada muchacho por semana y él ha de ser obligado a asistir a la enseñanza\r\n
Don José Hernández, Gobernador, don Mateo de Aguilar y don Pedro Juan, Alcaldes, Francisco de Santiago y Esteban de la Cruz, Regidores, y Francisco Martín, Escribano, en voz y en nombre del común y naturales del pueblo de San Andrés Acatlán dijeron por medio de Andrés Pérez, intérprete, que en cumplimiento de Real Cédula que dispone la fundación de escuelas con maestros que enseñen a los indios la lengua castellana, aprendan en ella la doctrina cristiana, a leer y escribir, han convenido con Mateo Ignacio Pulido, vecino de la Nueva Veracruz, para que les asista en ese ministerio por 4 años, pagándole 70 pesos, más 10 fanegas de maíz, y cada muchacho le ha de llevar un huevo cada semana, leña y agua.
Nicolás de Alguero, vecino de la ciudad de Oaxaca, natural del pueblo de Santa Catalina [Catarina] Minas de Chichicapa, hijo legítimo de Alonso Sánchez y Magdalena de Alguero, vecinos de dichas minas de Chichicapa, ya difuntos, otorga testamento en la manera siguiente: Declara por sus bienes cuarenta y dos mulas, las treinta aparejadas y las demás de silla y servicio, de dichas mulas dieciséis de ellas con carga de la Veracruz para Oaxaca, doce cargadas de cera de Francisco de [roto], vecino de la ciudad de la Veracruz, para entregar a Nicolás de Gamboa, y las cuatro cargas restantes tres y medio de hilo de Campeche y una marquesa de cera de Campeche. Asimismo, declara por bienes cuatro camisas, dos sabanas de algodón, una espada y una silla gerónima [sic]. Manda se le dé a Diego García, indio de su servicio, dos mulas, una de silla y otra de aparejo. Señala que un mozo llamado Andrés de la Cruz tiene un macho con sus mulas, manda se le entreguen y se ajusten cuentas con él. Nombra por su albacea a Lucas Alguero y a su mujer Inés de los Ríos y del remanente de los bienes que quedaren, nombra como su legítima heredera a dicha Inés de los Ríos.
NICOLÁS BLANCO, ALCALDE ORDINARIOPedro Achie y Diego de Velázquez, indios principales de Jalapa, se obligan de pagar a Alonso del Moral, vecino de Veracruz, veinte pesos de oro común que son por una carga de cacao que les dio a vender.
Francisco de Solís, vecino de esta villa de Córdoba, Alguacil Mayor en ella y del partido de San Antonio Guatusco [Huatusco], hijo legítimo de Juan Pérez e Inés Díaz, vecinos que fueron del pueblo de Martín Longo de la jurisdicción de Alcoitin [Alcoutin] en el Algarve Reino de Portugal, otorga su testamento de la manera siguiente: Ordena se den 200 pesos a Juana niña expuesta en su casa; a Joseph [José] de Nares “mi esclavo que fue” medio solar eriazo; a Francisco muchacho, indio que ha criado en su casa, 100 pesos. Manda se carguen de sus bienes 3 000 pesos de oro común para dote de una capellanía de misas rezadas, cuya fundación hará Gertrudis de Gatica, su mujer. Declara que fue casado con Andrea de Morales, viuda que era de Antonio de Chávez, vecinos que fueron de la Veracruz, de cuyo matrimonio no tuvieron hijos; disuelto el matrimonio contrajo segundas nupcias con doña Gertrudis de Gatica y de este matrimonio no han tenido hijos. También declara que debe a las personas siguientes: Martín de Aranguti, Ignacio de Acosta, a los bienes de Juan Bautista de Gatica y a Juan Rodríguez Durán. Como sus deudores menciona a Martín Roldán de la Calle, Juan de Villalobos, Manuel Gómez de Ardila, Diego [de] Sequeros [Sequero], Gregorio de Villar, Benito Cobello y Diego de Ojeda. Declara por sus bienes el oficio de Alguacil Mayor de esta villa de Córdoba; cuatro casas; un solar de 50 varas en cuadro. También, declara por sus bienes las piezas de esclavos siguientes: Antonio de Prado, mulato mexicano oficial de herrador; otro mulato llamado Andrés, criollo; Francisco Miguel, negro Mandinga; Joseph [José] Francisco, negro Mandinga; María, vieja de casta lucumi; Ana María, negra conga; Isabel, negra criolla con su hijito llamado Joseph [José], negrito; una mulata nombrada Antonia, criolla de la Puebla, que la compró de doña Inés Medrano, vecina que fue de la ciudad Nueva Veracruz, la cual dicha mulata con las demás gentes llevó Lorencillo cuando saqueó la ciudad de la Nueva Veracruz. Nombra por albacea testamentaria a doña Gertrudis de Gatica su mujer y a Gregorio Martínez de Solís, su sobrino y como su universal heredera a dicha Gertrudis de Gatica.
DOMINGO ANTONIO GÓMEZ, ESCRIBANO REAL