Don [José] Miguel Rodríguez Rojo, labrador de esta jurisdicción, dijo que el día 3 de febrero de 1801 los herederos del finado don Manuel Acosta, le otorgaron en esta Villa escritura de venta de 18 caballerías de tierra nombradas el trapiche de la Concepción, que lindan por el rumbo del poniente con las de los naturales del pueblo de Xilotepec, quienes al tiempo de pregonar aquellas, representaron derecho a las tierras nombradas La Vega, comprendidas en las mencionadas caballerías, sobre lo cual los naturales formaron artículo, y pese a ello se autorizó la enajenación, quedando obligados los vendedores al saneamiento de las tierras, por si a los indios se les declaraba dueños de la Vega. Debido a que hasta ahora, después de 14 años y pico, a pesar del juicio que sobre ello se siguió en la Real Audiencia, no han podido los naturales probar la propiedad que demandan y por consiguiente no poder poseer el terreno, cuando por otra parte han transigido dichos naturales con el compareciente y los vendedores instan por quedar exonerados de aquella responsabilidad del saneamiento, pareciéndole justo y racional al exponente, por la presente cancela el saneamiento y obligación que en caución suya presentaron los vendedores en cuanto dice relación a las tierras de La Vega.
INDIOS
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Don Tomás Rodríguez, Gobernador; don Pascual de la Cruz, Francisco Ignacio y Alonso de la Cruz, Alcaldes, Marcos Berriel y Antonio de Santiago, Regidores y don Lorenzo de Santiago, Escribano, por sí y en nombre del demás común y naturales del pueblo de Xilotepec, a través de Andrés Pérez intérprete, dijeron que en cumplimiento de Real Cédula que dispone la fundación de escuelas con maestros que enseñen a los indios la lengua castellana, aprendan en ella la doctrina cristiana, a leer y escribir, se obligan a pagar a Sebastián Lobato, vecino de la jurisdicción de Jalapa, 96 en reales de contado, 12 fanegas de maíz, agua, leña que fuere menester y un huevo que ha de dar cada muchacho por semana.
Antonio Barradas, natural del pueblo de Jilotepec, vecino de Jalapa, hijo de Tomás Barradas y de doña Juana de Mendoza, difuntos, otorga su testamento donde declara lo siguiente: debe a Luis Fernández de la Flor y Pareja 5 pesos, al Convento de San Francisco 500 pesos que tiene a censo sobre su rancho. Tiene en su rancho 40 cabras de Francisco de Thormes, más 24 cabras de don José Pérez de Arellano. Simón de Espinosa de los Monteros, labrador en el Valle de Huamantla, le debe 20 pesos. Declara por bienes suyos 5 mulas aparejadas, 4 caballos mansos y un chinchorro de ovejas con sus cabras; el maíz que esta encerrado en la troje; la casa con su solar en la que vive; 2 caballerías de tierra que posee en San Miguel el Soldado; debe a los indios de Xilotepec 40 pesos como se verá por sus recibos, entre otras deudas que tiene y le tienen. Nombra como albaceas testamentarias a Margarita de Castro, su mujer, a José Rincón y a don José Pérez de Arellano y como sus herederos nombra a sus 4 hijos.
Cristóbal de San Francisco, indio de Xilotepec, se asienta a servicio de la soldada con Miguel Hernández, herrero, vecino Jalapa, por tiempo de dos años, al precio en cada un año de 48 pesos.
Doña María Josefa de Acosta y Barreda, natural y vecina de esta villa, de 54 años de edad, hija legítima de don Felipe de Acosta y de doña María de la Barreda y Gayón, difuntos, otorga su testamento donde declara contrajo matrimonio con don Mariano de Campo, de esta vecindad y comercio, quien recibió de su dote 1,812 pesos, y él tenía como 8,000 pesos de capital; de cuyo matrimonio procrearon a don Francisco de Paula Campo, Clérigo Presbítero; al religioso dominico Fray Rafael; a doña María Guadalupe, de 24 años de edad; a don Miguel José, de 23 años; a don Juan Bautista de 22 años; a don Mariano Antonio de 21 años; a doña María de la Luz y a doña María del Carmen, cuatas de 18 años. Declara que por parte paterna debe percibir de su porción hereditaria las tierras del rancho de los Ojuelos, situado a un lado de la venta de Lencero. Declara que el rancho del Tecuane ubicado en términos de esta jurisdicción, que en el día se halla en litis con los indios del pueblo de Naolinco, con otro pedazo de tierra que linda con el trapiche de la Concepción, que también se halla en litigio con el pueblo de Xilotepec, vencidos los litigios, se agregarán a la masa común de sus bienes. Declara tener en su poder y cargados sobre sus bienes, con causa de réditos de 5% anual, la cantidad de 700 pesos para una memoria de misas a favor de su hermano el Señor Doctor don Juan Antonio de Acosta, cuya cantidad deberá rebajarse de su dote. Ordena sacar 100 pesos del quinto de sus bienes y se le entreguen a su ahijada María Josefa Aparicio, a quien ha criado en su casa. Nombra como albaceas testamentarios a su hijo el presbítero don Francisco de Paula, a su esposo y al Presbítero don Juan Nepomuceno Fernández de Ulloa. Nombra como herederos a sus hijos.
Sebastián Bautista, Francisco Girón, y Juan Girón, indios principales de Xilotepec, venden a Gregorio González, vecino de Veracruz, un pedazo de tierra en términos de Xilotepec, en 34 pesos de oro común.
Don Juan Ortiz de Zárate, Teniente General de la provincia de Jalapa, dijo que por expedición de Real Cédula para que los indios aprendan y sepan la lengua castellana encargado a los arzobispos, obispos de las iglesias metropolitanas y catedrales, así fuese servido en todas las ciudades, villas, lugares y pueblos de indios se pongan escuelas con maestros que enseñen la lengua castellana. En su efecto habiendo conferido con don Miguel de Santiago, Gobernador actual de Xilotepec, don Bernabé de la Cruz, don Lucas Francisco, don Pascual de la Cruz y don Gregorio Mendoza, Alcaldes, para que ejecuten, observen y guarden la real voluntad y el salario que gane el maestro ha de salir de la comunidad.
Don Mariano de Campo, don Francisco Javier de Olartegochea, don José Reyes, don Mariano de Acosta, don José Antonio Viveros y don Francisco Torres, vecinos de esta jurisdicción, venden a don Miguel Rodríguez Rojo, de esta vecindad, 18 caballerías de tierra unidas, citas en esta jurisdicción, pertenecientes al trapiche antiguo nombrado La Concepción, caballerías que los otorgantes heredaron del Capitán don Manuel de Acosta, quien las hubo y compró al Santo Oficio de la Inquisición de México en 1705, las cuales lindan por el norte con el Malpaís, por el sur con el cantil de enfrente, por el poniente con tierras del pueblo de naturales de Xilotepec en la Barranca de los Chinines y demás mojoneras situadas en la línea recta de norte a sur desde la cumbre del dicho cantil hasta encontrar la mojonera del pueblo de Santa María Magdalena, por el oriente con la Barranca de la Loma de Buenavista hasta unirse con el citado Malpaís. Las venden en 4 800 pesos bajo las cauciones a favor de los naturales del pueblo de Xilotepec, que se mencionan en esta escritura.
Don Francisco Javier de Olartegochea, don Mariano de Campo, don Francisco Torres, don Mariano de Acosta y don José Antonio Viveros, dijeron que el día 3 de febrero del presente año, en compañía de don José Reyes, vecino de Naolinco, como herederos del difunto Capitán don Manuel de Acosta, otorgaron escritura de venta a favor de don Miguel Rodríguez Rojo, de 18 caballerías de tierra en cantidad de 4 800 pesos, firmándola dicho don José Reyes con protesta, por razón de haberse obligado todos de mancomún e in solutum y con expresa condición de que el comprador pudiese repetir la evicción contra cualesquiera de los vendedores en el caso que por la superioridad de Su Alteza se revocase lo determinado en este Juzgado Real Ordinario a la venta de dichas 18 caballerías de tierra. Sobre cuya singularidad tiene don José Reyes protestado, y habiéndose juntado dichos herederos confirieron entre sí, que no se incluyese a don José Reyes en el saneamiento más que con la parte que le toque como uno de los herederos, en caso que los indios de Xilotepec obtengan providencia a su favor, de lo cual no sólo quedó entendido el comprador, sino que lo otorga y acepta para que se lleve adelante.
Don Mariano Reyes, vecino de México y residente en esta Villa, dijo que como uno de los herederos del Capitán don Manuel de Acosta, le correspondió, en unión de su hermano don José Reyes, vecino del pueblo de Naolinco, medio sitio de tierra nombrado San Diego el Chico, situado en esta jurisdicción. Esta tierra le ha sido entregada, pero que no puede vender hasta tanto no se determinen varios puntos pendientes en la Real Audiencia con los naturales de Xilotepec y Naolinco. No obstante, de acuerdo con dichos coherederos y con la calidad de poner 200 pesos en depósito de que está llano, vende a don[Juan] Joaquín de Cendoya[y Arizabaleta], Contador de Reales Rentas de esta Villa, la expresada cuarta parte que le correspondió, que se compone de siete y tercia caballerías de tierra ubicadas en las inmediaciones de esta Villa; linda al poniente con tierras que le tocaron a doña Juana Manuela Viveros; al oriente con tierras de don José Reyes; al norte con tierras de los naturales de Naolinco, donde divide las tierras de los naturales del pueblo de San Miguel Aguasuelos; por el sur con el cantil del llano de los García Campomanes. Hace la venta en 185 pesos cada caballería que hace un total de 1 356 y 2/3 pesos, de los cuales 200 quedan en calidad de depósito con causa de réditos.