Don José Joaquín y doña Rita Morales, doncella, y doña Margarita [Antonia] Morales, en compañía de su esposo don Francisco de Castro [Pérez], hacen traspaso a don Juan Pimentel, Administrador del Convento de Señoras Religiosas de Santa Catarina de Sena de la ciudad de Puebla, y en su nombre a su apoderado don José Antonio de la Pedreguera, Teniente Coronel del Regimiento Provincial de Córdoba y Jalapa, de una casa que linda al sur con la Plazuela del Rey, al norte con la barranca de Xalitic, al oriente con casas de la testamentaria de don Diego José Gorospe Irala y Padilla, y al poniente con casas de don Manuel José Rincón, el traspaso se hace para cubrir 500 pesos que importa la dote de la madre Sor María Ignacia Morales.
IMPOSICIONES
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Doña Petra Antonia Bonilla, de esta vecindad, viuda de don Manuel José Bellido, ha recibido de don Jacinto Mora, de esta misma vecindad, actual dueño de los siete cuartos del Callejón del Diamante, la cantidad de 400 pesos, mismos que se hallaban impuestos sobre dichos cuartos, cuya imposición se hizo a favor de los hijos menores de la otorgante, por el albacea de su madre política doña Ángela Francisca del Pino; y según lo ordenado en los autos de inventarios de doña Ángela, dicha cantidad corresponde a su difunta hija doña Manuela Josefa Salvo, de quien es su legítima heredera la otorgante doña Petra Bonilla, quien da por cancelada dicha escritura.
Don José Antonio de la Peña, vecino y del comercio de esta Villa, en calidad de mayordomo actual de la Cofradía de las Ánimas, ha recibido de don Francisco Javier Fernández de Ulloa, de este comercio y vecindad, el capital de 300 pesos que estaban impuestos sobre la casa que dicho Ulloa compró al albacea de don Juan de Quiñones, quien los recibió del mayordomo de dicha cofradía con obligación de réditos e hipoteca de una casa en esta Villa, por escritura del 11 de noviembre de 1749, cuya escritura da por cancelada.\t
Don Lino Carasa Jiménez y doña Gertrudis Zavalza, marido y mujer, vecinos de esta Villa, han deliberado, para servir mejor a Dios, imponer 1 000 pesos para que con sus réditos se celebre una memoria de misas, acordando con la Venerable Tercera Orden de Nuestro Padre Señor San Francisco de esta Villa, de la que son hermanos, se hagan cargo del patronato de dicha obra pía, y poniéndola en ejecución, por la presente otorgan que imponen 1 000 pesos de principal de sus bienes sobre el valor de una hacienda y trapiche de hacer azúcar, nombrada San Miguel Almolonga, ubicada en términos del pueblo de Naolinco, lindando por el norte con tierras de los indios de San Antonio Tepetlán; al poniente con tierras de los Acostas y los Garcías; por el sur con tierras de Maxtatlán; y por el oriente con tierras de la Hacienda de Tortugas. Cuya hacienda hipotecan como seguridad de la deuda, la cual está grabada únicamente con 6 000 pesos a favor de don Juan de Bárcena, pertenecientes a la obra pía de la escuela de esta Villa, y 800 pesos que reconoce a favor del Convento de Nuestro Padre San Francisco, pertenecientes a la obra pía de las misas de aguinaldo. Y se obligan a reconocer sobre dicha hacienda el premio de 5% anual, con cuyos réditos se celebrarán cada año 24 misas rezadas por los religiosos de dicho convento a favor de las almas de los otorgantes, sus ascendentes y descendientes.
Melchor de los Reyes y su mujer, Isabel del Moral, vecinos de Jalapa, fundan una capellanía de misas por el alma de Catalina Ruiz, dotándola en 500 pesos de oro común de principal y 25 pesos anuales de renta, los cuales se impusieron en el ingenio San Sebastián Maxtatlán y sobre un molino de pan moler ubicado en este pueblo, junto al río de Santiago.
Diego de la Torre Arnate, vecino del pueblo de Jalapa, Síndico que es del Convento del Seráfico Padre Señor San Francisco y de su regular observancia dada por el Reverendo Padre Fray Clemente de Ledezma, dijo que este convento esta obligado por sus religiosos a decir el número de misas que dejó instituido Alonso García de la Torre, imponiendo la cantidad de 1, 000 pesos a favor del instituyente Diego González y Mariana de Astudillo, su legítima mujer, sobre las casas y bienes que expresa la escritura de imposición, para este efecto otorga poder especial a Diego López de Luna, vecino de la Ciudad de los Ángeles y Síndico del Convento de Nuestro Padre San Francisco, para que en representación de ese convento parezca ante el señor Juez de Testamentos, Capellanías y Obras Pías de este Obispado y ante cualquier justicia que con derecho pueda sobre los puntos, cantidades y condiciones contenidas en la escritura.
El Capitán Pedro Zapata de Ezquerra, Alcalde Mayor y Capitán de Guerra, otorga que se obliga a pagar al Alférez Sebastián de Flores Moreno, como albacea y tenedor de bienes de Juan de Thormes, la cantidad de 4, 000 pesos de a 8 reales de plata de oro común que lo importan, los 3, 000 de ellos que le suplió y prestó como aparece en escritura y aunque son cumplidos los plazos se le ha imposibilitado satisfacerlos por estar ejecutando el cargo, y ha tenido a bien hacerle espera para pagar el 1 de julio de 1715 con sus réditos correspondientes; para mayor seguridad de la paga, hipoteca una casa ubicada en el remate de la Calle Real que sube de la Plaza Pública a la plaza de los barrios altos, la que solamente esta gravada y sujeta a 800 pesos de principal sobre ella impuesto y cargados a favor del convento de religiosos del Señor San Francisco.
Doña Francisca Montero, vecina de Jalapa, tutora y curadora de su hija María Josefa de Torres, otorga que ha recibido del Capitán Don Juan Francisco de Herrera, vecino de la ciudad de Los Ángeles, 119 pesos y 2 reales de oro común de los réditos de 794 pesos impuestos y cargados sobre casas que el dicho capitán tiene en la nueva ciudad de Veracruz, por razón de tres años cumplidos, desde el 6 de mayo de 1696 hasta el 6 de mayo del presente año de 1699.
Protesta de Juan Ruiz de Ávila, vecino de la nueva ciudad de Veracruz, Fiscal de la Contaduria y Ejecutor de la Imposición de los 25 pesos en cada pipa de vino, contra los oficiales reales de dicha ciudad, quienes se oponían a que tomara posesión de sus oficios; presos y multados sus opositores, no se atrevió a servir sus oficios por temor a que los ofendidos trataran de vengarse en su vida o en su honra.
Don José Antonio de Acosta, vecino de este pueblo de Jalapa, otorga poder especial a don Antonio de Heras Pedrajo, vecino de la Ciudad de la Puebla de los Ángeles, para que imponga a dos pares de casas, propiedad del otorgante, 3 o 4 mil pesos escudos mexicanos en censo, a cualquier persona, convento, iglesia o cofradía.