Fray Antonio de Luna y Arellano, Hermano Mayor del Hospital de Jalapa [Hospital de Nuestra Señora de la Concepción], vende a Doña Juana de Gamboa, viuda de Don José de Castro, vecina de Jalapa, un solar en el que antiguamente hubo casas de vivienda, ubicado en la calle que de la plaza pública va para los ingenios, y hace esquina al remate de él; linda con calle que va a Tecuanapa con la puerta falsa de este hospital; y por el otro lado, con el corral de él; hace frente con casas que fueron de Doña Magdalena Díaz Matamoros y hoy poseen sus herederos; y por la otra parte, con casas de Juan y Diego de Quiroz, libre de censo, señorío y obligación, al precio de 200 pesos de oro común a censo redimible, y corresponden 10 pesos de renta en cada año.
HERMANOS MAYORES
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Fray José de Córcoles, presbítero, Hermano Mayor General de la orden de la caridad título del mártir San Hipólito, dio licencia al Padre Fray Antonio de Luna y Arellano, Hermano Mayor del Hospital de Jalapa [Hospital de Nuestra Señora de la Concepción], para que pueda vender a censo redimible una casa que dicho hospital tiene a su linde.
Fray Francisco Felguera, hermano mayor del hospital de convalecientes de Jalapa, dio en arrendamiento a Juan de Cabrera, vecino de Jalapa, maestro de carpintería, unas casas de morada cubiertas de paja, en este pueblo, linde con casas de Rodrigo Hernández, y por la parte de abajo, con casas de Beatriz de Campos, las cuales son bienes propios del hospital, por tiempo de dos años y al precio de 28 pesos de oro común anuales que habrá de aplicar en en el reparo de dichas casas.
Fray Cristóbal Quintero, administrador y Hermano Mayor del Hospital de Nuestra Señora de la Limpia Concepción de Jalapa, dio en arrendamiento a Juan Lorenzo Velázquez, mercader, vecino de Jalapa, una casa y tienda ubicada en la esquina de la plaza \" por la calle que va a la herrería de Diego de Quiroz, linda con casas de dicho hospital; y por la otra parte, que mira para las Casas Reales con solar de dicho hospital\", por tiempo de 3 años y al precio de 50 pesos de oro común anuales.
El Lic.Pedro de Irala, beneficiado del partido de Jalapa, vende a Fray Francisco de Guevara, hermano mayor del Hospital de Nuestra Señora de la Concepción de Jalapa, una negra esclava nombrada Catalina, de 30 años de edad de nación Angola, libre de hipoteca, empeño y otra enajenación, sin asegurarla de ningún vicio, tacha, defecto o enfermedad, en el precio de 200 pesos de oro común.
Andrés Martín, Hermano Mayor del Hospital de Nuestra Señora de Jalapa, con poder de Cristóbal de Anaya, Hermano Mayor y Administrador del Hospital de convalecientes de la advocación de San Hipólito de la ciudad de México, vende a Francisco Martín Matamoros, vecino de Jalapa, un esclavo negro llamado Domingo, de 20 años de edad, poco más o menos, por el precio de 400 pesos de oro común; con los cuales compró una negra llamada Gracia, que resultaba más conveniente al hospital.
Andrés Martín, hermano mayor del Hospital de Nuestra Señora de convalecientes de Jalapa, dio en arrendamiento a Vicente Lorenzo, vecino de este pueblo, unas casas de morada del referido hospital durante cuatro años, a razón de 50 pesos de oro común anuales, pagaderos cada cuatro meses.
Comparecieron el Hermano Mayor, su coadjutor y demás oficiales vocales de la Venerable Mesa del Tercer Orden de Penitencia de San Francisco de este pueblo, a saber don Pedro de Garay y Bea-Murguía, Hermano Mayor, don Carlos Díaz y Herrero, coadjutor, don Pedro Gorrindo Palomino, don Manuel de la Bárcena Bezanilla, don Mateo Badillo, don Francisco del Camino, don Juan Gómez de Estrada, don Juan de Bárcena, don José Antonio de la Pedreguera, don Francisco Hidalgo, don Lino Caraza Jiménez, don Francisco Javier de Olartegochea, don Tomás Martínez, don Francisco Javier Fernández de Ulloa y don Domingo Franceschi[Franco], dijeron que teniendo dicha orden tercero aceptado el patronato de todas la obras pías del convento de San Francisco de este pueblo, para la asignación de misas, vigilancia del cumplimiento de las piadosas intenciones de los fundadores, recaudación de réditos e imposición de los principales y demás funciones, no pudiendo administrarse por todos los individuos que componen dicha mesa, otorgan poder a don Juan de Barcena, en primer lugar, en segundo lugar a don Mateo Badillo, en tercero a don Manuel de la Barcena Bezanilla y en cuarto a don José Antonio de la Pedreguera, para que administren el mencionado patronato.